Por quepasa_admin Julio 30, 2009

Hoy por hoy, cuesta mucho que Nouriel Roubini dé entrevistas. Es sumamente selectivo para escoger con quién habla y con quién no. Desde que se transformó en una celebridad de los mercados, luego de anticipar en 2006 la crisis ante un incrédulo grupo de economistas que poco le creyeron, sus exigencias se han vuelto más estrictas. Sobre todo porque él mismo confiesa que su tiempo es cada vez más escaso: viaja el 80% del año para dar conferencias en diferentes países del mundo, su teléfono no para de sonar con nuevas invitaciones y su casilla de correo se repleta de solicitudes. Es el economista del momento. Guste o no guste.

En Cuzco, en medio de una conferencia organizada por el Banco Central de Perú y el Reinventing Bretton Woods Committee, Roubini conversó la semana pasada con el economista de la Universidad Católica Felipe Larraín, con quien mantiene una amistad desde sus años de estudiantes en Harvard.
Entre ambos analizaron para Qué Pasa el devenir de la crisis, la situación en Estados Unidos, la posición de Chile y los mercados emergentes en el escenario internacional y hasta se dieron tiempo para hablar de Honduras y los efectos de la influenza humana en la economía.

El "oráculo de los mercados" -así es conocido- mantiene una estrecha relación con Chile. Es amigo del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, con quien se reúne de vez en cuando a compartir sus análisis. Eso explica por qué fue uno de los invitados ilustres al Chile Day celebrado la semana pasada en Nueva York. Además,  economistas nacionales publican sus investigaciones y columnas en el cada vez más famoso sitio RGE Monitor (www.rgemonitor.com), la vitrina creada por Roubini, desde donde dispara sus nuevos presagios.

Señales de recuperación

Felipe Larraín (FL): ¿Te consideras un pesimista?
Nouriel Roubini (NR): No me considero un pesimista. Creo que soy más bien realista. No soy un oso (bear en inglés; se relaciona con mercado a la baja). De hecho, soy el primero en decir que hay una recuperación cuando la veo. Y creo que estamos cerca de llegar a eso, aunque todavía a un nivel muy superficial. Pero si las condiciones financieras y económicas mejoran, puedo ver la luz al final del túnel. Todavía con muchos pestañeos, pero puedo verla.

FL.: En mi caso, pienso que aunque el momento es extremadamente complejo, las autoridades han reaccionado vigorosamente y existen signos de recuperación que serán más visibles cuando se acerque el fin de este año.
NR: En Estados Unidos, mientras la gente percibe brotes de recuperación, yo todavía veo muchos elementos de debilidad que me llevan a la conclusión de que la recesión continuará hasta fin de año. La situación de los consumidores estadounidenses es aún muy débil: seguirán restringiendo su consumo por un tiempo más y las condiciones de empleo están muy mal. Las pérdidas de trabajo son masivas y quizá la tasa de desempleo escale a 11%. No se ve todavía una recuperación en la producción industrial -que sigue cayendo- y el mercado hipotecario aún se mantiene abajo. Al juntar todos estos elementos, concluyo que la recesión continuará por otros seis meses. Pero la pregunta más importante es si en seis meses más la recuperación será robusta -con un potencial de crecimiento, que es la visión optimista- o si veremos una recuperación más lenta, debajo de los potenciales de crecimiento. Yo estoy por la segunda opción. Mientras el potencial de crecimiento para la economía de Estados Unidos puede llegar a 3%, yo veo un crecimiento de 1% en dos años. ¿Por qué? Todavía se ve un mercado de viviendas muerto, apalancamiento en el sistema financiero, apalancamiento en el sector corporativo y ahora estamos socializando las enormes pérdidas del masivo apalancamiento del sector público.

