Por Yenny Cáceres Julio 8, 2015

© Marcelo Segura

Sobre la reciente polémica del GAM, el ministro Ottone dice: "No entiendo por qué lo puede dañar.  Porque eso es asumir que las personas definen las instituciones. No, las personas estamos de tránsito, todos". 

El GAM partió con el peor augurio. Su inauguración, con la presidenta Michelle Bachelet a la cabeza, casi al finalizar su primer mandato, estaba fijada para el 27 de febrero de 2010. Después del terremoto, la apertura se postergó hasta septiembre de ese año. Lo que se vivió ese día tampoco fue auspicioso. El centro cultural fue inaugurado por el presidente Sebastián Piñera en medio de pifias y sin la presencia de la ex mandataria. Pero, contra todos los pronósticos, el centro cultural Gabriela Mistral se transformó en el proyecto cultural más exitoso impulsado por el Estado en los últimos años. Un lugar donde todos quieren estar.

Las cifras son contundentes. En sus inicios, las proyecciones más optimistas estimaban 500 mil visitantes anuales. El año pasado, las actividades del GAM recibieron un millón 600 mil espectadores. Desde su apertura, su directora ejecutiva es Alejandra Wood, quien desde la semana pasada enfrenta su momento más difícil a la cabeza del centro cultural. El viernes pasado, revista Qué Pasa publicó que su sueldo, a petición del ministro de Cultura, Ernesto Ottone, había sido rebajado en un 40%. Y no sólo eso. Junto con esta drástica reducción de su salario, ese mismo día el sindicato de GAM solicitó su renuncia, responsabilizándola por un accidente laboral que dejó a una funcionaria con un esguince y múltiples heridas tras una caída de más de cuatro metros de altura en una de las salas del recinto.

Desde el entorno de Alejandra Wood reconocen que su sueldo, que alcanzaba los $ 7.184.000 líquidos, siempre fue un flanco abierto en su gestión. El tema ya había salido a la luz pública el año pasado, en un artículo en The Clinic. Después de esa publicación, la ministra de Cultura en ese entonces, Claudia Barattini, le entregó su apoyo. Pero la llegada del nuevo ministro de Cultura, Ernesto Ottone, en mayo pasado, cambió las cosas. Desde que asumió, Ottone planteó una política de austeridad para los asesores al interior del Consejo de la Cultura. Y con esa misma justificación, en una reunión que fue solicitada por la propia Wood, el 22 de junio el ministro le pidió una rebaja de su sueldo.

Aunque públicamente ambos han tratado de bajarle el perfil al hecho, y Wood aceptó la reducción de su sueldo que le solicitó el directorio del GAM, la filtración a la prensa de la rebaja terminó por crispar el ambiente al interior del centro cultural. Porque la petición de Ottone levantó sospechas sobre la evaluación de la gestión de Wood y, más importante aún, sobre la segunda etapa del GAM, que incluye una sala para dos mil espectadores.

EL BOTÍN POLÍTICO

El GAM es un proyecto emblemático para la presidenta Bachelet. Cuando se discutía el futuro del edificio Diego Portales, se barajaron varias opciones, como demolerlo para transformarlo en un proyecto inmobiliario. Bachelet fue la que se la jugó para que el edificio volviera a sus orígenes y se reconvirtiera en un centro cultural, como en los tiempos de la UP, rescatando incluso el nombre de ese entonces, Gabriela Mistral. Y el año pasado, a días de haber asumido su segundo mandato, convocó a un punto de prensa, donde –para sorpresa de la ministra Barattini y de los propios directivos del GAM– anunció la construcción de la segunda etapa, que había quedado en suspenso durante el gobierno de Sebastián Piñera.

La postergación de la construcción de la segunda etapa del GAM durante la gestión de Luciano Cruz-Coke, el ministro de Cultura de Piñera –que en esa oportunidad comprometió esos recursos para la construcción de un teatro de la Teletón–, fue vista como un ejemplo de su falta de peso político y uno de los puntos débiles de su gestión. Consciente de eso, la ministra Barattini aprovechó de “vestirse” con el GAM y solicitó que las comunicaciones de los nuevos avances de la segunda etapa pasaran exclusivamente a través del Consejo de la Cultura. Como el centro cultural más exitoso del país, el GAM se ha convertido en un botín político que nadie está dispuesto a dejar de lado.

En su última cuenta del 21 de mayo, Bachelet ratificó la construcción de la segunda etapa del GAM. Así, junto con la creación del Ministerio de la Cultura y de un canal cultural, es una tarea prioritaria que la presidenta le asignó al ministro Ottone.

