Por Pablo Illanes Septiembre 12, 2009

Cuando un libro se lee y se disfruta de un tirón, los gringos lo llaman un page-turner. No se me ocurre un mejor adjetivo para esta impredecible novela del gran Patricio Jara, una historia esperpéntica, adictiva como pocas y que alguien debería comprar ya para su adaptación cinematográfica o televisiva. La idea del circo, tan presente en nuestra iconografía, aparece en Quemar un pueblo como una metáfora más cercana a Freaks, de Tod Browning, que al criollismo tan en boga gracias al inminente y temido Bicentenario. El circo de fenómenos que azota pequeños pueblos de Latinoamérica, llega a Cristo de la Roca con sus mejores armas, entre las que se cuentan un hombre lobo, un niño rana y dos cabezas en un mismo cuerpo. ¿Se puede pedir más? Sí, se puede. En Quemar un pueblo hay revoluciones, hechos de sangre y un señor Corales (aquí llamado Lucio Carbonera) completamente entrañable. La novela más adictiva del año.

*Escritor y guionista de Dónde está Elisa?

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