Por Felipe Hurtado H. Febrero 3, 2017

La premisa es exagerada. El tipo tiene 35 años, acaba de volver de seis meses de para y de ubicarse 17º en el ranking. En el proceso, hasta pensó en el retiro. Pero es Roger Federer, el mejor tenista de todos los tiempos, y uno asume –o quiere asumir–que puede lograrlo todo. Aunque sea algo tan complicado como volver al número uno del mundo, un lugar que ha ostentado por más tiempo que ninguno.

Desde el arranque, la operación presenta serias dificultades.
¿Le queda tiempo para conseguirlo. ¿Cuánto más puede aguantar? Dos o tres años más, dijo él mismo en diciembre. Y en el discurso de la victoria en Melbourne deslizó una frase poco clara: “Espero verlos el próximo año. Si no, estas han sido dos grandes semanas”.

La otra variable es estadística. En la última clasificación de la ATP, cuando volvió a aparecer dentro de los top 10, la diferencia con el líder, Andy Murray, resulta significativa. El escocés suma 11.540 puntos, mientras que el dueño de 18 majors sólo tiene 3.260. Simplemente, un montón.

Tampoco se debe descartar que, pese a sus traspiés en el primer Grand Slam del año, el británico y Novak Djokovic continúen como los principales animadores del circuito como ha sido la tónica en las últimas temporadas. Sus recientes pasos en falso están lejos de constituir una tendencia.

De todas formas, Federer no se amilana, sobre todo después que en el camino a la corona en Australia se despachara a cuatro jugadores de entre los 10 mejores del mundo. Algo así no ocurría hace más de 30 años. Él no habla de ser número uno, pero se traza objetivos mayores, a tono con la leyenda que lo precede. Uno de ellos, su soñado octavo título en Wimbledon.

“Prefiero Wimbledon sobre Roland Garros. En el pasto tengo más chances. En el Abierto de Francia espero llegar al cuadro principal, a diferencia de este año”, dijo.

Lo apuraron un poco y soltó algo más. “En el Abierto de Estados Unidos, puedo tener también una oportunidad. Pero disfrutemos lo de Australia primero”, bromeó.

¿Podrá Federer ganar otro “grande”?
Un ex técnico suyo, Paul Annacone, declaró esta semana a la BBC que está seguro que lo logrará: “Si está sano, no hay razón para no considerarlo favorito, especialmente sobre césped”.

Hace justo una década, Fernando González disputaba su única final de Grand Slam en Australia frente a Federer. Pese al notable torneo del chileno, que incluyó su partido perfecto en semifinales ante el alemán Tommy Haas y un triunfo sobre Rafael Nadal en cuartos de final, González no pudo evitar la derrota ante el suizo.

El Bombardero analiza con mesura lo que puede resultar de este segundo aire en la carrera de FedEx: “Veo difícil que pueda ser número uno de nuevo. Para conseguir eso no se trata sólo de un par de torneos buenos, sino que de una temporada entera. Y hoy tiene tres grandes potencias que le van a competir siempre: Murray, Djokovic y Nadal. Se puede enfocar más en ganar otro Grand Slam, pero no tanto en volver a la cima. Es un tema de edad y de físico. Pero estamos hablando de Roger Federer y uno nunca sabe lo que puede pasar. Siempre está sorprendiendo y para bien”, subraya.

Hasta dónde pueda llegar esta vez el suizo no es algo sobre lo cual exista acuerdo. Quizás volver al tope de la lista sea pedirle demasiado, más aún después de lo que ya ha alcanzado. Pero es imposible descartarlo de plano. Es probable sea que sólo se trate de una afiebrada discusión mediática y que lo que vive Federer hoy –como él mismo ha dicho– no sea más que saber cuánto más tenis le queda en el cuerpo.

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