Por Juan Pablo Sallaberry Enero 15, 2015

Dedicado al deporte para bajar tensiones. A las 7 de la mañana bicicleta y luego 10 kilómetros de trote, pero en máquina porque está lesionado.  El resto del día lo dedica a preparar las clases de políticas públicas que dará a partir de este mes en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.  En privado dice que lo peor ya pasó. Cuando empezó el caso Penta sus cercanos lo veían demacrado y sin saber cómo reaccionar -el discurso contra las malas prácticas y la vieja política le había estallado en la cara de la peor forma- pero ahora lo encuentran más sereno enfrentando la tormenta. Toda la semana estuvo preparando la declaración judicial en calidad de imputado ante el fiscal Carlos Gajardo y el posterior punto de prensa con los medios de comunicación para reforzar su versión de que el dinero que le dio la empresa fue por servicios profesionales.

 

Lo legal y lo político

Sentimientos encontrados hubo al interior del equipo de Velasco luego que se revelara el testimonio judicial del gerente general de Penta, Manuel Antonio Tocornal, sobre la reunión almuerzo entre el ex ministro de Hacienda y los dueños de holding. Por una parte alivio, ya que la versión ratificaba que se realizó una charla y por lo tanto existió una contraprestación y, al contrario de otros casos, las boletas no serían falsas. Pero por otra parte preocupación por el deterioro en la imagen pública del líder de Fuerza Pública ya que es difícil de explicar y resulta poco estética la escena de un candidato presidencial exponiendo su programa a altos empresarios que le pagaron $ 20 millones.  Desde que estalló el caso, a fines de septiembre, en el velasquismo existe la tensión entre quienes buscan defender la figura y la proyección política del economista (Sebastián Sichel y Juan José Santa Cruz) y quienes, en cambio, apuestan por ganar el caso judicialmente (Ricardo Escobar y Manuel Garrido). Un debate entre políticos y abogados, que siempre han terminado ganando estos últimos imponiendo la estrategia del silencio: en un comienzo Velasco estuvo varias semanas sin responder sobre las filtraciones y luego de la diligencia de la PDI en su casa, decidió hablar con la prensa pero sin entregar detalles sobre sus vínculos con Penta. Aunque su abogado Manuel Garrido logre despejar la arista judicial, hay incertidumbre sobre los costos políticos, y los asesores de Velasco discutieron la última semana sobre la necesidad de que éste hiciera un reconocimiento público de haber cometido un error o imprudencia, en el estilo de la declaración de la UDI. Finalmente se acordó que al menos debía reconocer que el monto de dinero fue particularmente alto y desmarcarse y condenar las irregularidades tributarias de Penta. 

Capital dañado

Con un 27% de menciones, Andrés Velasco es el primer nombre que recuerdan las personas cuando se les menciona el caso Penta. Esto según la encuesta Conecta de diciembre, mientras que la última encuesta Plaza Pública-Cadem de enero arrojó que él es percibido como el tercer personero más afectado por el escándalo de platas políticas, con un 63% de menciones, sólo superado por Iván Moreira 67% y Ena von Baer 66%.  Cifras negras que en el equipo de Velasco son recibidas con tranquilidad, mientras no midan intención de voto. Prefieren quedarse con la última encuesta CEP medida en noviembre, después que reventara el caso, y que ubicó a Velasco en el cuarto lugar entre los políticos mejor evaluados, con un 43%, incluso subiendo dos puntos respecto a la encuesta de julio. El economista aún podía recibir apoyo en sectores liberales y de oposición que se identifican con el discurso de que él es objeto de una persecución política. En cualquier caso en el velasquismo saben que para él es más difícil enfrentar este caso que para la UDI, ya que estos últimos cuentan con un voto duro de derecha que mantendrá firme su apoyo por más que escale la crisis. En cambio Velasco, es una figura independiente, sin redes de apoyo claras y que está emergiendo en política, por lo que es más difícil la tarea de afirmar a sus simpatizantes en medio del caso Penta.  El fin de semana pasado en el cónclave “Lo que viene” que realizó Fuerza Pública en el Hotel Neruda con 120 consejeros, sólo se conversó del futuro del movimiento, dejando aparcado el tema presidencial.

