Por Emilia Benítez Silva Diciembre 30, 2016

Dicen que las formas en los negocios —y en la vida— lo son todo y que hoy todo se puede vender. Sin duda, eso es algo que tiene claro el diseñador chileno Sebastián Errázuriz (1977), quien en 2002, junto a Diego Almeyda y como parte de una competencia japonesa de diseño ecológico, ideó unos paquetes cuidadosamente diseñados que vendían “Nothing”, así tal cual. Literalmente vendía “nada”, empaquetada a cinco dólares cada una. Las obras fueron exhibidas en la galería Trece, en Santiago, la cual se transformó para la ocasión en un pequeño supermercado. “Vendí mil ‘nothings’ y terminé comprándome mi primer auto con nada”, cuenta Errázuriz en una charla TED difundida el 2014 en Estados Unidos.

Hace diez años que vive en Nueva York, ha logrado ganarse un espacio en la escena artística norteamericana y sus diversas obras —calificadas como audaces, intrépidas y extremadamente innovadoras— han sido exhibidas en más de 40 exposiciones en el mundo, pasando por Francia, Inglaterra, España y Japón. Sin embargo, el diseñador reconoce que su camino al éxito ha sido uno de mucho aprendizaje. “Pasé de pasarlo muy mal, de creer que entendía el sistema norteamericano o que los códigos que traía de Chile me permitían entenderlo a, de a poco, empezar a destacarme, a hacerme conocido”, cuenta en la inauguración del nuevo hotel Atton en Miami, donde fue invitado hace unas semanas como un referente de un chileno exitoso en Estados Unidos. “Hoy día voy a una gala o a un evento y me conocen, desde los museos más importantes como el Met, el MoMA, el Guggenheim, hasta los fotógrafos de páginas sociales”, afirma con orgullo.

Si bien el artista nació en Santiago, fue criado en Londres —de ahí probablemente su excelente inglés con acento británico—, volvió a Chile a estudiar Diseño en la UC y luego viajó a Estados Unidos, donde obtuvo un máster en Bellas Artes de la NYU. Su nombre llamó la atención en Chile cuando en 2005 puso una vaca en la azotea de un edificio de Santiago: el animal había sido rescatado de un matadero. Al año siguiente fue el “culpable” del magnolio de 10 metros que apareció en la mitad de la cancha del Estadio Nacional, una instalación que buscaba recordar que el recinto había sido utilizado como centro de detención durante la dictadura.

A los 28 años se convirtió en el segundo sudamericano vivo en participar en la 20th Century Design de Sotheby’s, una importante venta de la famosa casa de subastas, en la cual vendió “Nature Morte Bowl Dinner Table”, una mesa de comedor de madera inspirada en su abuela.

chileno 1
Le estaba yendo muy bien en Chile, tenía una columna en El Mercurio, un espacio en el programa cultural Hora 25 en TVN, pero decidió arriesgarse y partir a Estados Unidos. “Como dice la canción ‘New York, New York’, ‘If I Can Make it There, I’ll Make it Anywhere’. Estados Unidos sigue constituyendo el máximo imperio a nivel mundial, sigue siendo la capital cultural del mundo y además tiene un elemento que para mí es muy importante: si uno va a París, a Londres, a Tokio, las castas culturales son muy importantes, son sociedades muy difíciles de entrar, importa mucho —desafortunadamente igual que en Chile— a qué colegio fuiste, a qué universidad fuiste. Nueva York sigue siendo relativamente purista, en el sentido de que si tienes algo que aportar y tienes talento de verdad, tú puedes entrar”, dice Errázuriz.

Este año, además de exposiciones en museos, galerías y ferias, Errázuriz diseñó el lounge vip de la relojería suiza Audemars Piguet para Art Basel (usado además en las ferias de Hong Kong y Miami) y realizó una serie de charlas en Londres, Barcelona, Miami y Filadelfia. El 2017 viene también con muchos proyectos. En marzo presentará una gran instalación en el tradicional Armory Show, en Nueva York, y además está preparando una exposición para septiembre, en Londres, con la David Gill Gallery, una galería de diseño importante que se ubica frente a la casa de subastas Christie’s en la capital inglesa. “La obra que haremos ahí será en mármol y bronce por lo que también debería ser un cuerpo de trabajo bastante imponente”, adelanta Errázuriz. Además, tiene planes para otras exhibiciones en Nueva York y Mónaco.

