Por Víctor Hugo Moreno y Diego Zúñiga // Fotos: Marcelo Segura Julio 7, 2017

Si tuviera la edad, lo más seguro es que Kenneth Giorgio Jackson (30) habría disputado una primaria presidencial con su colega y amigo, el diputado  Gabriel Boric (31). Sin embargo, ninguno de los dos cumple aún la mayoría de edad política para competir por el premio mayor de todo político de carrera: La Moneda. Esa pelea, que muchos ansían ver, tendrá que esperar, al menos, 8 años más. Mientras —y a modo de ensayo general— ambos lideran la candidatura presidencial de Beatriz Sánchez. La llamaron, la incentivaron y forman parte de la médula central de la campaña que por estos días tomará un receso, para retornar  con un nuevo foco, como explica el parlamentario de Revolución Democrática (RD).

El ex líder estudiantil no disimula su cansancio. No le ha sido fácil combinar su rol de diputado y de vocero de campaña. Corre de un lado para otro, incluso cuando habla para explicar una vez más cuál es finalmente la identidad del FA y cuál es el programa que presentará al país. La ganadora de la primaria de su sector, Beatriz Sánchez, reformulará algunos énfasis de la campaña cuando retorne de su descanso.

Gran parte de los chilenos se relaciona con la política escuchando la radio o viendo la tele. No con el diputado o senador, sino como auditor de un programa de noticias o espectador de un programa de televisión masiva o escuchando a Yerko Puchento.

El FA sabe que debe fortalecer la presencia en terreno. Tienen que ampliar sus bases, trascendiendo la izquierda y la derecha, pero con una condición: si Sánchez pasa a una segunda vuelta no se negociará con nadie. Esto es sin cheques en blanco.

—¿Fue un fracaso el resultado del FA el domingo?

—Las pocas interpretaciones que se hacían cifraban en cerca de 300 mil los votantes del FA para esta elección. Decían que con más que eso ya se podía hacer un balance positivo. Con eso cumplimos, pero también demuestra los déficit y las falencias que tenemos, y que se debe trabajar con mucha autocrítica.

—¿Hacia dónde tiene que apuntar  la campaña de Beatriz Sánchez?

—Tiene que pasar de una comunicación de masas, que fue a lo que apostamos en las primarias, con la franja electoral y las redes sociales, aunque con un escueto trabajo territorial. No estábamos desplegados porque no tenemos la maquinaria que tienen otros partidos con alcaldes, concejales, senadores, diputados.

Si nos reenfocamos podría cambiar la proyección y las posibilidades de la candidatura de Beatriz Sánchez.

—Una de las críticas que se hace al FA es la poca repercusión que tiene en los estratos más bajos.

—Al no estar constituidas con una pata territorial y no tener concejales o senadores,  el desafío para las organizaciones del FA es tejer esa red que vincule las demandas sociales que han generado harta simpatía en la ciudadanía. Tenemos que ser capaces de tejer esa red en las distintas cuadras de las unidades vecinales.  Sin embargo, no nos queda mucho tiempo.

—Se habla de encauzar el malestar de la sociedad, pero ¿por qué este no se refleja en una avalancha de votos hacia el FA? 

—El malestar está y sería miope no verlo. Hasta ahora no hemos sido capaces de cautivar a ese malestar con nuestra apuesta político-institucional. Muchas personas sienten simpatía por lo que hacemos, comparten nuestras cosas con sus vecinos, con sus redes sociales, nos dicen en la calle “buena”, pero no dan el paso de ir a votar. Cuando salgo a la calle salgo muy tranquilo. La gente en general apoya lo que estamos haciendo, se sienten identificados con nuestras interpelaciones, con la fuerza que tratamos de proyectar, pero no se hacen responsables de que ellos tienen algo que jugar en esa disputa.

—¿Está conforme la gente con el modelo neoliberal o más bien ya lo asumió?

—El malestar existe, pero probablemente no hay un análisis compartido sobre cuál solución sería mejor.  Hay un campo cultural que se construye hegemónicamente, y en este caso, es el mérito individual. Sin embargo, si la mayoría hace un sistema más solidario, va a quedar muchísimo mejor porque hoy día con el “sálvate tú solo”, o “ráscate con tus propias uñas” se genera una sensación de que puedo perder las migajas que tengo y prefiero no perderlas. Es un miedo.

—Ese discurso del miedo es el de Piñera, que es quien más está cerca de ganar la elección.

—Y por lo tanto nosotros estamos tratando de salir de ese miedo, y es súper difícil.

 

No virar a la izquierda

—¿Cuál es el problema con declararse de izquierda para el FA?