 

Un almuerzo que costó caro

“La idea era que Velasco expusiera sobre su proyecto, su visión de economía, políticas públicas y, en particular, en las materias que estábamos involucrados. Sobre las isapres y temas de salud, AFP, políticas tributarias, todas políticas importantes para Penta (…) Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín me dijeron que viéramos la exposición primero. Después de la presentación, me dijeron que sí, que le pagáramos los $ 20 millones. Las elecciones primarias eran 10 días después de este almuerzo”. Las declaraciones del gerente general de Penta ante el fiscal Carlos Gajardo -publicadas el martes por s3-us-west-1.amazonaws.com/app-static-quepasa- pusieron fin al misterio sobre la exposición que hizo Velasco frente a los controladores de Penta el 2013. Y aunque en el entorno del economista confirman los datos que entregó Tocornal a la justicia, el testimonio dejó en una incómoda posición al velasquismo y abrió nuevas interrogantes: ¿Si se trató de servicios profesionales, como dice Velasco, por qué en la reunión estaba presente su jefe de campaña, Juan José Santa Cruz?  ¿Por qué el ex candidato remarca como defensa que la remuneración se hizo después de las  primarias? La charla se hizo el 20 de junio de 2013 -en pleno período de campaña- y la boleta se emitió el 2 de julio, apenas dos días después de la elección. ¿Es acorde a los valores de mercado el pago de $ 20 millones? En el entorno de Velasco dicen que sí, pero la cifra no calza con las tarifas de charlistas en el país, y en esa época él cobraba en torno a US $ 15 mil por charla. ¿Fue una actividad de recaudación de fondos? Aunque Velasco lo niega, Delano, Lavín y Tocornal lo entendieron así.

 

Las espinas del cactus

Ricardo Escobar, ex director del Servicio de Impuestos Internos y consejero de Fuerza Pública, fue quien abrió y revisó la contabilidad de la sociedad Cactus Consultores, perteneciente a Velasco. Luego, el abogado Manuel Garrido fue personalmente el 10 de octubre a dejarle la documentación al fiscal Gajardo.  En el entorno del ex ministro hay confianza en que los papeles de la empresa están limpios y el dinero que pagó Penta no fue utilizado para la campaña, sino que para los gastos corrientes del candidato y su familia, por lo que no se podría demostrar una triangulación hacia el comando ni boletas ideológicamente falsas por parte de Cactus, que es lo que indaga el fiscal. De hecho llamó la atención que el interrogatorio de la fiscalía al empresario Tim Purcell, uno de los financistas de Velasco, se centrara en qué otras empresas dieron dinero al candidato. Para el equipo de Velasco la arista más complicada es más bien la de la boleta de $ 5 millones que emitió el 2012 a Penta el contador Jorge Olave para justificar el aporte de esa empresa a la fundación de Velasco, Tierra Firme.

 

La revancha de la Nueva Mayoría

Al contrario de lo que sucede con el ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, a quien la propia presidenta Michelle Bachelet salió a blindar, tras conocerse el pago de Penta a la fundación Ciudad Justa en febrero de 2014, las nuevas complicaciones que enfrenta Velasco fueron celebradas esta semana en la Nueva Mayoría y al interior de La Moneda. El quiebre entre el ex ministro y el oficialismo es total. Mientras desde el PPD y el PC salieron a criticar el pago de un grupo empresarial, el PS es parte querellante en la arista política. En el entorno más cercano a Bachelet no olvidan ni perdonan lo duro que fue Velasco en las elecciones primarias, cuando basó su candidatura en desmarcarse de la Presidenta, ni tampoco su rechazo al diseño de las reformas en los primeros meses de gobierno. Velasco, en tanto, que ya forjó una alianza estratégica con el movimiento de centro derecha Amplitud -que esta semana rompió con la Alianza- ha acusado al Ministerio de Interior de filtrar a la prensa la diligencia que la PDI realizó en su casa.

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