Por Emilio Maldonado Febrero 16, 2012

© José Miguel Méndez

Al mediodía del martes, y mientras una pesada estructura metálica coronaba al Costanera Center como el edificio más alto de Sudamérica, Yeon-Joo Jung -vicepresidente de Samsung- pensaba en algo similar, pero que había ocurrido dos años antes en Dubái. Desde su pieza en el último piso del hotel Ritz-Carlton, el ejecutivo coreano recordaba cuando el Burj Khalifa alcanzó los 828 metros, transformándose en la torre más elevada del planeta.

Para Jung hacer esa relación era algo obvio. Desde 2003, y por siete años, estuvo a cargo de la división de Ingeniería de Samsung, firma responsable de la construcción no sólo del rascacielos en el Medio Oriente, sino además de otros dos récords de altura: el Taipéi 101, otrora edificio más alto del mundo, y de las Torres Petronas en Malasia. De ahí que la presencia de tantas construcciones en altura lo haya sorprendido en su reciente visita, la primera que realiza al país.

Pero Jung no vino a Chile a ver edificios, aunque en el futuro eso pueda cambiar. El haber hecho un espacio en su apretada agenda para visitar Santiago responde a su nueva estrategia de posicionar a Samsung -una firma con 35 filiales y que en Chile es conocida por sus aparatos tecnológicos- en cada continente y, en lo posible, en cada país. Jung, quien desde el 7 de diciembre asumió como vicepresidente del mayor grupo económico de Corea, y CEO de la filial Samsung Construction & Trading (C&T) -que incluye inversiones en minería, energía y obras públicas- tiene como misión expandir los tentáculos de esta rama de la firma por todo el mundo. Latinoamérica aparece en su radar y de ahí que el máximo ejecutivo de la empresa, que maneja un buque que factura US$ 230 mil millones al año (casi lo mismo que el PIB chileno), haya estado por milagro en Santiago. Aunque sea por 72 horas.

En esos tres días en que permaneció en la capital, y en cada reunión que tuvo -con dos grandes mineras y con entidades gubernamentales-, el mensaje que transmitió fue uno solo: Samsung, el holding que representa el 20% del PIB de Corea, se instalará en Chile. Y a lo grande.

Cárceles, puentes, centrales eléctricas y hospitales son parte del portafolio que el conglomerado coreano pretende levantar en el país, para lo cual abrirán una oficina en los próximos meses. De hecho, en esta visita parte de la comitiva se dedicó a buscar un edificio corporativo: ya barajan dos opciones en el barrio El Golf. La sede de Santiago no sólo será el punto de reunión para los proyectos que aborden, sino además el puerto para las futuras expansiones por Sudamérica.

Esos son sus planes de entrada, ya que la red se extiende además a puertos, carreteras y, por qué no, a la construcción de algún rascacielos, como lo hacen en Asia. Aunque suene trillado, "el cielo es el límite", como lo planteó Jung en una de sus reuniones en Chile.

Además de la construcción del Burj Khalifa, la torre más elevada del mundo, Samsung también es responsable de dos récords de altura: el Taipéi 101, otrora edificio más alto del mundo, y de las Torres Petronas en Malasia.

Para materializar esos ambiciosos planes, Samsung C&T tiene una caja que supera los US$ 500 millones, aunque los proyectos que pretenden desarrollar pueden exceder fácilmente esa cifra. De hecho, una de sus últimas obras anunciadas, la construcción de una planta solar en Canadá, tiene presupuesto aprobado de US$ 7.000 millones.

 Confesiones en el MOP

El martes 14, pasadas las 16.30, un minibús con nueve ejecutivos coreanos se detuvo frente al Ministerio de Obras Públicas. Pese al calor, y a que cada uno vestía traje y corbata, ninguno de ellos bajó del auto. Pasaron 25 minutos, hasta que un Mercedes-Benz negro ingresó raudo a la cochera del edificio. En su interior, Yeon-Joo Jung leía unos documentos, acompañado por otro ejecutivo, quien además lo ayudaba con el idioma. Apenas el vehículo entró al MOP, la delegación se bajó de la van y apuró el paso hasta el interior del organismo público. Una vez reunidos en el pasillo, subieron hasta el sexto piso, donde se encuentra el gabinete del ministro.