Por eso la noticia de la rebaja del sueldo de Wood golpeó fuerte en el ambiente cultural. Para el ministro Ottone, toda la polémica que se ha generado no debería afectar al GAM: “Se supone que los proyectos, en este caso, son proyectos de Estado, tanto la primera etapa como la segunda etapa. No entiendo por qué lo puede dañar; eso es asumir que las personas definen las instituciones. No, las personas estamos de tránsito, todos. Incluso a mí cuando me tocó hacer Matucana 100, estuve un periodo, y después de ese periodo yo me retiré, después de nueve años, y el sueldo que yo tenía en particular nunca sobrepasó los $ 3 millones brutos”.

La decisión de rebajar el sueldo a Alejandra Wood fue tomada en forma unánime por el directorio, salvo una abstención, de Andrés Rodríguez, director del Teatro Municipal. Según ha explicado el ministro, se revisaron los sueldos de las autoridades de corporaciones y fundaciones sin fines de lucro que reciben aportes directos del Estado, y se estableció que un tope de $ 6.100.000 brutos “era prudente en los tiempos actuales”.

Los miembros del directorio aseguran que la medida no significó un cuestionamiento a la gestión de Alejandra Wood. Carmen Romero, directora ejecutiva de Fundación Teatro a Mil, dice: “Acogimos como directorio la propuesta del ministro de bajar el sueldo de Alejandra Wood, nivelándolo al de los otros centros culturales, solicitando que además se hicieran todas las gestiones para que Alejandra continuara en sus funciones, pues de forma unánime, como directorio, evaluamos su desempeño de manera positiva”.

Una opinión similar a la de Alejandra Serrano, directora del Centro Cultural Palacio La Moneda: “Más allá de la rebaja de sueldo, el directorio apoya la gestión de Alejandra Wood, especialmente ante el enorme desafío que implica estar, finalmente y después de cinco años, implementando su segunda etapa con una magnífica sala que hoy Chile no tiene, para 2.000 personas”.

Según el ministro Ottone , le informó personalmente a Alejandra Wood que “no teníamos ningún tema con respecto a la gestión, que estábamos muy conformes con lo que se había hecho en los últimos cinco años”. Pero agrega un matiz respecto a la petición de renuncia del sindicato: “El tema que sucedió la semana pasada, que no tiene nada que ver con esto, es que hubo un accidente laboral dentro de la institución, y ahí hoy en día, yo tengo a un representante, que es Ramón López. Estos temas se tienen que hablar institucionalmente dentro del directorio”.

DOS ESTILOS, DOS MUNDOS

Este episodio ha puesto frente a frente a dos actores de mundos y estilos distintos dentro del ambiente cultural. Alejandra Wood hizo carrera en el mundo privado, y sus nexos con el mundo cultural provienen de su gestión como gerente de Asuntos Externos de BHP Billiton, desde donde apoyó proyectos como el festival de teatro Santiago a Mil. Es prima del cineasta Andrés Wood y pareja de Mauro Valdés, ex director ejecutivo de TVN. Antes de llegar a la dirección ejecutiva del GAM se desempeñó como gerente de la División de Asuntos Corporativos de Scotiabank. De hecho, una de las condiciones para aceptar el cargo, cuando se lo propuso el ministro Cruz-Coke, fue mantener el mismo rango de sueldo que recibía en el sector privado. Sus cercanos reconocen que dentro de la Nueva Mayoría no es visto con buenos ojos que haya sido reclutada por un ministro de derecha.

En su gestión, Wood no ha tenido problemas en arrendar distintos lugares del recinto para eventos privados. Incluso se arrienda en forma permanente un privilegiado espacio para la tienda de una marca deportiva. Eso le ha valido críticas, pero también le ha permitido generar recursos propios para un espacio que es financiado en un 60% a través del Estado.

Ernesto Ottone pertenece a una familia tradicional de izquierda. Su padre es Ernesto Ottone, estrecho asesor del ex presidente Ricardo Lagos, y su carrera como gestor cultural comenzó en Matucana 100. Desde allí se alzó como un respetado gestor, capaz de generar vínculos con privados, como la familia Luksic. Tras su renuncia –que coincidió con la llegada de Piñera al poder–, tuvo un breve paso por el Museo de la Solidaridad Salvador Allende hasta llegar al Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile (CEAC).

Con un estilo acelerado, franco y directo, que sus críticos no dudan en definir como avasallador, es sabido que su llegada al CEAC significó un cambio de timón. Como recuerda un funcionario del Centro de Extensión: “Llegó a ordenar la casa. Se preocupa mucho del presupuesto, y revisa directamente ese aspecto. En el CEAC ordenó bastante la parte financiera”.

