Por Paula Comandari Enero 13, 2015

Manuel Antonio Tocornal, gerente general de Empresas Penta, declaró ante la fiscalía el 7 de enero pasado, luego de guardar silencio la primera vez. Un día después el fiscal Carlos Gajardo solicitó formalizarlo por delitos tributarios, previstos y sancionados en el artículo 97 N° 4 inciso primero del Código Tributario en el caso Penta.
En su declaración el ejecutivo narra los detalles de cómo se concretó el almuerzo entre los controladores del grupo, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, y Andrés Velasco. El ex ministro de Hacienda ha señalado en repetidas oportunidades que fue “una relación profesional que fue remunerada después del fin del periodo de elecciones por un monto acorde a mis calificaciones profesionales”. Sin embargo, el pago ha generado suspicacias en todo el espectro político, en parte por el alto monto de $20 millones.
Según el testimonio de Tocornal en el expediente la charla se realizó el 20 de junio, 10 días antes de la elección primaria. Aunque éste dice no recordar si la iniciativa nació de él o de Velasco asegura que éste les “servía” a Délano y Lavín, no sólo porque su visión podía aportar al negocio, sino que porque pensaban que el precandidato tendría una posición estratégica en el gobierno de Michelle Bachelet, al que entonces todos daban por vencedora. La idea entonces era que expusiera en un almuerzo en Penta “sobre su proyecto, su visión de economía, políticas públicas y, en particular, en las materias que estábamos involucrados. Sobre las Isapres y temas de salud, AFP, políticas tributarias, todas políticas importantes para Penta, que en ese momento tenía una caja de 1.000 millones de dólares y más aún de una persona que podía tener un cargo relevante en el gobierno que se avecinaba, pues era un hecho que Bachelet iba a ganar la elección”.

En el documento, el gerente general de Penta afirma que él coordinó el almuerzo y que Velasco le planteó que “pensaba cobrarnos $ 20 millones, lo que me pareció una cifra alta, y le señalé que tendría que verlo con los Carlos”. El monto no quedó cerrado con Velasco antes del almuerzo.

Paralelamente, Tocornal cuenta que le envió a Velasco un correo electrónico –el cual es parte del expediente– el día 10 de junio de 2013 en el cual le dio ideas para incluir en el debate presidencial que tenía esa misma noche, pero aclara que fue a título personal. En los e-mails que continuaron decidieron que el almuerzo en Penta se realizaría el 20 de junio de 2013. En éste participaron el propio Tocornal, Carlos Eugenio Lavín, Carlos Alberto Délano y Juan José Santa Cruz, jefe de su movimiento. Al final del almuerzo todos hicieron preguntas. Incluso hubo espacio para un comentario político: “Délano le dijo que la había embarrado con ir a primarias, que tendría que haber ido hasta el final”, relata Tocornal.

El ejecutivo planteó el tema del cobro a los controladores de Penta antes del almuerzo y “ellos me dijeron que viéramos la exposición primero. Después de la presentación, Délano y Lavín me dijeron que sí, que le pagáramos por la presentación los $ 20 millones. Las elecciones primarias eran 10 días después de este almuerzo”.

Según fuentes de la fiscalía, tanto Délano como Lavín, con algunos matices, insistieron en su declaración que la de Velasco fue una forma de recaudar fondos, y que así se hace en otras partes del mundo.

 

“Yo había planteado el tema del cobro de Velasco previo al almuerzo a Délano y Lavín y me dijeron que viéramos la exposición primero. Después de la presentación, Délano y Lavín me dijeron que sí, que le pagáramos los $ 20 millones”, dice Tocornal.

 

LOS $5 MILLONES DE TIERRA FIRME
El fiscal Gajardo también le pregunta a Tocornal (a la derecha, en la foto)  por la boleta ideológicamente falsa entregada por el contador Jorge Olave, quien realizó los trámites para la formación de Tierra Firme, la antecesora del actual centro de pensamiento Plural, ambos vinculados a Andrés Velasco y que pagó Penta. En su declaración, Tocornal no lo defiende directamente: afirma que “ignora si Velasco estuvo al tanto de esta boleta, porque no tuve contacto con él”, pero revela que fue Tim Purcell, amigo de Velasco, la persona que lo llamó para comentarle que estaba recaudando fondos para el movimiento del ex ministro, que se llamaba Fuerza Pública (pese a que entonces eran para Tierra Firme). Reconoce que él hizo un aporte de “$ 500 mil o un millón de pesos” y que habló con Délano para que Penta aportara, porque era un movimiento interesante y con buenas ideas. “Délano me dijo que OK. Que le aportáramos $ 5 millones”. En seguida, dice, le avisó a Tim Purcell “y conversamos que había que generar un documento para contabilizar el egreso en Penta. Me dijo, déjame verlo, y a los días me envió una boleta de honorarios de un señor Olave por e-mail. La boleta venía a nombre de Penta. Yo se la envié a Marcos Castro para que la ingresara a la contabilidad y le escribí, ‘pago aporte Andrés Velasco’, algo que podría complicar al ex ministro de Hacienda –quien debe declarar este jueves–, aunque sus cercanos afirman que él nunca se enteró de cómo le pagaron a Olave.

