Por Javier Rodríguez // Foto: Daniela Quinteros Agosto 26, 2016

El domingo pasado, la doctora en Ciencias con mención Biología y ex rectora de la Universidad de Aysén, Roxana Pey, decidió poner fin a su aislamiento. Luego de conocer el dictamen de la Contraloría, que confirmaba su remoción del cargo, decidió escapar a Tortel, a ocho horas en auto de Coyhaique, donde desde hace un tiempo comenzó a armar una casa. No atendió llamados y se concentró en la construcción del lugar, en tomar mate con los maestros, trabajar con ellos. De un modo similar al que intentó aplicar para levantar la primera universidad de Coyhaique, donde creó un consejo social con voz y voto dentro del plantel, que representaría a la ciudadanía.

Necesitaba descansar y recuperarse. Descansar del estrés que, ella misma cuenta, le produjo la petición de renuncia por parte de la ministra de Educación, Adriana Delpiano, que se basó en tres puntos: la imposibilidad de lograr un acuerdo en torno al futuro de los estatutos del plantel, el desacuerdo con la idea de Pey de que la universidad fuera gratuita para todos sus alumnos y la idea de adaptar el sistema de acceso a la universidad para los alumnos de Aysén, dadas las condiciones de aislamiento de la región, subiendo los porcentajes de NEM y ranking en desmedro de la PSU.
Y recuperarse de la que dice —con voz, ronca herencia del resfrío que arrastra desde hace unas semanas— una “agresión” por parte del gobierno.

—¿Por qué dice que fue una agresión?
—Porque hubo una maniobra de parte del ministerio, a espaldas no solamente de la universidad, de la región y de la universidad tutora del proceso, la Chile. Todo el equipo quedó muy golpeado con esta intervención. Fue violento, indigno e incorrecto.

—Antes de la reunión con la ministra, ¿tuvo algún indicio previo de lo que venía?
—No, todo lo contrario. De hecho, teníamos agendada una audiencia con la presidenta para tres días después, el 2 de agosto. Bachelet estuvo en la región, donde expresó públicamente su satisfacción con los avances del proyecto y con mi gestión en particular. Me felicitó, nos abrazamos en un gimnasio con mucha gente, y en ese mismo escenario ella dijo que quería reunirse conmigo más largamente en La Moneda. La solicitud de renuncia ocurrió el miércoles anterior a eso.

Fui a la reunión con la ministra pensando que ella quería preparar la audiencia con la presidenta, sabiendo que ella no estaba tan enterada de los detalles de los avances en la Universidad de Aysén. De tal manera que me fui a su oficina con una carpeta llena de documentos para dejarle. Entro a la oficina y me encuentro con esta sorpresa de que en realidad lo que quería era pedirme la renuncia.

—Cuando la ministra le dijo esto, ¿cómo reaccionó?
—Intenté explicarle de qué se trataba el proyecto, qué elementos eran importantes, qué cosas había que cuidar hacia adelante, viendo que tenía la decisión tomada. Ella tomó nota en su cuadernito de todos estos aspectos que yo le mencionaba. Yo misma le dije que no le recomendaba seguir con la remoción, porque produciría un daño al proyecto, a la región y a la presidenta, porque no eran fundados sus argumentos. Ella me dijo que la decisión ya estaba tomada y entonces ahí me retiré de la oficina. Además, me dijo que había incomodidad porque el tema de no cobrar arancel no les parecía adecuado.

—Luego de la reunión, ¿qué vino para usted?
—La ministra me pidió en ese momento que renunciara, lo que me pareció inadecuado. Luego me pidió que no asistiera a la reunión del CRUCH a la que yo había viajado con recursos de la universidad, entonces habría incurrido en una falta al no asistir a la tarea para la que había viajado. Fui a la reunión de todas formas, donde informé a los rectores, que obviamente se sorprendieron.

