Por Juan Andrés Quezada Abril 5, 2012

El viernes pasado, Ignacio Walker fue invitado por Libertad y Desarrollo a inaugurar los talleres políticos 2012, que son tertulias privadas en las que participa un selecto grupo de personeros de derecha. Esa mañana, el presidente de la DC sorprendió a los presentes con tres o cuatro ideas que inmediatamente abrieron el debate. El senador les dijo que consideraba "grave" la baja aprobación del presidente Sebastián Piñera, explicó sus razones para hacer un pacto electoral con el PC, y les apostó a que ese fin de semana la DC obtendría un buen resultado en las primarias de la Concertación.

Contra varios pronósticos más pesimistas, el domingo 1 de abril votaron 320 mil personas, en 142 comunas, algo así como siete estadios nacionales llenos. "Teníamos 75 candidatos sin retador, a los que se suman los 53  que ganaron las primarias. Competiremos con 130 candidatos a alcalde en todo Chile y, considerando que hoy tenemos 59 alcaldes, es un buen número", explica el senador, quien saca dos grandes conclusiones de estas elecciones. "La primera -explica- es que ante el clima de polarización y conflicto que existe hoy en el país, con imágenes reiteradas de encapuchados y barricadas en los noticiarios de televisión, la gente siente la necesidad de un buen Partido Demócrata Cristiano, capaz de romper el hielo, de tender puentes, de abrir el diálogo, y ésa es nuestra misión".

Su segunda conclusión -señala él mismo- es más preocupante: "Cuando hay voto voluntario, hay acarreo, eso es así, y eso es lo que viene. Por eso hay que dictar luego una ley de primarias que incluya transparencia, financiamiento, transporte gratuito el día de la votación, simultaneidad de las elecciones, es decir, todo lo que pueda evitar esta práctica del acarreo, que es inevitable".

- Esta semana se firmó un inédito acuerdo electoral entre la Concertación y el PC. ¿En su partido hubo -y aún existen- resquemores?

- A mí nadie me va a llamar procomunista, por lo tanto, puedo darme ciertas licencias. Es como Nixon negociando con China, nadie lo iba a acusar de procomunista. Yo no soy Nixon, pero la verdad es que la DC siempre ha tenido una vocación de entendimiento, y especialmente cuando hay cinco, seis y siete fuerzas políticas hoy en la oposición. Este acuerdo electoral entre la Concertación y el PC va a ayudar a la gobernabilidad democrática del país, partiendo del gobierno municipal, que es lo que está en juego este año.

- ¿De qué manera este acuerdo puede ayudar a la gobernabilidad del país, como usted señala?

- Ante el déficit de gobernabilidad que tenemos hoy surge la necesidad de grandes entendimientos. Si antes un acuerdo electoral entre la Concertación y el PC era una posibilidad, hoy es una necesidad y un imperativo. Ni el gobierno ni la Concertación pueden por sí solos asegurar estabilidad política. Por ello, este acuerdo busca crear un espacio común de la oposición, crear un pegamento que nos permita asegurar gobernabilidad.

- ¿Este bloque se podría proyectar entonces a las próximas elecciones presidenciales, por ejemplo?

- No hay que anticiparse, no hay que precipitarse, cada día tiene su afán. Éste es un acuerdo electoral con un solo objetivo: llevar un candidato único de oposición. Nosotros fuimos 20 años gobierno y ellos (el PC) fueron 20 años oposición, por lo tanto tenemos diferencias muy profundas. Ahora, todo el mundo sabe en Chile que nunca hemos sido anticomunistas, que luchamos contra la ley de defensa de la democracia en 1948 y que un obispo nos llamó enemigos de Cristo por hacerlo, y que el 2009 impulsamos un pacto instrumental para que el PC esté hoy en el Congreso torciéndole la mano al binominal.

- Comparte entonces  lo que dijo Camilo Escalona el año pasado, en cuanto a que en el próximo gobierno debían estar "desde Camila Vallejo a Juan Emilio Cheyre".

- La Concertación tiene que ir más allá de sus propios límites, tiene que convocar a un acuerdo más amplio y crecer para ambos lados. Escalona lo planteó de una manera muy gráfica, yo creo más en los partidos, que en ponerle nombres y apellidos. Creo que la Concertación es el germen de una futura coalición de gobierno, porque hoy no se basta a sí misma. Pero quiero ser muy franco, no me imagino un gobierno con el PC, ésa es harina de otro costal, por eso digo que no hay que precipitarse.

"La Concertación es el germen de una futura coalición de gobierno, porque hoy no se basta a sí misma. Pero quiero ser muy franco, no me imagino un gobierno con el PC, ésa es harina de otro costal".

 - Algunos lo podrían entender como una suerte de  chantaje, al pensar que al incorporar al PC podrán tener cierto control de los conflictos sociales…

- Todo partido tiene la legítima expectativa de gobernar, ésa es la esencia de  la democracia, y el PC llevó cientos de candidatos el 2008 y eso nos causó mucho daño a ambos. ¿Cuál es la ventaja que tiene la Concertación con el PC? Que tenemos un vínculo entre el mundo político y el mundo social, que es lo que no existe en este gobierno, que tiene una distancia muy grande con el mundo social.

- ¿Qué pasó con el pacto con RN por las reformas políticas? Ahí la tesis era lo contrario, que la gobernabilidad estaba en el centro...

- No es incompatible una cosa con la otra, porque la DC justamente cumple ese rol de articulación política, estamos situados en una posición que permite articular grandes acuerdos desde RN hasta el PC, y por qué no mucho más allá. No excluimos a priori a nadie.

- ¿Con qué jefe de partido se siente más cómodo sentado en una mesa: con Carlos Larraín o con Guillermo Teillier?

- Con ambos, porque son dimensiones y planos distintos. No siento ningún complejo y ninguna contradicción vital de dialogar simultáneamente con RN y el PC. La falange decretó libertad de acción el año 38 que, entre otros factores, produjo el triunfo de Pedro Aguirre Cerda, a quien, por ser masón, lo acusaban de ser el anticristo. Cómo nos trataron. Después, con los gobiernos radicales asumimos ministerios, con Eduardo Frei Montalva, Ignacio Palma Vicuña, Bernardo Leighton, Horacio Walker y, cómo nos trataron... Durante la dictadura hicimos alianza con la izquierda socialista y cómo nos denostaron. En el 87 y 88 nos encontrábamos en las marchas democratacristianos, socialistas y comunistas, y a Gabriel Valdés se le acusó de pavimentar el camino al comunismo. La DC tiene que marcar su matiz, su sello. Creo firmemente que el acuerdo con RN y con el PC lejos de desdibujarnos nos define como lo que somos: un partido que contribuye a articular la política. Por eso, apoyaré a los candidatos comunistas en las siete comunas donde nos hemos omitido.

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