Por Gonzalo Maier Septiembre 30, 2016

“Easy”, por Netflix.

Las películas de amor suelen ser muy parecidas. Igual exagero, pero por lo general retratan los primeros o los últimos meses de una relación en un desfile de besos furtivos o platos rotos. El bueno de Joe Swanberg, sin embargo, tiene el talento de enfocarse en las miserias y alegrías cotidianas. Easy, por ejemplo, es una serie de ocho capítulos —que valen como ocho cortometrajes— sobre el amor —y el desamor— en los tiempos modernos. Todos están ambientados en un Chicago filmado con cariño y abordan episodios en la vida de tipos comunes y corrientes que, en más de algún sentido, recuerdan los cuentos morales de Éric Rohmer. Disponible desde hace unos días en Netflix, la serie va y viene sobre la facilidad con que algunos inseguros imitan a sus parejas o con que otros se convencen de que ya no están enamorados del ex sólo porque la mentira les queda más cómoda. Tríos que no son tan eróticos como prometen, mujeres solitarias que sólo confían en Tinder, inmigrantes mexicanos que buscan una nueva vida y hasta un cameo de Chris Ware, el legendario y elusivo dibujante de cómics, aparecen en uno de los mejores estrenos del año. Sí, así de fácil.

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