FL: La imagen que planteas es cierta. Hay problemas en muchos sectores y la tasa de desempleo llegará a 10,5% o 11%, que es la peor desde la recesión de 1982. El mercado laboral está particularmente débil; necesitamos una reducción significativa de la pérdida de empleos y volver a terreno positivo, lo que no ha ocurrido aún. Íbamos en una buena dirección, pero hubo un giro en junio. Probablemente pronto habrá una recuperación en la producción industrial, porque la reducción de inventarios fue extremadamente abrupta y se ubicó por debajo de lo que es un nivel normal de equilibrio en lo alto de la crisis. Veo a la economía norteamericana recuperándose hacia el último trimestre. Y soy un poco más optimista que tú,  Nouriel, respecto del crecimiento de EE.UU. para el próximo año: lo estimo más cerca de 2%.

Riesgos de una W

Felipe Larraín

El economista de la Universidad Católica, Felipe Larraín, mmantiene una amistad con Roubini, desde los años en que ambos estudiaban en Harvard

FL: ¿Crees que exista el riesgo de una recuperación en forma de W?
NR: Sí, pero dependerá de cómo sea la recuperación de la economía el próximo año y cómo evolucionen las tasas de interés. Porque tal vez puede existir un riesgo en la recuperación de la economía: cómo Estados Unidos saldrá de su gran déficit fiscal y de su política monetaria expansiva.
¿Cómo enfrentará el problema fiscal? Aumentando los impuestos o cortando el gasto, lo que podría presionar a la economía a una recesión, porque puede ser que necesite estos estímulos fiscales por mucho más tiempo. Pero si no hace nada por cortar el déficit, eso traerá inquietud respecto de sus efectos de largo plazo. Eventualmente esto puede tener un impacto inflacionario producto de la monetización, lo que podría presionar las tasas de interés hacia arriba y que de esa manera la economía caiga nuevamente en una recesión. Entonces, se trata de una pregunta delicada que quedará clara una vez que la recuperación comience y presione para buscar una puerta de salida a esta situación fiscal y monetaria.

FL: El riesgo al que apuntas es real. Hay dos problemas básicos en la manera en que la FED estadounidense enfrentará la recuperación. Cuando comience, está el riesgo de actuar muy pronto o muy tarde. Y es difícil saber exactamente cuándo actuar para no matar la recuperación y, al mismo tiempo, evitar que comience una espiral inflacionaria. Hay riesgos en ambos sentidos. Si actúa muy lentamente, aumentará la inflación, porque la FED de Estados Unidos en algún momento tendrá que eliminar la liquidez de los mercados y volver a tasas de interés más normales. El otro riesgo es comenzar muy temprano: ahí se puede generar la W. No proyecto una recuperación lineal. La recuperación tendrá mejores y peores momentos y habrá subidas y bajadas, pero si existe un declive en 2010, será breve, ni cercanamente tan complicado y profundo como lo que ya hemos visto.

"Puedo ver la luz al final del túnel... con muchos pestañeos, pero puedo verla"

Economías emergentes

FL.: ¿Cuál es el rol de países emergentes como Chile en la crisis mundial?
NR: Las economías emergentes entraron a esta crisis mucho mejor paradas en términos macroeconómicos, financieros y de estructura fundamental. Estos países han enfrentado sus propias crisis en el pasado -en Latinoamérica, Asia y otras partes del mundo- y ahora son mucho más flexibles para manejar sus déficits, reducir sus presupuestos y su deuda pública. Además, producto de crisis pasadas, ha habido una limpieza de las instituciones financieras y se han preocupado de tener un menor apalancamiento del sector financiero y del sector privado y una mejor supervisión financiera. Todo esto explica en parte por qué estas economías tienen una mayor capacidad de recuperación.
Por supuesto, la crisis las ha golpeado por la caída de las exportaciones y el precio de los commodities. La crisis de liquidez global los afecta negativamente porque los flujos de capital no van a estos países y empiezan a salir. Por eso muchos de ellos están en recesión. Pero los fundamentos de los mercados emergentes son sólidos y el potencial de crecimiento es más alto como grupo que el que hoy tienen las economías más avanzadas. El potencial de las economías avanzadas se ubica en torno a 2%; el de los mercados emergentes se encumbra al 6%, para algunos más y para otros menos. El mundo está cambiando y si los mercados emergentes crecen más rápido que los avanzados, por la siguiente década, su rol en el mundo financiero y económico se volverá más importante. Podrían llegar a ser el 50% del producto global en la próxima década. Deberá haber cambios en la política internacional, para asegurar de que en todos los órganos estén representados los intereses de los emergentes. Es el comienzo de una mayor injerencia en la economía global: tanto en el Banco Mundial, en el FMI o en otras instituciones. Ya no son sólo los BRIC.

