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jueves 28 de febrero de 2013

¿Hacia dónde va la UDI?

Marzo será un mes clave para el partido. Le esperan definiciones de su plantilla parlamentaria y la decisión de Jovino Novoa, uno de sus estandartes, sobre su repostulación al Senado. Pero durante el verano se instaló en el partido un fuerte debate sobre cuál debe ser el camino a seguir hacia el futuro. "Pragmáticos" y "dogmáticos" enfrentan sus diferencias históricas.
© Archivo

Según quienes defienden la tesis de Jovino Novoa, la postura de marcar fuertemente las ideas de derecha tiene varias razones. Una de ellas es el paso de un sistema de voto obligatorio a uno voluntario, donde hay que convencer a los votantes. Y se requiere ser fiel a los principios.

El 12 de enero pasado, el libro de Jovino Novoa Con la fuerza de la libertad estaba a la venta en un stand especial para los asistentes al Consejo General de la UDI, que proclamaría formalmente a Laurence Golborne. El senador incluso firmó ejemplares, en una jornada destacada como un éxito para el partido. Sobre todo por el respaldo formal de Pablo Longueira al ex ministro del MOP, con su “voto que no” a su propia opción presidencial.

Sin embargo, el debate estalló apenas cinco días después, con el lanzamiento público del libro y la polémica entre Novoa y el ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien lo catalogó de “traidor” por las críticas al gobierno. A la semana siguiente, Longueira se desmarcó de la tesis, y durante febrero, en sendas entrevistas, tanto Joaquín Lavín como Andrés Chadwick rechazaron que el gobierno no haya respetado las ideas de centroderecha.

En la UDI, reconocen que durante el verano quedó expuesta una diferencia que siempre ha existido en su seno. Y que, más que una división en torno a temas valóricos, se da en cuanto a qué debe pesar más: si la defensa del modelo económico o la “vocación popular” del partido. 

A ello se suma la incertidumbre sobre el futuro de quienes han sido sus figuras históricas. Longueira, Chadwick y Lavín apostaron por permanecer en el gobierno y desechar candidaturas parlamentarias, mientras Novoa decidirá por estos días si repostula a su puesto. En caso de una eventual derrota de la derecha en la elección presidencial, todos ellos estarán sin cargos formales.

En un partido cuya característica ha sido tener un discurso público unitario, hoy todos reconocen que el debate está instalado, y que las “dos almas” de la UDI están en un proceso de encontrar una nueva ruta hacia el futuro.

 

El Yin y el Yang

Este lunes 4 de marzo, la directiva de la UDI retomará los encuentros semanales en la sede de Suecia 286. Tendrán muchos temas que resolver. Buena parte de ellos están vinculados al intenso año electoral que les espera: definir los últimos detalles de la planilla parlamentaria, ver las posibles primarias internas por algunos cupos y cómo se desplegarán para apoyar a Laurence Golborne.

Sin embargo, también el futuro del partido estará en la mesa. Algunos, medio en broma, medio en serio, recuerdan el debate que se dio en la Concertación entre los “autoflagelantes” y los “autocomplacientes”. Otros hablan de “dogmáticos” y “pragmáticos”. Nadie quiere mencionar la palabra “cisma” o “fractura”, pero plantean que hay diferencias. “Desde la fundación de la UDI conviven la definición entre un partido con una clara vocación popular, de trabajo en las poblaciones, con las ideas de la libertad, de una economía social de mercado. Por lo tanto, siempre ha estado presente el mayor o menor énfasis de una de esas almas. Son como el yin y el yang: se compensan y buscan equilibrio de manera permanente”, dice el analista y militante UDI Gonzalo Müller.

A ello se suma que en el partido reconocen que la polémica se instaló a nivel de la opinión pública. Algunos parlamentarios culpan directamente a La Moneda, y afirman que a fines de enero circuló entre los ministros una minuta recalcando los puntos más polémicos del libro de Novoa. Y si bien dicen que las intervenciones de los ministros UDI defendiendo a Piñera y el gobierno eran esperables en su rol, el episodio debió haber sido mejor gestionado. “Hubo un error y nos está pasando la cuenta”, dice un integrante de la directiva.

Según quienes defienden la tesis de Novoa, la postura del senador de marcar fuertemente las ideas de derecha tiene varias razones. Una de ellas es el paso de un sistema de voto obligatorio a uno voluntario. En una fórmula donde todos deben ir a votar, explican, el desafío es lograr convencer al 50% más uno del electorado, y, por ende, se valora la amplitud, con fórmulas como el “cosismo” que popularizó Joaquín Lavín en la década pasada. Pero con sufragio voluntario, hay que convencer a los votantes. Y se requiere ser fiel a los principios.

En ese grupo hay una imagen que se repite constantemente como el instante en que se hizo presente la disyuntiva: cuando Pablo Longueira, en su primer día al mando del Ministerio de Economía, a mediados de julio de 2011, se sumó a una pauta del Sernac sobre una demanda colectiva a la tarjeta Presto.

El análisis es que, hasta entonces, la UDI había sido fiel al gobierno, pero marcando diferencias, con duras críticas de Novoa o el propio Longueira. Pero que la imagen de uno de los íconos del partido liderando una fuerte ofensiva contra las grandes empresas desdibujó uno de los puntos más importantes en los que se basa la colectividad: la defensa de la economía de libre mercado.

