Dejó de ser la ciudad más peligrosa del mundo, después de tres años consecutivos. Los índices de violencia se han reducido, el comercio se ha reactivado, la gente ha vuelto a salir a la calle, y el miedo ha comenzado a desaparecer. Ciudad Juárez quiere ser otra, a pesar de que deben seguir luchando contra el narcotráfico.
Por Diego Zúñiga 02/02/2012
Es la voz de alguien que siempre está sospechando. Que desconfía. Que ha vivido los últimos años entre la paranoia y el miedo. Pero este miedo y esta paranoia y esta desconfianza, en el caso de los habitantes de Ciudad Juárez, en México, son de verdad. Porque han visto mucho. Seguramente más de lo que quisieran. Al menos han escuchado. Los balazos, los gritos, las persecuciones en automóviles, las amenazas, los enfrentamientos entre los carteles y la policía.
Por eso la voz de muchos de ellos es ésa: la de la desconfianza, la que siempre está sospechando; la voz de alguien que sabe que la muerte no es algo tan lejano. Que está ahí, en la calle, en una discoteca, en una gasolinera.
Pero luego de unos minutos, cuando empieza a surgir la confianza, la voz se vuelve cálida, porque dicen que así son los juarenses: personas tranquilas, alegres, acogedoras, y que desde hace unos meses han visto que los índices de violencia en la ciudad han comenzado a descender en comparación con los años anteriores.
Así, dos datos concretos: el primero es que en 2011 hubo 1.974 asesinatos, cifra inferior a los 3.115 ocurridos en 2010. Es decir, una disminución del 36%. Y lo segundo: después de tres años consecutivos de ser considerada la ciudad más peligrosa del mundo -según la ONG mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal-, en 2011 descendió al segundo lugar, tras San Pedro Sula, de Honduras.
No se ha acabado la violencia en Ciudad Juárez. Pero cuando le preguntas a algún juarense si siente que la ciudad está más tranquila, inmediatamente te dice sí y luego agrega: de a poco todo está volviendo a la normalidad.
Y esa normalidad se ve en el comercio, en el turismo y, después de unos minutos, también se comienza a apreciar en la voz de quien te habla.
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-Creo que evidentemente el descenso en los asesinatos se debe, en lo fundamental, a que en Ciudad Juárez decidieron aplicar la ley y empezar a castigar los homicidios -explica José Antonio Ortega, 61 años, abogado y presidente de la ONG Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.
Y luego da otro dato:
-De los asesinatos ocurridos en 2010, sólo hubo 32 sentencias condenatorias. Es decir, una tasa de condena menor al 1%. En 2011 aumentaron las sentencias condenatorias porque empezaron a perseguir a los culpables y a aclarar los homicidios.
La lucha por el territorio entre los carteles de Sinaloa y de Juárez ha sido, según las autoridades, la gran culpable del aumento de la violencia en la ciudad. Esa lucha, claro, está circunscrita dentro de un problema más grande -el narcotráfico en México- y que explotó en 2006, cuando Felipe Calderón asumió la presidencia y decidió desatar una guerra frontal contra el narcotráfico.
Esa guerra se trasladó a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos. Y aumentaron los asesinatos, los secuestros, las extorsiones, convirtiéndose en algo habitual, en algo que le podía ocurrir a cualquiera, porque ya no sólo morían narcotraficantes o policías, sino que comenzaron a morir civiles. Como ocurrió hace casi 2 años, el 31 de enero de 2010, cuando alrededor de 60 jóvenes celebraban una fiesta y llegaron unos sicarios y dispararon a quemarropa, matando a 18 personas, en un hecho conocido como la Masacre de Villas de Salvárcar.

Así: bajarse de una camioneta y disparar. Como en una guerra.
En marzo de 2011 asumió como jefe de la policía municipal Julián Leyzaola, quien venía de reducir los índices de violencia en Tijuana y quien comenzó a recibir amenazas a un par de días de asumir. Y esas amenazas continúan, sobre todo porque varios lo apuntan como uno de los responsables de que la ciudad esté volviendo a la normalidad.
-El principal factor es que hemos logrado coordinar a los poderes estatales, federales y municipales para combatir este problema. Y la llegada de Leyzaola ha sido muy importante en todo esto, porque ha dado experiencia -dice Héctor Murguía, alcalde de Ciudad Juárez, quien ya había ejercido este puesto entre 2004 y 2007, y hoy está en su segundo periodo hasta 2013.
-Yo también me sé defender. Yo sé tirar y tiro muy bien, siempre apunto a la cabeza. Si no mato, pues dejo loco -dijo Leyzaola a CNN México a los meses de asumir. Si bien se habla de que tiene un carácter fuerte, los resultados le siguen favoreciendo. Aunque no puede estar tranquilo en ningún minuto. De hecho, hace años que ya no vive con su familia por razones de seguridad. Las últimas amenazas ocurrieron hace unas semanas, a través de mensajes repartidos en la ciudad. Además de amenazas de muerte, un mensaje decía que matarían un policía por día. Y durante enero ya iban 8 policías asesinados por narcotraficantes. Por eso el alcalde Murguía informó, esta semana, que los uniformados se acuartelarán, es decir, dormirán en hoteles que están cerca de las estaciones de policía, los cuales estarán vigilados por agentes estatales.
Es la violencia del día a día que aún no desaparece por completo. Pero no es lo único.
La policía municipal ha sido fundamental para restablecer el orden
-El gran problema de México es la desigualdad, la pobreza . Ése es el reto, porque hoy la igualdad no es una realidad en nuestro país-agrega el alcalde Murguía, del Partido Revolucionario Institucional, quien habla con un tono cálido y tranquilo. Invita a visitar la ciudad y dice que estar al mando de un gobierno municipal como el de Ciudad Juárez no es más complejo que en otras localidades.
