Por Juan Andrés Quezada Diciembre 27, 2012

Contrario a lo que indican hoy todas las encuestas y de lo que cree la mayoría de los dirigentes de la Concertación, Ricardo Lagos Weber dice que “aquí no hay ninguna carrera corrida” con Michelle Bachelet, que la próxima elección presidencial será estrecha y que votará mucha gente, a diferencia de lo que sucedió en las pasadas municipales. “Tal vez estoy demasiado cauto, no negativo, pero creo que la elección presidencial será muy reñida. El voto real de centroderecha en Chile es muy superior a los niveles de aprobación del gobierno y el respaldo a Sebastián Piñera está muy por debajo de la votación histórica del sector”, afirma el senador del PPD en medio de un recorrido por una tradicional feria en Valparaíso. 

-Pero algunos creen que sin Marco Enríquez-Ominami, Bachelet hasta podría ganar en primera vuelta...

-Mis estimación es que habrá segunda vuelta sí o sí, y va a ser todo muy forzado, todo muy difícil con o sin ME-O. El voto de derecha no se refleja hoy en las encuestas porque hay mucha gente a la que no le gusta lo que está haciendo Piñera. No les gusta que no haya puesto mano dura a la delincuencia, tampoco que haya cedido en el caso Barrancones, por darte un ejemplo.

-¿Y políticamente, en general, cómo ve el 2013?

-Será un año muy entretenido. Las cosas se han ido dando como algunos teníamos claro que se iban a dar, con primarias simultáneas en ambos sectores del espectro político, gracias a la ley. Calculo que nuestra primaria será a cuatro candidatos, entre ellos, obviamente, estará Bachelet. Eso yo ya lo doy por hecho hace mucho tiempo. Por el lado de la Alianza, las primarias serán más estrechas y competitivas y con harto morbo, lo que va a capturar la atención  de la gente y de los medios de comunicación. Nuestro desafío, entonces, será concentrarnos más en el tema programático -debates, foros, propuestas- para compensar. 

-¿A cuál de los dos candidatos de la Alianza ve con mayores posibilidades?

-No tengo idea. Son muy distintos. Ahora si me preguntas cuál es el candidato de derecha de verdad, te respondo inmediatamente, Andrés Allamand. Las semanas previas y posteriores a la elección municipal los poderosos fácticos de la derecha en Chile que miraron la performance de Golborne en la televisión, incluida la noche de la elección, dijeron no, con este caballero no, no es lo que necesitamos.

-Camilo Escalona percibía un riesgo en estas primarias de la oposición. Creía que es tan grande la diferencia  entre Bachelet y el resto de los candidatos, que éstos podrían caer en la tentación de atacar a la ex presidenta para subir puntos en las encuestas…

-Una campaña con ataques podría ocurrir, como advirtió Escalona, pero yo espero que eso no pase, porque en Chile las campañas negativas han rendido poco. Ahora, más allá de lo que digan los números, cuando hay voluntad de ganar una elección, inevitablemente hay que marcar diferencias. La pregunta es cómo las marcamos y cómo se sobresale. Mi opinión es que sería un gran error hacerlo a través de ataques. Hay que hacerlo a través de propuestas que obliguen al resto a pronunciarse. Los candidatos que, según los números, no marcan tanto van a hacer un esfuerzo legítimo para poner temas en la agenda que obliguen al resto a pronunciarse, incluida la ex presidenta Bachelet. Lo bueno es que parte importante de esos temas tendrá que ser recogida en el programa común del ganador o ganadora.

-Algunos creían que el PPD debía llevarlo a usted como candidato, ¿se arrepiente de no haber corrido?

-No. En el PPD hubo varios que preferían que yo fuese a primarias. La razón era que los números eran buenos para mí,  aunque bien debajo de la ex presidenta obviamente. Pero mi decisión fue decir no... Cuando recorro los cerros y ferias aquí en Valparaíso toda la gente pide a Bachelet. Y el propio partido se dio cuenta que un candidato propio no iba a rendir ante una competidora tan bien posicionada y más encima de nuestro entorno. Tendríamos que ser lesos para no respaldarla.

-¿Por qué cree entonces que Andrés Velasco, José Antonio Gómez, Claudio Orrego y Ximena Rincón  están tan entusiasmados con sus candidaturas?

-No lo sé, eso debería preguntárselo a ellos. No los entiendo, pero los respeto. El que quiera participar que participe y dé lo mejor de sí, ojalá con una campaña positiva. 

-¿Cree que la decisión del PPD de proclamar a Bachelet primero que todos va a ayudar a que tenga un mayor protagonismo en la campaña?

-Creo que vamos a tener un muy buen trabajo con el equipo de Bachelet y esperamos trabajar bien mancomunadamente con el Partido Socialista en las primarias. Espero, además, que tengamos la capacidad de hacer primarias parlamentarias. Como dijo Pepe Auth, no podemos exigirle a Bachelet que compita en primarias y a los parlamentarios no.

-¿Con qué equipos debería comenzar a trabajar Bachelet en marzo?

