Por Javier Rodríguez // Foto: Víctor Ruíz Mayo 12, 2017

25, 26 y 27 de mayo

Durante esos tres días se llevarán a cabo las elecciones del Colegio Médico donde participarán otras dos listas,  aparte de la de Siches.

Oxígeno. Eso es lo que, según la médica internista Izkia Siches, le falta al Colegio Médico. Y no se queda sólo en las palabras: la presidenta del Consejo Médico Regional de Santiago, fanática de la serie Vikings y del dúo musical uruguayo Perotá Chingó, se presentará el 25 de mayo como presidenta de la lista “Oxigenemos el Colegio Médico”, que busca, por primera vez en su historia, poner a una mujer bajo la testera del grupo, compitiendo contra dos  hombres.

Siches, cercana a la centroizquierda, pero al margen de la Nueva Mayoría, nació en Arica y a los cuatro años se vino a Santiago. Su padre es contador auditor y su madre tecnóloga médica. A ella la acompañaba a su trabajo en un consultorio en Maipú donde, al igual que su hermana mayor, se enamoró de la profesión.

— ¿Es muy machista el ambiente de la medicina en Chile?

—Sí, pero las mujeres no lo evidenciábamos. Las nuevas generaciones tienen más autopercepción de que fueron acosadas en sus períodos formativos, y no normalizan escenas como, por ejemplo, que a una le hagan preguntas más fáciles que al compañero hombre de turno. O que al entrevistarte para postular a la especialidad te pregunten: ¿Para qué viene usted acá a hacer la especialidad? Si usted tiene que casarse y tener hijos con un hombre con plata.

—Hablas mucho de “fortalecer el gremio”. ¿A qué te refieres? ¿Crees que los doctores son muy de mirarse el ombligo?

—Tenemos que hacernos cargo de la realidad. Yo trabajo en la atención primaria en Lo Prado y las dinámicas de la atención hacen que muchas veces yo le tenga que pedir a un paciente que se tome exámenes con algún grado de urgencia,  y que eso ocurra uno o dos meses después, que después quizás no lo pueda controlar yo, que no haya una continuidad en la atención y que, efectivamente, luego esos pacientes tengan que venir tres, cuatro veces para poder concretar una atención médica. Es un sistema medio perverso. Hay que enfrentarlo con altura de miras y el Colegio puede favorecer que esto sea más que una pugna política en que se saquen los ojos la derecha con la izquierda y cada presidenciable lo use, que eso supere ese nivel de discusión y podamos tener un modelo de salud como la gente.

— ¿Cuál es, para ti, el estado de la salud pública?

— Tenemos la sensación de que estamos a la deriva en el tema de salud, de que en el momento en que nos enfermemos será un momento de vulnerabilidad donde vamos a empobrecernos y quedaremos solos. O que, al momento de envejecer, si no tenemos redes sociales o muchos recursos ahorrados, vamos a ser mucho más vulnerables para enfrentar la enfermedad.Existe un espacio de incertidumbre. Por eso quiero llegar al Colegio, porque hay que presionar en estos temas.

— ¿De dónde viene tu nombre?

— Podría dar una leyenda, pero no. Mi hermana se llama Vinska, tiene un nombre bien raro. Cuando yo nací no me podía llamar Luchita, y mi mamá buscó un nombre distinto. He ido investigando y y podría significar “rayos de sol” en vasco.

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