Por Daniel Greve | Crítico de gastronomía y vinos 25/08/2011
En realidad, Se Cocina no es un restaurante. Es una gran cocina con mesas. ¿Se imaginan cruzar la rústica puerta verde y, en lugar de toparse con el comedor, llegar de golpe al backstage de la cocina? Es una réplica sureña en pleno Chicureo, enorme, atiborrada de cobre, madera, mimbre y vegetales, en la que el chef Juan Manuel Pena echa a jugar una cocina camaleónica, que muta todos los días y nos entrega una sorpresa. Todas las entradas cuestan $ 5.900, así como cualquier fondo no supera los $ 9.500, y los postres $ 4.200. Se pueden topar con un Conejo escabechado con polenta cremosa y hongos salteados. O con una contundente Plateada al jugo con papas nativas doradas. Pero ojalá se crucen con los sabores que entrega el Solomillo marinado en mostaza y rúculas tibias, con mandarinas y queso de oveja. Una locura que sale de la parrilla que coquetea a pocos metros. El cremoso arroz con leche es recomendable incluso para quienes lo detestan. Cocina simple, sabrosa, visceral y abundante.
Av. Chicureo 2, casa 3-D. www.secocina.cl. reservas@secocina.cl
¿Quieren sentir la brisa marina? Anote: unos bien sazonados Erizos del Norte ($ 6.800), con limón y su natural cremosidad; unas Tapas de locos ($ 7.100), cortados en finos y pequeños dados, con palta en la base y sobre una crocante tostada; una Merluza austral ($ 7.700) en su punto, sobre un cremoso y bien ligado arroz verde y una dulce crema de camarón; y un Atún ($ 9.200) sobre puré de perejil, perfectamente sellado, y cuya adición de sésamo tostado compensa el dulzor casi exagerado de la salsa de chancaca. Aquí, los platos llegan con algo de brisa. Y dejan el invierno afuera.
María del Mar. Paseo El Mañío 1665. Reservas: 717 3876.
De eso se trata un espumante: de bienvenidas y aperitivos. Por eso, vinos Zuccardi nos saluda y trae a Chile tres espumosos de Mendoza. El primero, fuZion, un ejemplar burbujeante y simple, hecho con una mezcla de pinot noir, chardonnay y viognier que huele a polen, manzanas rojas y verdes, pétalos de rosas y frutos cítricos, y sabe a fruta roja mezclada con duraznos. Rico, aunque con un mestizaje de frutas que desconcierta. Luego, Alambrado (80% pinot noir con 20% de chardonnay), sólido y fresco, lleno de piñas, jugo de peras y rica acidez en boca, en un fondo texturizado por burbujas finas y ordenadas. Y, finalmente, el Blanc de Blancs, como todos los de esta categoría, cien por ciento chardonnay, pero con las notas de bizcochos marcadas gracias a su método champenoise, de importantes levaduras. Se trata de un espumante rico, cremoso y complejo, con notas nogadas y de frutos secos como avellanas, pero que carece de esa pizca de acidez que tanto se necesita cuando pensamos en frescor. Lo mejor del trío: todos son muy diferentes entre sí. Y una excelente idea si queremos invocar a la primavera: cualquiera de los tres suena a adelanto.
A la venta exclusivamente en El Mundo del Vino.