Por Rodrigo Fresán Septiembre 12, 2009

A esta altura tiene sentido -pero no creo que haya respuesta precisa- preguntarse cuál es el verdadero Elvis Costello. ¿El new wave nerd primal de My Aim is True o Armed Forces? ¿El postbeatle y neodylanita de Imperial Bedroom o Spike? ¿El clasicista de The Juliet Letters e Il Sogno? ¿El proto-Lennon junto a McCartney en Flowers in the Dirt? ¿El delicado reinventor de joyas ajenas y propias en Kojak Variety o My Flame Burns Blue? ¿El colaborador serial en Painted from Memory (con Burt Bacharach), o The River in Reverse (Allen Toussaint)? ¿El crooner sinatroide de North?… Quién sabe, qué importa: todos los Elvis Costellos son, finalmente, Elvis Costello. Y Elvis Costello siempre es bueno. En Secret, Profane & Sugarcane vuelve a su faceta campesina-indie-americana y con una tan lujosa como minimal producción del gran T-Bone Burnett y se pone un ajustado e impecable traje de blue-grass man bordado con banjos y violines. Aquí se revisita la propia obra ("Complicated Shadows" y "Hidden Shame"), pero el peso de la partida pasa por los fragmentos de una ópera inconclusa sobre la vida de Hans Christian Andersen, una colaboración con la diosa de Nashville Loretta Lynn, una suerte de continuación del "Sail Away" de Randy Newman y un homenaje al genio circense P. T. Barnum. Con motivos tan diferentes, Costello consigue el milagro sónico y lírico de un todo armónico. Comprobarlo -por escoger nada más que una- escuchando la magnífica "My All Time Doll" o ese grito que se le escapa a Costello en "She Was No Good".

Site: ¿Cómo se llamaba? ¿De quién era?

Y la tercera pregunta será, inevitablemente, "¿te suena, la reconoces?". Y ahí estamos otra vez, desafiando el ridículo. Pero la vergüenza propia y la incomodidad de los demás han llegado a su fin. En www.midomi.com se nos ofrece la posibilidad de silbar o tararear, durante al menos diez segundos, a la pantalla de nuestra computadora una canción cuyo nombre e intérprete no recordamos para que el misterio sea prontamente develado. Esto será así, claro, siempre y cuando el tema ya figure en los archivos del site. De ahí que se pida a los usuarios que contribuyan a la grandeza de esta humanitaria empresa agregando a la lista sus hits privados y joyas raras. ¿Habrá algo más difícil de tararear una canción de Bob Dylan? Por las dudas, no tararear aquella sobre "Daisy" y "Una bicicleta para dos" con la que -ya lo puntualizamos en esta guía- se despedía HAL 9000 cerca del adiós de 2001: A Space Odyssey. No creo que sea algo agradable para cantarle a una computadora y ¿cómo se llamaba?

*Escritor argentino.

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