Por Juan Andrés Quezada Mayo 8, 2014

© Agenciauno

“Muchos actores políticos insisten hoy en poner énfasis en las imperfecciones y problemas de nuestro sistema, pero tal vez esas mismas imperfecciones y problemas no se puedan resolver si no es sobre la base de reivindicar el rol esencial que tiene en una democracia civilizada la acción política”.

La casona donde funciona el Instituto Igualdad, ligado al Partido Socialista, en pleno barrio Providencia, es el nuevo cuartel general de Camilo Escalona. A su amplia oficina en el segundo piso entran y salen jóvenes socialistas y dirigentes de base, con quienes planea su desembarco a la presidencia del Partido Socialista el próximo año.

“Al PS le quiero seguir colaborando lealmente. Son muchas las personas que me han planteado la posibilidad de postularme a la presidencia, y yo lo estoy evaluando seriamente, aunque aún no he tomado la decisión definitiva”, cuenta Escalona, relajado, con jeans y camisa informal. Hacía muchos años que no andaba sin terno y corbata los días de semana, comenta.

Desde esa tribuna (la presidencia del PS), el ex senador cree que podrá aportar con sus ideas, las que esta semana, tras percibir un escenario político crispado -a raíz del polémico video del gobierno donde defiende la reforma tributaria-, decidió salir a defender en diarios, radios y canales de televisión.

“Hay un clima de crispación política que no es el que debería haber. Las grandes transformaciones requieren mayorías nacionales amplias, y lograr que un sector del empresariado concurra a una conducta positiva hacia la reforma tributaria es un esfuerzo que se debe hacer”, fueron algunas de las declaraciones que Escalona dio el sábado a El Mercurio.

Sin entregar nombres, el ex senador cuenta que el fin de semana lo llamaron ministros, subsecretarios, senadores, diputados y muchos personeros de la Nueva Mayoría, pero particularmente de la ex Concertación.

-¿Qué le parece esta idea que se ha transmitido de parte del gobierno de Bachelet, en cuanto a tratar de jubilar a su generación o a las anteriores a la suya?
-Esta burocracia joven que está hoy en el gobierno es el resultado natural de las nuevas generaciones universitarias con una formación científica y tecnológica para desarrollar responsabilidades gobernativas. O sea, es un dato de la realidad. Ahora bien, si hay un propósito político como el de su pregunta, en cuanto a que se estaría instalando a esta burocracia joven para jubilar a la generación que fundó la Concertación, lo desconozco completamente.

"TRABAJARÉ PARA EXISTAN MAYORÍAS POLÍTICAS"
Sobre su escritorio, Escalona revisa las fotocopias de un nuevo libro donde es protagonista. A diferencia de anteriores -cuenta-, éste no lo escribió él, sino que fue una idea de dos democratacristianos -Álvaro Peralta y Enzo Pistacchio-, quienes a través de una decena de entrevistas quisieron dejar plasmada su experiencia política desde 1973 hasta 2013, año en que dejó la presidencia del Senado. A modo de adelanto de lo que sería este libro, al despedirse, en su último día en la Cámara Alta, hizo una crítica velada al estilo actual de hacer política.

“Creo que es necesario el debate más amplio de ideas. A nuestro país le hace falta más diálogo, más profundo y más intenso. Hace falta un mayor intercambio de opiniones. Los caminos del futuro no están suficientemente meditados entre todos nosotros. Hemos llegado a un ciclo en que el país, lamentablemente hasta ahora, no ha sido capaz, colectivamente, de encontrar la manera de definir veinte o treinta años más para su desarrollo futuro”, señaló en esa oportunidad.

Justamente esa idea central es la que cruza su próximo libro de entrevistas, que será presentado en julio. “El proyecto (el libro) era hacer una narración desde la experiencia socialista, que permitiera reivindicar el valor que tiene la política. Sin embargo, el libro también puede constituirse en una breve historia del PS en los últimos 40 años, aunque ésa no era la idea original”, dice Camilo, como decía que lo llamaran cada vez que le decían senador o diputado.

“Fueron muchas horas de trabajo. Si yo hubiera querido ser más sensacionalista habría buscado alguna persona de mayor renombre en las comunicaciones para hablar, pero respeté la idea que los autores del libro tuvieron y no les voy a disputar la autoría intelectual”, comenta el presidente de Igualdad.