Desde allí, siguió defendiendo la posibilidad de que la Orquesta Sinfónica y el Ballet Nacional, los cuerpos estables de la Universidad de Chile, tuvieran un espacio en GAM, opción que fue finalmente desechada, y que lo enfrentó por primera vez públicamente con Alejandra Wood.

EL DIFÍCIL MOMENTO DE WOOD
“A mí me contrató un directorio que me fijó un sueldo para hacer mi trabajo”. Así se defiende Alejandra Wood sobre los cuestionamientos a su abultado sueldo. También reconoce que “el país cambió y me parece legítimo que haya un cuestionamiento”.

Antes que la noticia de la rebaja de su sueldo se hiciera pública, y cuando los rumores al interior del GAM hablaban de su inminente salida, el martes de la semana pasada –el mismo día que le comunicó al directorio que aceptaba la rebaja de su sueldo– la directora ejecutiva se reunió en la tarde con los trabajadores para anunciarles que se quedaba.

“El proyecto está en una etapa importante de echar a andar una segunda etapa, que ha costado mucho. Salir en este momento podía poner en riesgo que esto se concrete de buena forma”, dice al explicar sus razones para quedarse.

Admite que esto, sumado a la petición de renuncia del sindicato, ha sido una de las coyunturas más difíciles que le ha tocado vivir al frente del GAM, aunque acusa al sindicato de un aprovechamiento de este episodio. El presidente de esa organización de los trabajadores, Simón Bousquet, denuncia que un accidente similar ocurrió hace 8 meses atrás. Y pese a que el arreglo costaba $ 190 mil, no se tomaron las medidas necesarias. Bousquet acusa que el principal responsable interno del accidente es José Miguel Herencia, director de Administración y Finanzas. Wood, por su parte, dice que hay una investigación interna en curso y reconoce que hubo un error en la cadena de mando.

Para Wood, su principal tarea en este momento es cumplir con el mandato de la presidenta e inaugurar la segunda etapa del GAM en el primer semestre de 2017. Eso ha implicado un trabajo de coordinación entre Dipres, MOP y La Moneda durante el último año, ya que se trata de un proyecto ambicioso, con una superficie de 14.700 m2 y con un presupuesto aproximado de $ 31.248.500.000.

La segunda etapa contempla un auditorio y una pequeña sala de ensayo. La gran sala estará diseñada para recibir a 700, 900 ó 2 mil espectadores, porque se pueden sacar las butacas de la platea, y podrá recibir conciertos sinfónicos, recitales, teatro y ópera.

Al interior del GAM se han encendido las alertas con las declaraciones del ministro a CNN Chile el pasado 16 de junio, en que decía que no tenía sobre la mesa el plan de gestión de la segunda etapa, y manifestaba dudas sobre su viabilidad. Aquí, Ottone aclara:

–No es que no estemos seguros. Es que el proyecto inicial ha cambiado bastante. Los cuerpos estables ya no tienen sus salas de ensayo, por lo tanto, lo que se le pidió a la directora ejecutiva es presentar el plan de gestión, teniendo lo que va a ser el GAM en la primera y segunda etapa en ejecución, y esto efectivamente no ha sido entregado. La directora en estos momentos pidió dos semanas para hacer entrega de ese plan de gestión. Y eso es lo que está esperando el directorio que se le entregue. Una cosa es construir y lo otro es ver con qué recursos se va a contar para poder desarrollar la acción, para no producir el efecto tan temido de tener infraestructura sin el contenido necesario y sin los recursos necesarios para mantención.

Sobre este tema, Alejandra Wood adelanta que en noviembre del año pasado, GAM encargó un estudio de gestión a la consultora internacional MagiaLiquid para que desarrollara un plan estratégico y de gestión integral, con diseño e implementación, pensando en la segunda etapa, que integra al GAM actual más la gran sala. Se eligió a MagiaLiquid entre 4 propuestas, 3 de ellas internacionales. Ellos realizaron un diagnóstico y una plan de gestión que se entregará al directorio en las próximas semanas.

“Es importante trabajar junto con el directorio para que este proyecto se concrete bien, y que el GAM se mantenga como un espacio relevante, no sólo para los creadores, sino que también para el público”, dice Wood. Confía en que así será, pero también está animada para celebrar los cinco años del centro cultural en septiembre próximo: “Tenemos mucho trabajo por delante, pero parte de ese trabajo es celebrar. No todo puede ser tortura”.

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