—Hay muchos quienes nos identificamos (de izquierda) sin problema. El tema del eje izquierda-derecha es que es reduccionista. El eje izquierda-derecha generalmente simboliza dos disputas históricas de siglos pasados. Por un lado, la dialéctica entre trabajo y capital y, por otro lado, Estado y mercado.  El problema es que hoy la política tiene muchas más dimensiones, que pueden ser perpendiculares a este eje. Tenemos, por un lado, el eje feminismo-machismo, ¿dónde lo ubicas? O el eje ecología v/s extractivismo, ¿dónde estaría?

—¿Qué los diferencia a ustedes de otros movimientos de izquierda pos dictadura como el liderado por Gladys Marín el 99 o “Juntos Podemos” de Jorge Arrate?  

—En los 90 los partidos políticos tenían una adhesión de un 70%, hoy tienen una de 10%-15%-20%. La gente comunica distinto, reacciona distinto a las noticias, las comparte sin leerlas. Antes la gente era más acuciosa. Y ese contexto te permite preguntar: ¿a quiénes le estamos hablando? ¿Sólo al militante histórico que sigue luchando por las reivindicaciones? ¿O le hablamos a un espectro de personas que no sienten tanta identificación con ese proceso? Si damos ideas por separado, sin contexto histórico, bajamos la barrera de los prejuicios y pueden estar de acuerdo con este proyecto.

—¿Esa  es la explicación por la que Sánchez, que no viene de la política tradicional, ni de un movimiento de izquierda ni de trabajadores, sea la candidata?

—No es que esté ahí por eso, pero esto es reflejo de este cambio del cómo nos relacionamos con la política. Gran parte de los chilenos que se relaciona con la política lo hace escuchando la radio o viendo la tele. No se relacionan con el diputado o senador, sino como auditor de un programa de noticias, espectador de un programa de televisión masiva o escuchando a Yerko Puchento. Tenemos que hablarles a ellos en un lenguaje que nos permita entrar a esa capa cultural que es más compleja.

—Pensando en el futuro, llegará el momento en que el FA deberá decidir qué batallas dar. Bachelet ha tenido que hacer eso con sus reformas.

—El próximo periodo parlamentario y presidencial va a ser particular. Vamos a tener una reconfiguración por el fin del sistema binominal. En la Cámara y el Senado va a haber una redefinición de los equilibrios políticos y, lo más probable, es que ninguna coalición tenga mayoría absoluta. El escenario para todos los actores será cómo dar gobernabilidad. La apuesta de gobernabilidad de este gobierno fue tener un parlamento para Bachelet. Y no es suficiente tener un parlamento si se abandona a quienes levantaron esas propuestas. Nuestro sentido de gobernabilidad no tiene que ver solamente con una apuesta parlamentaria, cosa que es muy importante, sino en construir una mayoría social y política. El desafío es construir un gobierno que base su gobernabilidad en la gente, a diferencia de éste, que dilapidó el apoyo a  las reformas.

—¿Están dispuestos a apoyar a Alejandro Guiller en una segunda vuelta y viceversa?

—Esa pregunta incurre en una trampa de la que queremos escapar. No compartimos la idea de que ante una segunda vuelta las mayorías dependan de los endosos pactados donde se negocian ministros, puestos, alguna cosita. Rechazamos esa forma de construir. Trabajamos para una segunda vuelta y la invitación es a todo ciudadano que comparta la necesidad de un proyecto de transformación, en contraposición al programa de Chile Vamos.

—El alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, ha criticado el exitismo dentro del FA. Llamó a pensar en un proyecto más allá de las presidenciales y dijo que “otra cosa es con guitarra al momento de gobernar”,

—Han sido entrevistas lúcidas (de Sharp) y que deben ser recogidas para la discusión interna de los liderazgos del FA. Plantea dos problemas: uno es centrarse tan sólo en que el FA es lo mismo que una elección y no es así. Hay que estar siempre atentos a que debemos buscar la construcción de una fuerza que vaya más allá del proceso electoral. Y con respecto a lo otro (que otra cosa es con guitarra), Sharp ha demostrado que se puede ser un gobierno local de transformación que diga las cosas por su nombre y  que pueda dialogar con las autoridades para solucionar los problemas que tiene su comunidad.

—Uno de los objetivos del FA es tener  una bancada de 15 parlamentarios, ¿Cómo se llega a eso?

—Decíamos 15, porque eso simbolizaría algo así como el 10%. Creemos que tenemos posibilidades de sacar entre el 10% y el 20% de la representación en el Congreso. Si lo hacemos bien, podemos superar el 10%. Si no, quizás ni siquiera llegamos al 10%. Creemos que están las condiciones para apostar por una entrada del FA más consistente.

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