—¿Por qué si al ministerio le enviaron los oficios correspondientes, la carta de la ministra habla de “imposibilidad de llegar a acuerdo en los estatutos”? Usted plantea que sí hubo una búsqueda de diálogo por parte de ustedes.
—Nosotros entregamos el 4 de marzo una primera versión de los estatutos. La entregamos en una ceremonia, las fotos están ahí, son públicas, nos acompañó la Universidad de Chile, cofirmante del estatuto. La entregamos y de ahí no nos dijeron nada más, hasta que nosotros empezamos a insistir, preguntar al Mineduc por un feedback. Conseguimos una reunión con un abogado del ministerio que nos dijo “por qué no cambian esto y esto otro”. Pedimos que nos dijeran por escrito, pero no quisieron. Esto fue en junio. Nunca nos recibió la ministra. El 4 de julio, con esas observaciones orales, hicimos un informe jurídico y una nueva versión de estatutos. La enviamos en un oficio con el informe jurídico correspondiente. Y nunca recibimos respuesta. Hasta que me pidieron la renuncia.

28 de Diciembre de 2015 / SANTIAGO La Presidenta de la República, Michelle Bachelet(d), recibió esta tarde a los rectores de las universidades estatales que componen el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO

—¿Es cierto, como dicen del ministerio, que usted propuso al CRUCH que la PSU no fuera considerada en las postulaciones de los futuros alumnos de la Universidad de Aysén?
—No, eso no es así. Nosotros con el CRUCH hicimos una solicitud de flexibilización del sistema único de acceso, eso está por escrito: que se considere más NEM, más ranking, nunca sacar la PSU. Pedíamos un ingreso que no fuera especial, que fuera parte del sistema regular, pero atendiendo las particularidades. Hicimos una solicitud. Y esa solicitud comenzó a ser evaluada, trabajada, desde la perspectiva técnica con quienes correspondía, que son los rectores y el Demre. Ahí se abrió una discusión muy profunda. Varios rectores de otras regiones pidieron que se revisaran sus propios sistemas en esta misma línea. Como la Arturo Prat de Iquique, Tarapacá, son regiones con problemas similares a los de Aysén.

—¿Esta discusión en el CRUCH cuándo empezó?
—Las últimas dos reuniones mensuales del CRUCH incluyeron este tema en tabla. Y entremedio tuvimos otras reuniones más pequeñas con la directiva, con la directora del Demre, etc. La discusión fue tan importante que me nombraron como integrante del directorio del sistema único de acceso a nombre de las universidades regionales.

—¿Cómo el ministerio nunca supo de esto?
—Sí supo. Cuando la nueva jefe de Educación Superior (Alejandra Contreras) asumió su cargo, al día siguiente nos juntamos en Santiago y le contamos de la solicitud que estábamos haciendo. Ella manifestó que le parecía muy bien. Entonces es rarísimo.

—¿Por qué buscó implementar estas medidas? ¿No eran inviables con la propuesta de trabajo que le hace el mismo gobierno cuando usted asume el cargo?
—Todo lo contrario, son plenamente viables y alineadas con las propuestas de fondo del gobierno. A menos que tengan una línea oculta que no conocemos. Y hasta el día de hoy no se conoce el estatuto que el ministerio finalmente le envió a la presidenta e introdujo a la Contraloría. Nuestra propuesta permitía no cobrar arancel a las familias de la Región de Aysén. Eso está plenamente alineado con lo que ha dicho el gobierno, que quiere que la educación deje de ser una mercancía.

La trampa del CAE

—¿Cree que sus críticas, constantes y públicas, al proyecto de reforma a la educación superior y el sistema de admisión fueron las reales razones por las que la removieron, más que los argumentos que ocupó la ministra?
—Sí, hay un asunto de fondo aquí que tiene que ver con un modelo de universidad. Yo lo he dicho públicamente: hay una sorpresa y rechazo grande al proyecto de reforma. Yo misma participé, antes de ser nombrada rectora, en los debates desde adentro del ministerio, porque era la asesora para el componente de calidad de la reforma, pero luego de que salí hubo muchos cambios en la conducción de la redacción de la reforma y se desvirtuó totalmente.