“Lo que justifica la razón de ser de la UDI es ser una verdadera alternativa a la izquierda. Y esa alternativa está en ser un partido político auténticamente defensor de la economía de libre mercado, de inspiración cristiana y de vocación popular. Creo que se empieza a producir una confusión cuando se cree que para cumplir su vocación popular debe renunciar a su defensa de la economía libre. Ahí está erosionando su base, su razón de ser”, plantea el analista Gonzalo Cordero.

Por el contrario, quienes están más cercanos a la visión de Longueira cuestionan la idea de fijar un “dogmatismo” frente a conceptos económicos. En ese grupo se plantea que uno de los grandes logros de la UDI ha sido tener la capacidad de abrirse al debate y a la discusión en principios que antes parecían sagrados, como es la reforma tributaria, considerando la vocación “popular” del partido. Y que sería contraproducente modificar lo que ha convertido al partido en el más grande de Chile. “Para enfrentar hacia el futuro, más que dividir entre buenos y malos, tenemos que ver cómo convocamos a más gente”, señala el diputado Gonzalo Arenas.

 

Un debate contrarreloj

Además del debate interno, hay otro factor que añade incertidumbre a la UDI por estos días: la realización de primarias para decidir puestos parlamentarios. La colectividad fijó el 15 de marzo como fecha límite para que quienes quieran competir buscando la Cámara de Diputados expresen formalmente su interés, y el 30 de marzo como la fecha límite para el Senado.

En la directiva se ven bastante seguras dos contiendas: la de Iván Moreira y Ena von Baer por Santiago Oriente, y la de José Antonio Kast con la de Carlos Recondo por la Región de Los Ríos. A ello se añade la incertidumbre en Santiago Poniente, donde Novoa aún debe anunciar si opta a otro período o se retira del Senado. En su entorno dicen que el emblemático parlamentario volverá la próxima semana de sus vacaciones y recién ahí definirá junto al partido los tiempos de su decisión. Hasta el miércoles, entre las principales autoridades de la UDI la sensación era que dejaría su cupo, por el que han mostrado interés Patricio Melero y Pablo Zalaquett. El ex alcalde de Santiago retornará el lunes a Chile  y tiene agendadas reuniones para definir su futuro antes del 15 de marzo. 

Aun cuando los coletazos del debate podrían alcanzarlo, en el entorno de Laurence Golborne señalan que no tiene previsto intervenir en la discusión interna, salvo que sea necesario para aclarar puntos. Lo hizo, por ejemplo, para recalcar que aunque compartía parte del análisis de Novoa, también defendía la obra del gobierno. Y en el comando también están pendientes de mantener un equilibrio: por ejemplo, la semana pasada el senador Juan Antonio Coloma, uno de sus hombres más cercanos, concedió una entrevista a La Tercera, recalcando que él no compartía la tesis de Novoa de que Piñera no ha gobernado con las ideas de centroderecha. Al día siguiente, Coloma envió una carta al mismo medio precisando que valoraba el libro y que deploraba las descalificaciones al texto. En el lapso entre las publicaciones, según comentan en la UDI, hubo un contacto telefónico entre ambos.

 

Buscando la hoja de ruta

Entre las autoridades del partido mencionan dos hitos durante el año donde se podrían debatir abiertamente estos conceptos: uno es el Consejo General, programado para abril, donde el centro será ratificar a los candidatos al Parlamento, y el segundo es la presentación de los resultados de las comisiones programáticas Chile Nuevo, cuyo trabajo podría estar listo entre mayo y junio. En la directiva no descartan que se convoque a un Consejo Directivo Ampliado junto con la presentación del trabajo de Chile Nuevo, que también permita canalizar la discusión. “Tenemos que hacer este debate cara a cara y no por la prensa”, reconoce un alto dirigente del partido.

De paso, otro objetivo es fijar una “hoja de ruta”, tanto para los militantes como para futuras incorporaciones, ante la realidad de que el partido se ha expandido. Un ejemplo: en la colectividad fue muy mal evaluado el episodio de la renuncia de la modelo Carla Ochoa a su cargo de concejala en Peñalolén. “Debemos evitar actuar con criterios meramente electorales, porque a la larga nos pasará la cuenta”, sostiene un integrante de la directiva.

Además, el posible alejamiento de la primera línea de Chadwick, Longueira, Lavín y Novoa presenta otras dudas. En el partido asumen que no se retirarán de la política, por lo que la idea es que se incorporen a una instancia de análisis y toma de decisiones. Pero, además, abre las posibilidades para la nueva generación, los llamados “tenientes”, para ocupar puestos de poder.

Durante el verano se ha hablado de buscar una fórmula de “resolución de diferencias” que logre que la UDI pueda fijar posturas claras en los temas más relevantes, como lo hizo durante dos décadas. “Es normal y positivo que un partido que llega al gobierno después de mucho tiempo enfrente un proceso de reflexión. Lo importante es cómo se conduce ese proceso para que salga una UDI reforzada”, dice el diputado Ernesto Silva Méndez.

Con todo, el diagnóstico general es que el tema estará presente a lo largo de todo el año, pero que las definiciones vendrán recién en 2014, con los resultados parlamentarios y presidenciales en tabla. Porque, reconocen, un escenario muy distinto es ser gobierno y otro es ser oposición. Algo que han aprendido en los últimos tres años y está a la base del debate sobre el futuro del partido.

 

 
 
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