por: Reinaldo Escobar, desde La Habana
La próxima semana se cumplen dos años desde que Raúl Castro fue nombrado formalmente presidente de Cuba. Los incautos y los soñadores de mi país se llenaron de esperanzas, de un exceso de expectativas. Los cambios -deseados y prometidos- aún no aparecen. Lejos de traer reformas, la tan mentada "hora de Raúl" sólo nos ha dejado sabor a frustración.
La herida de Cuba
"No me puedo quitar el apellido ni con una transfusión de sangre"
Por qué Brasil sedujo al mundo
Dejaron de mirarse el ombligo
Insoportablemente joven
Por qué no podemos vivir sin teleseries brasileñas
La surrealista fiesta de Mao
Al abordaje de China1 | 2 | Siguiente »
Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.