FL: Las economías emergentes entraron mejor preparadas a esta crisis y están saliendo mejor paradas que como lo hicieron en otras oportunidades. Es un hecho de que en crisis anteriores, los problemas se tendían a originar en las naciones en desarrollo, especialmente en América Latina. Dada la magnitud de esta crisis, la región está sufriendo mucho menos de lo que habría ocurrido hace una década con el mismo fenómeno. Sí, México ha tenido el golpe más duro y probablemente tendrá el peor crecimiento en la región y Argentina sufre sus propios problemas, pero en lo global no padecemos una crisis financiera en Latinoamérica. Eso nos permite tener una recuperación más rápida. No necesitamos cuidarnos de los efectos de los problemas del sector financiero, como hemos hecho antes. Si tomamos esto, más el efecto de China e India y sumamos a Brasil, el mundo emergente posee una voz cada vez más importante en la economía mundial.

El golpe de Honduras

FL: ¿El golpe de Estado en Honduras afecta de alguna forma la credibilidad de la región?
NR: Por ahora es sólo un pequeño problema en Centroamérica, pero la señal es importante porque en el pasado Latinoamérica enfrentó autoritarismos y gobiernos militares y hemos visto que en los últimos diez o veinte años este tipo de cosas no han ocurrido más. Cualquier transición debe seguir reglas constitucionales, así que más allá de estar o no de acuerdo con este presidente en particular, tener a los militares en el poder no es una buena señal. Es importante que se respete la democracia, no sólo en las elecciones, sino en todo el espectro de la política. Pero esto va más allá de Honduras. Lo que más me preocupa es la presión, incluso en algunos países democráticos, para incrementar el tiempo en que los presidentes se mantienen en el poder. Lo hemos visto en Colombia e incluso potencialmente en Brasil, donde sus mandatarios se han vuelto muy populares. Desde mi punto de vista, en una región donde históricamente hombres fuertes han estado en el poder por demasiado tiempo, es más sana la alternancia que cambiar cada cuatro años la constitución para permitir que un presidente pueda estar dos períodos y eventualmente tres. Esos cambios no son buenos: tener alternancia en el poder es un proceso sano, porque cuando esos cambios en las constituciones ocurren en países democráticos, los gobiernos se transforman en populistas, como Ecuador y Venezuela.

FL: La condena al golpe ha sido unánime y justificada. Es una situación compleja porque trae recuerdos de un pasado que consideramos superado. Pero el tema es muy local y creo que no afecta la credibilidad de Latinoamérica. Sí podría complicar a algunos países en Centroamérica donde hay atención para saber cómo terminará esta situación, si Honduras finalmente podrá resolver su propio problema, si habrá una intervención externa. Chávez dijo que está reuniendo fuerzas para restituir al presidente Zelaya. En todo caso, creo que es un evento aislado, pero mi preocupación no es sólo por el golpe, sino porque se debe respetar la democracia, los derechos humanos y la libertad de la prensa y asociación, y los derechos de propiedad en toda la región. En algunos países que reclaman me gustaría ver que ésta no fuera sólo una forma oportunista de usar la democracia, sino que haya un verdadero compromiso con la democracia en la región.

La influenza humana

FL: Latinoamérica se ha visto fuertemente afectada por la influenza humana. ¿Podría tener esto algún efecto en la recuperación de la región?
NR: La economía mundial ya ha vivido otros contagios de pandemia y epidemias. En este caso, los efectos se han concentrado lamentablemente en México, donde el impacto, incluso a nivel sicológico, ha afectado a ciertas actividades como el turismo. En el resto de Latinoamérica el impacto todavía se está viendo. Espero que las autoridades puedan contenerlo para que no tenga efectos mayores en las economías.

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