Por Paula Namur // Fotos: Mabel Maldonado Febrero 2, 2018

Un letrero azul enorme con letras amarillas anuncia que estamos por entrar al Hotel Santa Lucía. En Huérfanos, en la entrada a la galería Juan Esteban Montero, en el centro de Santiago, otro cartel, un poco más abajo, dice que en este paseo comercial hay también un centro médico. Un pendón pequeño anuncia los almuerzos del día. Más pequeño todavía es el cartel que llama a regalar masajes, en un local dentro de esta misma galería.

Lo que ningún letrero anuncia es que al final de ese pasillo, con una luz que apenas lo deja ver y deteriorado por el paso del tiempo, se encuentra uno de los escasísimos murales de Nemesio Antúnez que se conservan en Chile: hay cinco en Chile y diez en el extranjero. Se trata de “Quinchamalí”, una de las obras casi olvidadas del artista, que, junto con otros tres murales, fue creado especialmente para formar parte de diferentes espacios públicos del Santiago de mediados del siglo pasado, en este caso, del ex cine Huelén. Todos ellos hoy son monumentos históricos: “Sol”, “Luna” (ambos en el interior del ex cine Gran Palace) y “Terremoto” (en el foyer del cine Nilo, Plaza de Armas).

A fines de los años 50, Antúnez viajó a Chillán a conocer a las artesanas que desarrollaban obras en greda característica de Quinchamalí. Venía llegando a Chile luego de una estadía en Estados Unidos, gracias a una beca, y acababa de fundar el Taller 99, desde donde revolucionó la percepción del grabado en el país. En esa época, específicamente en 1958, Antúnez pintó este mural por encargo del arquitecto del edificio, Juan Echeñique, quien le pidió que hiciera una obra “con motivos que aludieran a algo nacional”, para decorar la entrada del cine Huelén, que llegó a ser uno de los más elegantes de la capital, pero que cerró sus puertas para abrirle paso al cine erótico Euro y después a un centro médico.

Para elaborar este óleo de 2×6 metros, Antúnez se inspiró en las características de la cerámica negra de Quinchamalí, incorporando al arte lo que tradicionalmente se atribuía a las expresiones de artesanía, algo revolucionario para su época. En él predominan formas femeninas, en color rojo, negro y tonos anaranjados.

“Es una propuesta muy relacionada con el Arts and Crafts, en el sentido de que los artistas se convierten en artesanos y fabricantes, no en diseñadores de un olimpo, para poder construir el mural, favoreciendo lo rústico y lo natural”, explica el subdirector de Patrimonio de la Municipalidad de Santiago, Carlos Maillet. Según el arquitecto, es un gran gesto hacia lo femenino. “En aquella época, el arte era dominado en nuestra latitud por una estructura vertical. Y este tipo de murales vienen a diferenciarse en ese sentido: femeninos, fragmentados y vernáculos”, agrega Maillet.

Pese a la declaración de Monumento Histórico en 2011, no ha habido grandes avances para su recuperación, con daños evidentes producto de una filtración de agua, además de haberse desteñido por el paso del tiempo. Sin embargo, al estar en manos privadas, los esfuerzos que se realicen deben pasar por sus dueños.

“En Chile no hay el menor respeto. Es como si un loco hubiese pintado esas paredes, pero ni siquiera se preocupan de no rayar los dibujos del loco. Es una falta de valorización del arte”, se quejaba el propio artista años atrás.

En esta galería no sólo se puede apreciar este mural. Lo que más llama la atención son otras dos obras del artista que, a diferencia del mural, se conservan en buenas condiciones. Consisten en dos caminos de mosaicos de 4x6m hechos de mármol en blanco y negro en el piso: uno desde Huérfanos hacia el norte y el otro desde San Antonio hacia el oriente, es decir, en ambas entradas de esta galería en forma de L. El artista replicó figuras utilitarias características de Quinchamalí, como teteras, vasos y jarros, además de motivos zoo- y antropomorfos.

Al caminar por el centro, vale la pena entrar a esta galería no sólo para hacer compras o almorzar, sino también para apreciar estas piezas de arte antes de que el paso del tiempo decida otra cosa.

 

Relacionados