Por desgracia para ellos, Laurence Golborne no estaba en el MOP, sino en Toconao. A pesar de estar al tanto de la ausencia del ministro, Jung decidió mantener la visita: quieren entrar cuánto antes al mercado, y una reunión con la autoridad en concesiones resultaba primordial. Finalmente, se juntaron con el director general de Obras Públicas, Fernando Prat.

Ahí Jung, quien por jerarquía oriental debe conducir la reunión, le confidenció al funcionario sus planes en el país. A través de una presentación gráfica, le comentó que Samsung era el mayor socio que Chile puede tener, ya que se trata de un gigante global. Sólo la división a cargo de las construcciones y obras civiles generó ventas por US$17.800 millones durante 2011. Luego intercambiaron ideas sobre los proyectos que el MOP tiene en carpeta para licitar -por US$ 11.700 millones-, y Jung resumió todo en una frase: "Queremos invertir en todo eso".

Fue en ese momento que personeros del ministerio le entregaron al vicepresidente de Samsung una carpeta con todas las obras que se licitarán. Entre ellas, algunas autopistas en el Norte llamaron la atención de los ejecutivos. "Podría ser su puerta de entrada", comenta un asistente, quien recuerda que Samsung tiene expertise en la materia, con varias obras de este tipo y la construcción del puente colgante Incheon en Corea del Sur, uno de los más extensos del mundo, con 22 kilómetros de largo.

Al cabo de una hora, la delegación de 10 coreanos se retiró del lugar, poniendo término a la que fuentes presentes calificaron como una cita "agradable y fluida". Muy diferente a los días previos, cuando un equipo de avanzada de Samsung (quienes aterrizaron una semana antes que Jung) solicitó un mapa de la sala de reuniones del ministerio, y pidieron ubicaciones específicas para cada miembro de la empresa coreana y del MOP, idea que fue desechada de plano por la secretaría de Estado.

El sorpresivo desembarco de Samsung

El nuevo socio minero

La reunión en el MOP fue el corolario de las primeras 48 horas de trabajo. Pero antes, apenas aterrizó en Santiago el lunes, Jung y su equipo tuvieron dos importantes citas. Por la mañana, una comitiva de 12 personas se movió un par de cuadras desde el hotel hasta el edificio corporativo de Antofagasta Minerals, de propiedad de los hermanos Luksic, en avenida Apoquindo. Por la tarde, se trasladaron hasta la casa matriz de Codelco.

En ambos encuentros, al igual que en la reunión con el MOP, Jung y sus ejecutivos presentaron la compañía y, principalmente, la filial C&T que pretende instalarse en Chile. Tanto en Antofagasta Minerals como en Codelco, Jung tomó la palabra y comentó que el deseo de Samsung era hacer grandes negocios con las mineras del país.

Enunció una serie de posibles proyectos, como la construcción de caminos, plantas desaladoras de agua, centrales eléctricas y perforaciones, que permitan desarrollar cualquier yacimiento que estas firmas tengan en carpeta. Acto seguido, hizo la oferta que más llamó la atención de los asistentes: ser socios en la propiedad de algún nuevo proyecto, tal como lo ha hecho en Asia y Oceanía. En Kazajistán, por ejemplo, ya tienen en su portafolio algunos yacimientos subterráneos de cobre. "Es parte de su estrategia de crecimiento para Sudamérica, África y Rusia según nos dijeron. Quieren ayudar en la exploración de litio, cobre, carbón y otros metales", agregó un asistente a estas citas.

"Queremos expandir y establecer nuestro negocio en Chile, enfocándonos en proyectos mineros y llegar a ser una compañía competitiva en el mercado minero global", comentaron desde la matriz de Samsung, en Seúl.

