Por Qué Pasa Noviembre 11, 2015

En todos sus años en el Congreso, el diputado Guillermo Ceroni nunca estuvo en la primera línea política de su partido, el PPD. No ha sido presidente de éste, su nombre figura en una serie de proyectos de ley y no había sido protagonista de controversias ni polémicas, hasta este martes.

Luego de que se dieran a conocer una serie de fotografías que retrataban al parlamentario chateando vía whatsapp en plena sesión en el hemiciclo, se encendió la polémica no sólo por estar en una actividad distinta a la labor legislativa, sino por el contenido de los mensajes que intercambiaba y que revelaban un aspecto desconocido de su vida privada.

Tras conocerse esta situación, el parlamentario rechazó la divulgación de las imágenes, siendo respaldado transversalmente por sus pares de la Cámara. El incidente distrajo durante varias horas las actividades en la Cámara de Diputados, donde hubo reuniones de comité, y citas de emergencia al interior de las bancadas para evaluar las medidas a tomar. Incluso, el presidente de la Corporación, Marco Antonio Núñez, emitió duras críticas a la publicación de las fotografías y anunció acciones judiciales contra quienes resulten responsables.

Las redes sociales también fueron espacio para debatir lo sucedido, respecto de los límites de la privacidad, el escrutinio a la autoridad y los alcances para el entorno del parlamentario, y las disculpas que emitieron más tarde quienes difundieron las fotografías.


Pedro Anguita: "Las acciones de un diputado están sujetas a un escrutinio mucho más elevado"


El abogado y doctor en informática y vida privada, Pedro Anguita, abordó lo sucedido este miércoles en T13 radio, acotando que "como otros casos que han ocurrido últimamente, como el de Benjamín Vicuña en Argentina, o hace unas semanas atrás, en los correos electrónicos revelados de los cardenales Errázuriz y Ezzati, o meses atrás, con el whatsapp del PS recargado de Fulvio Rossi, es un tema que nuevamente nos coloca en una disyuntiva, entre la libertad de información y el derecho a la vida privada".

Ceroni"Obviamente, cuando un diputado entra al hemiciclo sabe, por la experiencia que tiene, este es un diputado de vasta experiencia, sabe que está lleno de fotógrafos, cámaras, en su escritorio. Esto ya había pasado anteriormente, hace unos meses el diputado Gustavo Hasbún, y hace unos años atrás, un senador visitaba páginas con niñas ligeras de ropa", recordó.

En este sentido, recalcó que "por eso el cuidado es una condición que deben tener ellos cuando realizan sus funciones. Se supone que estaban debatiendo, discutiendo sobre un proyecto de ley. El diputado es una persona pública, es un representante ciudadano, y por tanto su conducta y sus acciones están sujetas a un escrutinio mucho más elevado que al resto de los ciudadanos".

"Que un trabajador particular esté desatendiendo sus labores puede importar o no, pero no tiene el rol que cumple un representante de los ciudadanos, en el hemiciclo. Por ese umbral se pueden justificar ciertas intromisiones a su vida privada".

"Obviamente que aquí hubo una desatención de él (Ceroni) por lo que estaba haciendo, porque debería tener el mínimo cuidado, precaución, de lo que está haciendo, sea en relación a sus funciones públicas y se trata de un recinto público, también. El balance está en relación a la libertad de información", agregó.

El principal punto de debate ayer en redes sociales y medios de comunicación era si el interés público de la revelación, en este caso una condición sexual, justificaba la publicación de sus mensajes de whatsapp. Para Anguita es discutible por la proporcionalidad de la revelación.

"Los elementos son el interés público, la calidad de funcionario de él y lo que sí creo que hay un punto discutible es la proporcionalidad en la revelación, porque, ¿cuál es el interés público? la desatención a sus labores parlamentarias. Pero aquí no estamos hablando de niñas desnudas o algo baladí, sino que de su condición sexual, que parece que tenía oculta".

"Ese me imagino que fue el dilema que tuvieron las distintas salas de redacción en todos los medios de comunicación: aquí parece que hay una desproporción en la falta, no estar atento al debate parlamentario y lo que reveló esté whatsapp".

Además, precisó que "la afectación creo que es algo muy grave respecto del diputado. Recuerdo hace unos días que la ministra Javiera Blanco andaba con una hoja, los medios le sacaron una foto a esa hoja y ahí hubo una falta de cuidado de la ministra. La cámara, aunque tenga zoom, no es un procedimiento subrepticio, distinto a la cámara oculta".

"A lo más podría haber un reproche ético"

El abogado cree exagerada la puesta en escena de la respuesta de los parlamentarios sobre el tema, sobre todo el anuncio del presidente de la Cámara de querellarse contra quienes difundieron las imágenes. "Creo que es un despropósito, que el presidente aparezca en pleno con varios diputados a su alrededor como una conducta corporativa en defensa de uno de sus miembros me parece que es bastante exagerada. Lo que se afectó fue la vida privada de un diputado y esto es un delito de acción penal pública, el diputado podrá presentar una querella, pero desde el punto de vista del derecho, esta conducta no debiera ser sancionada. Creo que, a lo más, podría haber un reproche ético, deontológico, porque los delitos - aparece la conducta descrita minuciosamente- y que se protege la privacidad en recinto, y esto fue en el hemiciclo. al faltar este elemento, me parece que es una conducta impune".

Incluso dice que el rol público que juegan parlamentarios y en general personas que representan a la ciudadanía pueden justificar intromisiones en su vida privada.

"Ser diputado es un privilegio, desde el tratamiento de un representante de la Cámara como en el Senado, de honorable, tienen privilegios, dietas y por tanto, sus vidas están sometidas a un escrutinio mucho más elevado que el resto de los ciudadanos. Que un trabajador particular esté desatendiendo sus labores puede importar o no, pero no tiene el rol que cumple un representante de los ciudadanos, en el hemiciclo. Por ese umbral se pueden justificar ciertas intromisiones a su vida privada. Esto mismo lo reconoce incluso el código de conductas parlamentarias, en su artículo sexto. Los mismos parlamentarios saben que sus acciones están bajo la lupa no sólo de los periodistas, sino de todos los ciudadanos", precisa

Relacionados