Por Rodrigo Fresán Diciembre 19, 2009

Y, lo siento, vuelvo a lo mismo: Shakira como Expediente X y fenómeno paranormal. No es obsesión, aclaro, es puro asombro. Y, aclaro también, yo no tengo nada contra Shakira y no dudaría en afirmar que su hit "Ciega, sordomuda" es para mí una de las cimas del latin-pop. Pero de un tiempo a esta parte -acaso obligada por algún estudio que ha determinado que a los anglosajones les gusta verla en constante movimiento- sus videoclips son cada vez más perturbadores. Y yo -ingenuo de mí- pensé que nada podría superar a las contorsiones de "Loba" cuando llega "Lo hecho está hecho". Aquí, otra vez, la particular idea de la sensualidad como disciplina olímpica que ha venido desarrollando la colombiana y una cama (que incluye chico, también flexible) como pista de circo donde ensayar saltos mortales, volteretas varias hasta conseguir una versión acrobática del Kama Sutra. Breves inserts en los que Shakira predica desde los vapores de un baño turco apenas alcanzan para recuperar el aliento pero, enseguida, otra vez, a rebotar sobre el colchón, que debe ser de muy buena marca y resistente. Por supuesto, no consigo entender una sola palabra de lo que allí se canta y se gime.

*Escritor argentino.

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