En la compañía, además, agregaron que pretenden invertir de manera integral en este negocio, ya que entienden que es la mayor fuente de ingresos del país. Para ello ya están preparando un presupuesto de inversiones -el cual comenzará a materializarse durante el primer semestre- que les permita lanzar iniciativas en obras portuarias, trenes y todo lo asociado a la minería, siendo éstos los primeros pasos de su aterrizaje en Chile.

Un desembarco que, por las vacaciones del ministro del ramo, Hernán de Solminihac, no pudieron comentar en la cartera de Minería. En dicho organismo les ofrecieron una cita con el subsecretario Pablo Wagner, pero los inversionistas optaron por no llevarla a cabo y reagendarla en el futuro.

El centro de comandos en el Ritz

En la pieza 1401 del Ritz-Carlton, conocida como la habitación presidencial, acostumbran alojarse celebridades como Madonna o Robbie Williams. Esta semana, entre lunes y miércoles, fue el centro de operaciones del ejecutivo del grupo Samsung, quien armó ahí su despacho. A falta de una oficina que albergue a la empresa en Santiago, todas las reuniones y los expedientes que se mostrarían se coordinaron entre esas cuatro paredes.

En los tres días que permaneció Yeon-Joo Jung en la capital, y en cada reunión que tuvo -con dos grandes mineras y con entidades gubernamentales-, el mensaje que transmitió fue uno solo: Samsung, el holding que representa el 20% del PIB de Corea, se instalará en Chile. Y a lo grande.

Fue en ese lugar en que Jung tomó contacto con las mineras y con las autoridades del MOP. Desde ahí también coordinó los encuentros con sus abogados y contadores chilenos, quienes están trabajando hace un par de meses en el desembarco de Samsung en Chile.

Desde el último piso del cinco estrellas también se fijaron los plazos. Yeon-Joo Jung pidió que estuvieran operativos en tres meses, aunque el equipo que lo acompaña le habría comentado que eso podría tardar el doble, hasta seis meses. De todas formas, Jung pidió no exceder ese tiempo, ya que hay varios proyectos que deben estar en marcha antes del cierre del primer semestre.

Uno de ellos es la participación de Samsung en la licitación del hospital de Antofagasta, obra que requerirá unos US$ 300 millones de inversión. Según dijeron en el holding, una de las características que más llamaron la atención fue la alta exigencia para participar en el proceso, licitación que termina a fines de junio. Dentro de los requerimientos del MOP, quienes se sumen al proceso deberán tener al menos 300.000 metros cuadrados construidos, de los cuales 80.000 m2 deben estar en obras de salud, condición que ninguna constructora chilena cumple, dejando el campo abierto para gigantes internacionales, como Samsung, que sólo en Seúl tiene cinco hospitales.

Las metas de Jung

El haber viajado 18 mil kilómetros para aterrizar en Santiago no sólo responde a que Samsung quiere hacer cosas en Chile, para luego expandirse por la región. Cuando asumió la vicepresidencia en diciembre pasado, Yeon-Joo Jung quiso reforzar un plan estratégico en el cual venían trabajando hace meses. Bajo el nombre "Visión 2020", la compañía pretende incrementar su presencia más allá de las fronteras de Asia y el Medio Oriente, donde actualmente están basados sus mayores proyectos. "Entrar al mercado chileno no sólo nos dará la oportunidad de expandirnos hacia otros países latinoamericanos, sino también nos permitirá ser un proveedor global de servicios mineros y de infraestructura", comentaron en la delegación de Samsung.

De hecho, todo lo que hagan en el país, y posteriormente en Latinoamérica, permitirá lograr la meta autoimpuesta por esta filial: pasar de US$ 17.800 millones en ventas anuales, a más de US$ 45.000 millones en 2020. Todo gracias al aporte de esta región, a la cual en Samsung llaman "océano azul", debido a la gran cantidad de oportunidades que presenta. Por eso en Samsung son claros: "Latinoamérica siempre fue abastecida por empresas europeas o estadounidenses, pero ellos están pasando por apuros económicos y ahí se abre una opción para competir. Queremos ser los primeros asiáticos en liderar la región".

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