Por Sebastián Rivas Noviembre 3, 2011

Fue un momento simbólico. Hace tres semanas, Jorge Jorrat, el presidente de la Comisión Patrimonio del PS, hizo entrega del cargo que ocupó por ocho años a su sucesor, el ex director de Presupuestos Alberto Arenas. Junto con ello, le traspasó la responsabilidad de administrar el "tesoro" socialista: $6.600 millones invertidos en instrumentos financieros -US$13 millones-, que lo hacen ser hoy el partido con el mayor patrimonio del país.

El PS es la excepción en un escenario lleno de dificultades para conseguir financiamiento. Sus compañeros de coalición -la DC, el PPD y el PR- han enfrentado problemas económicos en los últimos años, y si bien RN y la UDI cuentan con mayores recursos provenientes de donaciones, el esquema actual genera una inquietud transversal.

Todos reconocen que es un tema que pocos quieren tocar. Y uno muy impopular entre los electores. Pero en las colectividades coinciden que, tarde o temprano, se deberá abordar el financiamiento público para los partidos, algo que hoy sólo existe para las campañas políticas. De hecho, el tema está sobre la mesa para el conjunto de reformas a la Ley de Partidos Políticos que enviará el gobierno.

Pero hay un amplio desconocimiento sobre cómo se manejan las finanzas. Los detalles muestran una mezcla entre donaciones de empresas, aportes de militantes e incluso fondos de inversión de las propias colectividades.

RN, el "partido favorito"

$2.075 millones ($2.075.315.036) por parte de Axxion S.A. $127 millones de Cencosud S.A. Y $32 millones de Quiñenco S.A. Ésas fueron las tres principales empresas que donaron fondos a Renovación Nacional durante el año 2010, según el balance entregado por el propio partido al Servel, con un total recaudado de $2.236 millones.

La cifra supera en varias veces a su más cercano competidor, la UDI, que declaró en ese mismo lapso aportes reservados por $133 millones. Ninguno de los partidos de la Concertación ni el PC dieron cuenta de ingresos por esa vía.

Hay otro elemento interesante: todos los aportes al partido del cual proviene el presidente Sebastián Piñera fueron hechos de forma pública, a diferencia de  la UDI, en que -de acuerdo a lo establecido por la ley- sus donantes se acogieron a un formato que les permite mantenerse anónimos.

Mediante una solicitud hecha a través de la Ley de Transparencia, Qué Pasa accedió a la copia de los balances presentados por los partidos ante el Servel. Ahí, se desglosan los aportes hechos por las tres firmas. En el caso de Cencosud, controlada por Horst Paulmann, el aporte fue hecho a través de una sola donación, el 12 de mayo de 2010. En tanto, Quiñenco, consorcio que forma parte del Grupo Luksic, hizo dos aportes: uno el 17 de junio de ese año, por $16 millones, y otro el 28 de julio, por $16.966.692.

Y en el caso de Axxion, sus aportes se extendieron entre julio y diciembre de 2010: en total, fueron nueve donaciones, la mayor por $455.229.118, el 26 de agosto de 2010, y la menor por $ 57.033.308, el 14 de septiembre.

Axxion es una firma con historia. Hasta marzo de 2010, su controlador era el presidente Piñera, a través de Inversiones Santa Cecilia. Pero con la operación de venta de LAN, el mandatario se deshizo de su participación en la empresa -que tenía el 19,3% de la aerolínea-, que fue adquirida por el grupo Bethia, el holding de la familia Solari, dirigido por Carlos Heller. De hecho, todos los aportes a RN se hicieron bajo su administración.

Osvaldo Carvajal, quien es desde hace una década el encargado de las finanzas de RN, señala que él fue quien hizo directamente las gestiones para el tema, y que su labor tuvo un añadido: convencer a los donantes para que lo hicieran a "rostro descubierto", algo que todavía es poco habitual. "Yo pienso que, por principio, todas las donaciones deberían ser públicas. Las personas tienen que hacerse responsables de lo que efectivamente financian y participan, y hacerlo a la luz del día. Eso es sano".

Las donaciones a los partidos son poco usuales. El investigador de la UAI Claudio Agostini, quien realizó un estudio sobre los aportes en la campaña electoral de 2009, señala que por lo general los donantes prefieren ayudar directamente a los candidatos: "La gente dona para las campañas y a los candidatos. A los partidos, muy poco".

La receta socialista

La situación económica del PS es objeto de estudio entre sus pares. Con sus cuentas completamente saneadas, su secreto ha sido un meticuloso orden de casi una década, que incluyó una fórmula que al comienzo generó polémica al interior del propio partido: invertir los montos recibidos de las indemnizaciones por restitución de bienes enajenados durante el gobierno militar, con una lógica que no tiene nada que envidiarle a la mejor firma privada.

En 2003, el Comité Central del PS creó la Comisión Patrimonio para que administrara dichos fondos. El grupo de siete miembros tiene varias particularidades: sus decisiones son completamente autónomas del partido, cualquier desembolso debs ser visados por ellos y sus integrantes tienen la obligación de resguardar que sólo se ocupen los intereses y las ganancias de la inversión de los fondos.

De qué viven los partidos

Jorge Ayala, secretario de finanzas del partido, afirma que tanto el trabajo de los militantes para identificar más de 20 bienes a ser indemnizados como la decisión política de no gastar esos dineros son la clave: desde su creación, el fondo ha entregado más de $2.600 millones en ganancias al PS y ha permitido la compra de sedes en Antofagasta, Rancagua, Talca, Valdivia y Puerto Montt. "Esto no fue la actividad de un grupo de intelectuales o economistas, que tenemos hartos y muy buenos. Esto fue una actividad de la militancia del PS", asegura.

