Por Jonás Preller Roldán Noviembre 10, 2017

Las políticas públicas deben ser específicas, segmentadas y tener un impacto medible. La información resultante debe hacer posible corregir, acelerar o reenfocar un programa.

La política pública es un instrumento del Estado que, bien utilizado, ayuda a “nivelar la cancha”, a estandarizar y garantizar prestaciones, servicios y educación. A asumir un problema como algo potencialmente sistémico y que requiere una intervención urgente.

Hoy en el contagio de sida en Chile todo eso falla. Sólo pensemos que los datos oficiales disponibles más recientes son de 2015, con gran parte de la información levantada en periodos previos.

Según datos del Ministerio de Salud, hoy en Chile hay 61 mil personas con VIH, de las cuales 41 mil estarían diagnosticadas y confirmadas por el Instituto de Salud Pública. Pero los cálculos no oficiales hablan de cerca de 65 mil personas enfermas, conscientes de su condición, y de 15 contagios diarios, lo que se traduce en 5.500 casos nuevos cada año.

¿Qué falló? La comunicación, las campañas de prevención, una inexistente política del Ministerio de Educación hacia colegios, sistematización de información a población de alto riesgo y un largo etcétera.

Por lo pronto, la enfermedad sigue creciendo con un número indeterminado de portadores que desconocen la muerte de 67.842 personas entre 1990 y 2011 de sida en Chile.

Jonás Preller Roldán
Director

jonas.preller@quepasa.cl
@jonaspreller

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