-El municipio tiene varias vertientes en las que trabaja con dedicación. Los ejes principales son fortalecer los cuerpos policiacos y trabajar en medidas sociales -dice el alcalde-. Cuando llegué no había ningún centro comunitario, y ahora hay 41, donde se puede practicar deportes, realizar distintos talleres, participar en programas de autosuperación. La idea es restablecer el tejido social.
-La gente quiere recuperar la ciudad, necesita cambios -dice el abogado Ortega-, por eso se dieron cuenta de que tenían que ser una presión social y comprometerse, exigir que se aplicara la ley.
Y la gente se movilizó. Y formaron el Observatorio de Seguridad y Convivencia Ciudadanas, en 2008, que sirvió para que los juarenses se reunieran con la autoridad local y analizaran cómo solucionar el problema de la violencia. Y en eso siguen trabajando todos en conjunto.
-Definitivamente a partir del último semestre del año anterior se ha visto una ciudad totalmente diferente -explica Guillermo Soria, 40 años, director de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Ciudad Juárez-. La gente ha vuelto a salir a la calle.
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Benjamín Nieto tiene 35 años, es dueño de dos restaurantes en la ciudad, llamados Habanero's, y dice que sí, que en las calles hay más gente, que la gente camina con más seguridad, que la ciudad ha comenzado a reactivarse después de mucho tiempo, y que de a poco el miedo va desapareciendo.
Hace 11 años que instaló su primer restaurante en Avenida Tecnológico. En 2008 abrió una segunda sucursal en Avenida Gómez Morín. Trabajan cerca de 50 personas entre ambos locales. Nunca los han asaltado. Asegura que nunca han tenido problemas. Sólo algunas llamadas con amenazas. Algo que se hizo habitual hace unos años.
Desde 2009, según cifras oficiales, cerraron cerca de 300 bares y 4.000 restaurantes -lo que equivale al 40% de estos negocios- debido a los ataques y secuestros por parte de los narcotraficantes. Y sólo en 2010 se calculaba que cerca del 70% de los locales que estaban abiertos debían pagar a los carteles por extorsión o "cobro de piso", como le llamaban. Sin embargo en 2011 las cifras comenzaron a cambiar. Ya se han abierto cerca de 400 locales entre restaurantes, discotecas y bares, y hubo un crecimiento económico de un 80% en esta área.
Desde 2009, cerraron cerca del 40% de los bares y restaurantes que existían. Y sólo en 2010 se calculaba que cerca del 70% de los locales abiertos debían pagar a los carteles por extorsión. Sin embargo en 2011 las cifras comenzaron a cambiar. Ya se han abierto cerca de 400 locales, y hubo un crecimiento económico de un 80% en esta área.
-Ciudad Juárez tenía años siendo conocida por su vida las 24 horas. Era una ciudad con mucha energía, centros nocturnos, bares llenos. Pero a raíz de la violencia empezó el temor a salir a la calle y se convirtió en una ciudad fantasma. Hace unos meses te parabas en un semáforo a las 11 de la noche y eras el único carro del lugar. No había nadie -explica Guillermo Soria.
Pero de a poco los locales nocturnos y restaurantes vuelven a abrir. Muchos han optado, sobre todo, por reabrir sus puertas en la "zona segura", ubicada al norte de Ciudad Juárez, y que se le conoce como Pronaf, donde agentes de la policía federal hacen guardia las 24 horas del día, consiguiendo que disminuyeran los asaltos y los problemas vinculados a los narcos. De hecho, ahí ya abrieron más de 10 bares y se puede ver a mucha gente transitar por el sector, haciendo filas para entrar a distintos locales.
-Uno ve más policías en la calle y eso da más seguridad -dice Benjamín Nieto-. Hubo un tiempo que tuvimos mucho miedo, que atendíamos los restaurantes y que cerrábamos antes, pero por suerte nunca nos ocurrió nada.
Carlos Riquelme, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de la Zona Norte de Chihuahua, informó esta semana que el 50% de los recursos del fideicomiso creado para la administración del Impuesto Estatal al Hospedaje sería destinado a promover el turismo en Ciudad Juárez. Actualmente existen en la ciudad más de 100 hoteles, con cerca de 7.000 cuartos para ofrecer. La idea es que además de aumentar los visitantes -sobre todo los norteamericanos que cruzan la frontera para disfrutar de la noche juarense-, pueda ser una atracción para el turismo corporativo, que hasta hace unos años era el fuerte de Ciudad Juárez.
-El turismo "americano" dejó de venir -dice Soria-. Las restricciones en la venta de bebidas, los bares que cierran más temprano. Pero estamos trabajando en mejorar eso. Hay un Consulado de los Estados Unidos muy grande acá y eso atrae a mucha gente de distintos países para hacer trámites. Entonces con el tema de la violencia la gente venía al Consulado, pero no salía del hotel. En cambio, ahora de a poco están volviendo a salir.
Es cierto: siguen ocurriendo hechos de violencia, pero casi todos dicen que son aislados, donde ya no se ataca a civiles sino que son enfrentamientos entre narcos y la policía.
-Uno puede salir a comer y no te va a pasar nada. Ésta es una de las ciudades más grandes de México. Claro que puede haber accidentes, como en todos lados, pero las cosas fuertes que ocurren no van en contra de los turistas -explica Soria.
-Ha disminuido la violencia, la ciudad es más segura, pero no hay que echar las campanas a volar -dice el alcalde Murguía-. Éste es un logro importante, pero todavía falta mucho.