La decisión es no invertir en instrumentos volátiles, como acciones, sino sólo en renta fija en bonos de empresas, letras hipotecarias y depósitos a plazo con calificaciones de riesgo iguales o superiores a AA, en un esquema similar al del fondo E de las AFP.

Dentro de ese grupo, el 80% del fondo está invertido en Chile, en alrededor de 50  firmas, y el 20% en 15 instrumentos en el extranjero, entre los que se incluyen bonos de siete empresas chilenas. Todo con el afán de tener bajo el mayor control posible a los fondos.

El PS trabaja directamente con BC¡I Asset Management, que les envía un informe mensual con la rentabilidad de sus fondos. Además, semestralmente se encarga una auditoría externa para verificar la cartera y los movimientos. En el balance enviado al Servel, que incluye las transacciones hechas durante 2010, se aprecia que algunos de los fondos están invertidos en bonos de firmas como ENAP, Endesa, Iansa, AES Gener, Petrobras, CAP y Cencosud, así como instrumentos soberanos de Brasil, Colombia y Rusia. Con todo, los movimientos son siempre en cantidades pequeñas, que no superan los $10 millones.

El éxito de la "receta PS" ha validado el modelo de administración financiera del partido.  El Partido Comunista ha seguido un esquema parecido: en su balance ante el Servel se incluyen tres fondos accionarios administrados por el BancoEstado, por un total de $1.100 millones. E incluso a comienzos de este año Ayala fue invitado al Partido Radical por su vicepresidente, Patricio Tombolini, para exponer sobre el manejo financiero de los socialistas.

Las dificultades en la Concertación

Justamente los radicales son el caso opuesto al PS: pese a que también recibieron indemnizaciones, hoy el partido tiene un patrimonio escaso y vive aprietos económicos. Incluso, en 2010 el presidente del partido, José Antonio Gómez, debió aportar con $10 millones propios.

Pero el emblema es la histórica sede de calle Miraflores: aunque se había llegado a un acuerdo para venderla por cerca de $650 millones -entre los interesados estaban los dueños de los bares Liguria y The Clinic-, las críticas al interior de la colectividad frenaron el proceso.

Las dificultades no son exclusivas del PR. La DC vendió a comienzos de año por cerca de $750 millones una emblemática sede en Concepción, lo que le permitió saldar sus compromisos pendientes.  Y  el PPD es el único de todos los partidos "grandes" que no tiene una sede propia,  e incluso a mediados de año sufrieron un retraso en el pago del arriendo de Santo Domingo 1828.

La importancia del tema se notó en un detalle que pasó casi inadvertido. El 5 de octubre, cuando la Concertación dio a conocer el documento en que planteaba su "refundación", uno de los pocos puntos que se explicitaron fue que la coalición lucharía por una reforma al sistema de financiamiento político.

Militantes con bajos aportes

31 pesos al año, en promedio, aporta cada uno de los 86 mil militantes del Partido Radical en cotizaciones para su partido. La cifra es el mejor ejemplo de una de las principales críticas que existe al actual modelo: la baja capacidad de las colectividades para conseguir financiamiento de sus propios adherentes.

El resto de los partidos no lo hace mejor. Todos oscilan entre los 300 y los 1.000 pesos al año por militante, con la sola excepción de la UDI, cuyo aporte promedio es de 5.753 pesos. El 2010 reunió $445 millones gracias a ese ítem. Entre quienes son aportantes regulares, según se reconoce en el partido, hay empresarios con una larga tradición en la colectividad, como José Yuraszeck, Juan Antonio Guzmán, Domingo Arteaga y Manfredo Mayol.

Pero el sistema es débil y precario. La única norma fija -y que se aplica transversalmente- son los aportes de los parlamentarios:  oscilan entre $150 mil y $400 mil mensuales. Pero los pagos estables suelen ser, en el mejor de los casos, de entre 100 a 200 personas. Algo que complica la supervivencia de los partidos: los más grandes necesitan entre 300 a 500 millones de pesos al año para sus operaciones básicas.

Giorgio Martelli, administrador electoral de la campaña de Michelle Bachelet y editor del libro Dinero y política, una tensa relación, señala que éste es un punto débil de las colectividades. "Hay un déficit en la cobranza de las cuotas, por ejemplo. Y en países desarrollados sí existe esto. Doctrinariamente, debiera ser la base", señala.

El tema del financiamiento de los partidos ha estado entre los tópicos de los encuentros coordinados por el ministro de la Segpres, Cristián Larroulet, con los distintos partidos para sondear posiciones de cara a una reforma a la Ley de Partidos Políticos. "Específicamente en materia de financiamiento, donde hay un nivel alto de coincidencias es en permitir que los partidos políticos puedan costear fundamentalmente actividades que apunten en la dirección de promover la educación cívica en el país, la participación electoral de todos los sectores", comenta.

Con todo, ninguna de las realidades de los partidos "grandes" se compara a la del Partido Ecologista Verde, el más pequeño del país, cuyo presupuesto total del año pasado fue de $1.100.000. Alejandro San Martín, su presidente, cuenta que se las ingenian para sobrevivir: por ejemplo, hacen sus reuniones vía Skype para ahorrar costos. San Martín reconoce que el dinero es algo que pesa. "Es un tema absolutamente impopular. Pero es bastante desleal cuando un partido busca mostrar sus postulados versus los otros partidos que manejan cientos de millones de pesos".

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