-¿Cuál es la idea central del libro?
-Responder a la idea fácil, simple y equivocada que la política no tiene valor y que la libertad que tiene Chile hoy cayó del cielo o se produjo por arte de magia. Hoy ya nadie se detiene a pensar por qué existe esta democracia en el país, por qué hoy se puede convivir con respeto a los derechos humanos y con paz social, asumiendo, eso sí, la profunda imperfección que existe desde el punto de vista de la desigualdad. Yo profundizo en cómo el PS logró salir de un periodo en que estuvo semidestruido por la represión, entre 1976 y 1980, y cómo logró recomponerse y transformarse en un actor relevante en la recuperación de la democracia. Intento explicar que durante todos esos años hubo un enorme esfuerzo político que hoy algunas generaciones más jóvenes parecen desconocer. Fuimos capaces de resolver bien el tema de la democracia. Nuestro país no sufrió ni una guerra civil ni una confrontación armada, como ha sucedido y sucede hoy en otras partes.

Éste es uno de los puntos que el ex parlamentario también desea transmitir a dirigentes estudiantiles, sociales y sindicales en otro de sus proyectos actuales: escuelas políticas que se encuentra organizando en Igualdad.

“Soy una persona que estima que un pilar importante en las democracias es la autonomía de las organizaciones sociales y, para eso, sus dirigentes y voceros deben contar con una preparación que les permita ejercer esa autonomía”, dice.

-¿Usted percibe que hoy se desconoce el esfuerzo de una generación de políticos que trabajaron para recuperar y fortalecer la democracia?
-Hoy existe un menoscabo del valor de la política. Muchos dirigentes políticos hoy no reconocen esa identidad. Hay muchas personas que huyen de su condición de político, que se disfrazan, que se presentan como voceros de la opinión pública, como representativos de los movimientos sociales, como figuras independientes o apolíticas, a pesar de que son personas que desarrollan la actividad política.

-Específicamente, ¿dónde aprecia esto?
-En el encapsulamiento de diferentes actores de hoy en la política, que están más preocupados de sus propias lógicas políticas y pierden de vista el interés del país en temas de fondo y en el largo plazo. Hay mucho canibalismo político. Estos actores insisten en poner énfasis en las imperfecciones y problemas de nuestro sistema, pero tal vez, esas mismas imperfecciones y problemas no se pueden resolver si no es sobre la base de buscar reivindicar el rol esencial que tiene en una democracia civilizada la acción política.

-¿Se refiere al gobierno de Bachelet?
-Mi libro no se refiere a gobiernos específicos. Hay una defensa del valor de la unidad democrática para constituir mayorías nacionales que permitan realizar las reformas que Chile necesita. Como constante de mi vida política he trabajado y trabajaré para existan mayorías políticas y eso no lo cambio por intereses especiales. No soy un populista que le habla al auditorio de acuerdo a lo que la gente quiera escuchar.Me enorgullezco de representar una práctica política hecha sobre la base de convicciones.

-¿Quiénes son los que no estarían en política por convicciones?
-Hace varios años que la política está siendo bombardeada desde diferentes ángulos por dirigentes que levantan exigencias cortoplacistas. Es de todos conocido que muchos parlamentarios, a medida que se acercan las elecciones,  parten a sus circunscripciones o distritos con un discurso diferente con el propósito de ser electos y esconden sus banderas y sacan el logo de su partido de los afiches y pocos candidatos son conocidos por los electores por su verdadera identidad.

 

"A LOS SOCIALISTAS NOS CUESTA ESTAR UNIDOS"
En el libro el ex senador cuenta cómo el PS comenzó a reconstituirse en Chile en los años 80, en pleno gobierno de Pinochet, y narra el plan de retornos clandestinos a Chile -incluido el de él- que diseñó el fallecido dirigente socialista Clodomiro Almeyda desde el exilio, historia que culmina justamente con la entrada ilegal del propio Almeyda, en 1987, donde Escalona, cuya chapa era Sebastián, jugó un rol clave. Almeyda junto a Patricio Aylwin son protagonistas del libro y, quizás, los representantes de la política que Escalona quiere reflejar.

Aunque no se detiene en cada gobierno, Escalona cuenta episodios desconocidos sobre la recuperación de la democracia. “Narro momentos difíciles, como el 11 de marzo de 1990, y las discusiones constitucionales que se hicieron y se plebiscitaron aquel año y que de alguna manera marcaron las limitaciones al proceso democrático hasta hoy”.

Aunque mantuvo muchas diferencias con él, Escalona también destaca el rol de otro socialista, el ex presidente Ricardo Lagos.

“A los socialistas les cuesta mucho estar unidos”. Ésta es otra de las conclusiones del libro, donde Escalona lamenta la salida de dirigentes históricos del partido. “Estuvimos unidos 20 años, desde el 89 hasta el 2009, y ahí nuevamente les vino a algunos el reconcomio de querer tener un domicilio político personal y levantaron casa aparte. Se alejaron personas valiosas que tenían roles significativos, como Jorge Arrate y Carlos Ominami, pero desde el 2009 hasta hoy se puede concluir que el tronco del partido no se vio afectado en lo esencial”, afirma.

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