Por Carlos Reyes M. Marzo 18, 2016

 Coral de Bahía

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Un pulpo tibio rociado por una salsa huancaína cuyo ligero picor y cremosidad resaltan las virtudes de una carne insuperable cuando está recién cocinada. Cebiches frescos del día en porciones generosas, junto a pescados, carnes y arroces salteados que se combinan gustosos con la vista a la blanca playa principal de Bahía Inglesa. El lugar es sencillo, posee amplios espacios, entre los que destaca una gran terraza, cuenta con una cocina similar a la de varios locales del pequeño balneario, pero muy diferente a lo que se come en el resto del país costero. En ese sentido, un oasis de sabores y uso de productos marinos de primerísima calidad, como ostiones, palometa, lapas, locos, entre otros mariscos.

Av. El Morro 564, Bahía Inglesa. Tel. 522319160.

 

 

Kunalka

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Desde que dejó el bling-bling televisivo, José Luis Calfucura se reconcentró en su cultura mapuche, pensando cómo hacer para entregarle visos gastronómicos. En eso estaba cuando encontró, junto a un socio, la legendaria hostería El Tucán, convirtiéndola a la causa originaria. Kunalka es un amplísimo espacio con piscina, cabañas y hasta una cancha de fútbol, con una lista de platos donde los montajes son cuidados y las mezclas de sabores inspiradas. Los erizos van complementados de un delicado mix de algas, los ostiones contrastados con hierbas y zeste de cítricos, la carne de caballo sobre mote con tinta de calamar, y la merluza llega apanada en chuchoca. Imaginación y sabores puros —casi no usan sal, pídanla—, evocadores de una naturaleza sureña que despliega originalidad en el Cajón del Maipo.

Camino al Volcán 675, La Obra, San José de Maipo. Tel. 978543663.

Rucalaf

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Los productos aparecen frescos y a la orden del día. Pero no porque Claudio Monje, su dueño, sea un biempensante de esos que abundan en el mundillo esnob gastronómico. Sencillamente hace comida rica, sin estilo definido, y en Chiloé los insumos del momento se dan casi a la mano. Puede ser un par de pejerreyes generosos con verduras frescas de la huerta —de verdad—, o apelar a las tradiciones isleñas y rellenar una chochoca —masa cocida al palo— con todos los mariscos que la Feria Yumbel le puede aportar. Formado en azarosos viajes por Sudamérica, Alemania y Valparaíso, goza de la libertad de aplicar sus técnicas en su casita de madera a orillas de la carretera camino a la capital chilota. Un parador de esos que valen la pena.

Camino a Rilán km 3,6, Castro. Tel. 995797571.

 

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