El diseñador tiene su estudio en Brooklyn, y el año que viene tiene pensado abrir uno nuevo en la misma ciudad. “La idea es tener gente trabajando ahí en grandes proyectos. El segundo taller lo abriríamos en el Bronx, a 5 minutos del Upper East Side, que es donde vive parte importante de los coleccionistas”, explica.

Sebastián Errázuriz ha hecho de su nombre su marca. En su página meetsebastian.com enlista todos sus logros, por ejemplo, en 2015 fue homenajeado en la gala del Museum of Arts and Design (MAD) de Nueva York. Pero asegura que conseguir éxito como un artista profesional requiere de mucho esfuerzo y trabajo: “Yo y mi equipo, de seis personas, estamos a las 8 de la mañana todos trabajando. No hay espacio para ningún tipo de falencias, si uno quiere que lo tomen en serio, hay que trabajar de manera seria. Todavía está el cliché de que el artista se fuma un pito para que se le ocurra una idea, lo real es que no es así, es una de las áreas más profesionalizadas y difíciles de entrar. Poder lograrlo para mí es un privilegio”.

En 2015, el diseñador chileno hizo bostezar a la ciudad que nunca duerme. En Times Square, lugar que es visitado por más de 300.000 personas al día, el propio Sebastián Errázuriz apareció bostezando simultáneamente en casi 50 pantallas. La instalación, un video de 3 minutos que era parte del proyecto Midnight Moment, gestionado por The Times Square Advertising Coalition (TSAC) y Times Square Arts, tenía como objetivo ofrecer un breve momento de pausa a los transeúntes y generar así en ellos un estado de mayor conciencia. Chileno 2

A primera vista es fácil reconocer la faceta artística, innovadora e incluso de activista de Sebastián. Ha hecho varios trabajos de crítica social, protestando contra el racismo en Portrait of US (2013) o cuestionando los efectos psicológicos de la guerra de Irak en American Kills (2010). Sin embargo, Errázuriz también tiene su lado más comercial y es que en él se conjuga perfectamente el artista y el businessman. Esto incluso se nota en cómo se viste: elegante, pulcro, pero con mucho estilo. Ha diseñado desde logos hasta el interior de aviones privados, produce muebles a pedido y también hizo una colección de zapatos para la marca brasilera Melissa.

“Creo que hoy, el poder de las marcas está muy relacionado a intangibles, es muy difícil de desarrollar. Si tú me preguntas cuánto vale tu marca, vale muy poco, vale lo que los curadores y coleccionistas creen que vale. Sin embargo, en esa ambigüedad también hay una oportunidad y ahí es donde hay una posibilidad enorme”, dice, al explicar cómo ha posicionado su nombre en un mercado tan competitivo como el de Estados Unidos.

Errázuriz es optimista respecto el panorama artístico nacional. Cree que gracias a internet las nuevas generaciones tienen acceso a los mismos niveles de cultura que cualquier otra persona en el mundo, aunque la experiencia en primera persona siempre marcará una diferencia:
—Los niveles de sensibilidad que uno puede adquirir estando fuera son de otro escalafón. Necesitamos saber que la escultura de David de Miguel Ángel tiene una cabeza desproporcionada porque está diseñada para ser vista desde abajo, que tiene un pene pequeño porque en su época era mal visto tener un pene grande, y así sucesivamente con millones de pequeños elementos de información que hacen que uno pase a tener un vocabulario que nos permita conversar con muchas de las personas que están decidiendo el futuro del arte. Y ser tomados en serio. Creo que ahí está el desafío para Chile, no es de capacidad creativa, es de analfabetismo estético, la necesidad de aprender códigos para poder algún día escribir los versos.

Relacionados