-Más que equipos, lo importante es su plataforma programática que, a mi juicio, debería incluir tres cosas: fortalecimiento de la educación pública escolar y financiamiento de la educación técnica superior que vaya gradualmente en el mediano plazo tendiendo a la gratuidad. Una reforma tributaria que le diga chao al Fondo de Utilidades Tributables (FUT) y pasemos a pagar impuestos sobre la base de una tributación devengada y no sobre las base de la utilidad distribuida. Y una reforma política. Te insisto, aquí la idea es no refundar nada. 

-Todo eso requiere de apoyo del Congreso...

-Lo sé, pero es ahí donde tenemos que llegar a plantearlas con fuerza. Chile ya no está en condiciones de escuchar la frase “no, es que no tenemos los votos en el Parlamento”, como se dijo todos estos años… No, porque si en algo nos pasan la cuenta hoy los chilenos a la Concertación, es en que no dimos peleas porque sabíamos que las íbamos a perder. 

-¿Y cree que la oposición logre sacar alguna ventaja para desempatar en el Congreso?

-A nivel senatorial creo que va a ser empatado. Vamos a perder el doblaje de la VIII Costa, eso está cantado. Hay una chance de doblar en la Cuarta, pero no es muy alta. En el mejor de los casos y con mucha suerte nos mantendríamos tal como estamos. En la Cámara vamos a tener mayoría, pero lejos de los doblajes que contenía aquel documento de Renovación Nacional.

-Todo indica  que el presidente Piñera subirá su apoyo el 2013, tal como les sucedió a Lagos y a Bachelet en su último año.

-Piñera sí va a subir, pero jamás va a salir con el 70% de aprobación cuando deje La Moneda, como Lagos y Bachelet. Sí creo que este gobierno perfectamente puede llegar al 40% de aprobación.

-El buen estado de la economía será un punto a favor del gobierno y, por ende, de su candidato…

-Lo que pasa es que la economía ha estado bien en los últimos cuatro años, entonces la gente se acostumbró a ello y no premia al gobierno por los buenos índices económicos. Ahora, la tasa de crecimiento que vamos a tener este año y la proyección para el próximo es una gran noticia que nos sirve a todos.

-Enrique Correa señaló en una reciente entrevista que los “empresarios no han ganado nada con la derecha en el gobierno”. ¿Está de acuerdo?

-Los empresarios están molestos con este gobierno. Ahora ese titular lleva a confusión, ya que se puede pensar que la Concertación es pro empresariado y lo correcto es decir que los gobiernos de la Concertación respetaron la institucionalidad.

Opinión

 

Por Jorge Bofill, abogado

El Ministerio de Justicia enfrenta hoy dos grandes desafíos. Uno es de agenda. El otro involucra adoptar decisiones políticas muy relevantes.

Los teóricos quince meses de trabajo que le restan no son tales. Ese período incluye vacaciones y campaña presidencial de por medio. Pero, además, todo proyecto de ley debe ser aprobado por las dos cámaras, cuyo  tiempo disponible es limitado (las comisiones sesionan un par de veces a la semana, tres semanas en cada mes).

Hoy se encuentran en discusión, entre otros, el proyecto de Código Procesal Civil, la reforma del Sename, el fortalecimiento del Ministerio Público, la creación de la Subsecretaría de Derechos Humanos y la reforma del sistema registral (conservadores y notarios). A ellos se suman el anunciado perfeccionamiento del sistema procesal penal y el proyecto de Tribunales de Tratamiento de Drogas. Por ello, el gobierno deberá decidir qué proyectos priorizar y sus objetivos en cada caso.

Por otro lado, algunos de los proyectos mencionados no son pacíficos y el gobierno deberá adoptar decisiones determinantes. Es cierto que los que votan son los parlamentarios, pero del Ejecutivo se espera liderazgo en sus iniciativas legislativas. Veamos dos ejemplos.

La reforma procesal civil suscita profundas discusiones acerca de los modelos de juez y de juicio entre los especialistas. No da lo mismo, por ejemplo, un juez civil inquisitivo, activo en la conducción del debate y en la producción de la prueba (como en materia laboral y de familia) que uno pasivo, que debe estar a lo que hagan las partes, es decir, el juez del modelo adversarial, que caracteriza al sistema penal chileno.

Igualmente, el proyecto de fortalecimiento del Ministerio Público involucra cuestiones presupuestarias, es decir, la entrega de mayores recursos. ¿Qué se hará con ellos? Una cosa es que se destinen mayoritariamente a las fiscalías regionales, para enfrentar de mejor manera su carga de trabajo. Otra muy distinta es la idea del fiscal nacional de crear una superfiscalía (Fiscalía de Alta Complejidad), que dependería de él mismo, lo cual supondría dotarlo de facultades de persecución penal directa, de las que hoy carece. En el diseño actual el fiscal nacional debe, al menos teóricamente (en la práctica lo hace muy poco), velar por la conducta de los fiscales. Si su idea prosperara, ¿quién lo custodiaría a él?  

El desafío es, entonces, apretar el acelerador a fondo, pero también definir dónde está la meta.

 

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