Esto que a ojos de varios abogados pone en entredicho a Tocornal por tratarse de una boleta ideológicamente falsa –el propio Olave declaró que no prestó servicios a Penta–, y que el gerente general de Penta ingresó a la compañía, es rebatido por él en su declaración. “El correo se lo envío a Marcos Castro para que registre la boleta en la contabilidad como lo que es, es decir, un aporte a Andrés Velasco, y para que la pague. Yo me imagino que tendría que haberse ingresado como gasto rechazado, pero no soy experto en temas tributarios. Marcos Castro tendría que haber objetado la boleta, si no corresponde”. Cercanos a la defensa de Tocornal afirman que este punto es clave, pues “el delito no se comete por emitir una boleta ideológicamente falsa, sino que se produce si en la declaración de renta éste no se ingresa como gasto rechazado”, apuntando así la responsabilidad al contador Castro.

"Quise cambiar el equipo de auditoría, que era Deloitte, pero (Hugo) Bravo se opuso. Tengo la impresión que si hubiera habido un cambio de auditoría se podrían haber descubierto las irregularidades que se han descubierto ahora”, declara el gerente general de Empresas Penta.

DARDOS A DELOITTE
Respecto al pago de bonos mal realizados –algo que expone Hugo Bravo en su declaración al señalar que los reajustes de sueldos de este ejecutivo se hacían por medio de facturas– Tocornal afirma que “los bonos que se me pagaban ascendían a alrededor de 6 sueldos brutos, aproximadamente unos $100 o $120 millones al año. En mi caso, todos los pagos que se me hicieron de bonos fueron mediante remuneraciones. Nunca me pagaron bonos con facturas de mi sociedad o mediante boletas de terceros. Reconoce, eso sí, 9 facturas de su sociedad llamada Inmobiliaria e Inversiones Noviembre que están giradas a favor de distintas empresas de Penta por “servicios prestados por mí en tareas distintas al ámbito de gerente general corporativo”. Según él, las boletas 8 y 9 –esta última fue denunciada por el SII– se le pagó por la gestión de Masterland y en particular por la negociación de traspaso de la marca a Salfa. La factura 8 fue por un monto de $10 millones, en septiembre de 2012 y la 9 es en abril de 2013 por $42 millones.

Asimismo, el ejecutivo cuenta en su declaración que llegó a ocupar el cargo de gerente general de Penta en 2009 en reemplazo de Hugo Bravo, quien era un hombre de finanzas, de temas de administración y tributarios. Esas labores, recalca Tocornal, las siguió realizando después de su llegada. Bravo quedó como vicepresidente de Empresas Penta, Gerente general de Penta III, pero además, dice el ejecutivo, tenía todo el conocimiento de auditores y tributarios. “Yo quise cambiar el equipo de auditoría, que era Deloitte, pero Bravo se opuso. Tengo la impresión que si hubiera habido un cambio de auditoría se podrían haber descubierto las irregularidades que se han descubierto ahora”. E insiste en la mala relación que siempre tuvo con quien fue la mano derecha de Délano y Lavín por más de 25 años. “Hugo Bravo fue perdiendo atribuciones, como la de efectuar las inversiones en la corredora, lo que me generó distancias con él. Yo intenté hacer cambios en el control de la chequera, pero no fue posible, Hugo no lo dejó nunca. A fines del 2011 incluso renuncié por los problemas con Hugo Bravo. Fue porque en el comité se acordó que Hugo Bravo dejara de dar instrucciones a la corredora sobre inversiones, y que eso lo viera Marco Comparini. Este acuerdo se adoptó en el comité estando Hugo presente. Sin embargo, luego cuando implementé este acuerdo, Hugo reaccionó de una manera muy violenta y descomedida mediante un correo electrónico. A raíz de esto renuncié indicando que no podía seguir trabajando con Hugo Bravo”. Entonces Délano y Lavín “blindaron” a Bravo. “Ellos hablaron con Hugo y luego éste me pidió disculpas. A partir de marzo de 2012 me enfoqué, gran parte de mi tiempo en la venta de Cuprum por lo que tuve poco contacto con él”.

 

Lea también el artículo "Malos antecedentes", cinco capítulos que revelan la falta de control al interior del grupo Penta.

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