"Yo misma participé, antes de ser nombrada rectora, en los debates desde adentro del ministerio, porque era la asesora para el componente de calidad del proyecto, pero luego que salí hubo muchos cambios en la conducción de la redacción de la reforma y se desvirtuó totalmente"

—¿En qué se notaron esos cambios?
—En la propuesta de ley que presentó el gobierno. Ahí hay dos ideas distintas. Una que está en el mensaje de la ley, que reconoce una crisis del sistema de educación superior, reconoce las causas de la crisis, las atribuye a las lógicas de mercado, y luego la ley misma no atiende eso. Profundiza la lógica de mercado, mantiene la trampa del CAE, que termina endeudando a las familias chilenas de clase media y baja.

—¿No hace un mea culpa de haber sido más cauta para criticar los proyectos del gobierno?
—Yo pensé que en una democracia, claro, si uno dice mi propósito es estar en un cargo y para eso tengo que estar con la boca cerrada, desde ese momento haría el mea culpa. Pero de ser así, no habría aceptado el cargo.

—¿En qué situación se encuentra la Universidad de Aysén hoy? En teoría tiene que empezar a funcionar el próximo año...
—Eso hay que verlo. La región tiene que ver con mucho cuidado qué se respeta, qué elementos de continuidad se dan, qué elementos de intervención hay también. Vamos a ver. Estaremos atentos.

—¿Pero va a poder operar? El Mineduc les entregó un terreno, hoy ocupado por la Sociedad Nacional de Agricultura que dice tener contrato por varios años más. Donde debería haber salas, hoy hay vacas.
—Sí, exactamente. Hasta el 20 de agosto, cuando dejé de ser rectora, habíamos arrendado un colegio que estaba cerrado, teníamos el plan de arreglarlo para funcionar ahí e imagino que se va a mantener. Respecto al terreno, nunca pensamos partir en marzo ahí. Eso está mucho más atrasado de lo que imaginamos, porque nunca nos entregaron concretamente el terreno. Hay un papel de entrega, pero ese terreno está ocupado. Ahí ni siquiera hemos podido hacer estudios de factibilidad. Me imagino que el gobierno regional resolverá eso. Cuando yo estaba, pensábamos destrabar ese asunto más rápido de lo que ha ocurrido.

—La actual rectora, Teresa Marshall, fue llevada por usted a la universidad. Ella tiene vínculos políticos, es cercana al PPD, al igual que la ministra. ¿Cree que eso pesó?
—No solamente es del PPD, también es muy amiga de la ministra. Tal vez eso lo explica, no podría confirmarlo.

—¿Existe el riesgo de que la universidad termine siendo una repartición pública y que pierda autonomía?
—Si el ministerio ha decidido dejar el proyecto en sus manos es porque tendrá mayor afinidad entre esas ideas, pero sí es un asunto que preocupa al sector universitario, porque no puede haber, a vista y paciencia de todo el mundo, una captura de un espacio como este. Una universidad no es una repartición pública, no es un espacio de hacer cuoteo.

"Bachelet estuvo en la región, donde expresó públicamente su satisfacción con los avances del proyecto y con mi gestión en particular. Me felicitó, nos abrazamos en un gimnasio con mucha gente, y en ese mismo escenario ella dijo que quería reunirse conmigo más largamente en La Moneda"

—Con relación al tema Laureate, usted habló del “lobby desregulado de correligionarios de la ministra”. ¿Usted siente que fue víctima también de todo este armatoste de este sistema?
—Bueno, el país ha entrado en una revisión del lobby. Esta no es la jungla para el lobby, aquí hay reglas de lobby, hay reglas para la transparencia. Hay que registrar las reuniones que sostienen los funcionarios públicos, los contenidos. Yo creo que aquí hay efectivamente lobby no regulado, hay acciones de lobby que no están transparentadas y es momento de pedir por transparencia esas acciones que son muy nefastas.

—El otro día tuiteó: “Requisito para próximo ministro de Educación, leer al Premio Nacional María Olivia Mönckeberg en la trama lucro y CAE”. ¿Usted considera que la ministra no se maneja en estos temas?
—A mí me llamó la atención que se mostrara tan sorprendida con lo de Laureate. La misma Mönckeberg dio una entrevista en esta línea, no solamente la actual ministra, sino ministros anteriores también han hecho la vista gorda con el asunto. Aquí ha habido una confesión de lucro de parte de Laureate, entonces no sigamos mirando para el techo, aquí hay una cosa que es gigantesca, no se puede desconocer que hay lucro.

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