Por quepasa_admin Diciembre 5, 2009

Bachelet: ¿Qué será de su futuro?

Eugenio Tironi:

"No. No crean que estoy imaginando que la presidenta Michelle Bachelet va a 'retornar' adonde nunca estuvo: a la función de mujer doméstica, volcada exclusivamente a la gestión de su hogar. Cuando digo 'vuelta a casa' estoy pensando que ella volverá en gloria y majestad al espacio donde pertenece y parece sentirse más cómoda, y del cual da la impresión que salió sólo por un rato y en comisión de servicio: a la sociedad civil. Yo apostaría a que Michelle Bachelet se quedará en Chile. No pertenece a esa elite cosmopolita que se mofa del patriotismo y que hace gala de que su chilenidad fue una opción racional. Ella tiene algo de ese espíritu propio de la gente de armas. No por nada ella es hija de militar y se crió en la 'familia militar'. Michelle Bachelet dejará la Presidencia con una popularidad sin precedentes. Pero todo balance tiene un lado negativo. Ella termina su mandato con una Concertación pulverizada, por la incapacidad de sus partidos de asumir lo que significó su presidencia. Esto le impone, inevitablemente, una responsabilidad. No en el sentido estrictamente político, como sería dedicarse a reorganizar la centroizquierda y sus partidos. Pero sí en el plano simbólico: si la centroizquierda se va a re-unir y re-inventar bajo una identidad más amplia e inclusiva, la figura de Bachelet será clave. Por todo lo anterior, me la imagino en Chile, prosiguiendo su cruzada por romper la distancia entre la sociedad civil y las instituciones políticas, sin pompa y con la sencillez que la caracteriza, jugando un rol crucial -aun sin quererlo- en la consolidación del nuevo ciclo político que ella inauguró con su presidencia".

Carlos Peña:

"¿Qué puede hacer una ex presidenta carismática y exitosa enfrente de una coalición que, después de las elecciones, y fuere cual fuere el resultado, habrá experimentado sus propios límites y la delicuescencia de su discurso?

Tiene nada más dos alternativas.

La primera es tomar una cuidadosa distancia y esperar que los cuadros intelectuales de la Concertación logren ordenarse. Y cuando ello ocurra, hacer el esfuerzo de encantarla de nuevo y erigirse en candidata para la siguiente oportunidad.

La otra alternativa es que sea ella misma la que, aprovechando el prestigio que ha alcanzado, ayude a orientar los nuevos caminos de la Concertación desplegando, ahora en un sentido más ideológico, los temas que animaron su gobierno: respeto a la diversidad y protección social.

¿Cuál de esos dos caminos debería tomar? No cabe duda que el segundo. Ésa es la única forma de construir algo -el bacheletismo- que hasta ahora sólo ha existido en el sinuoso espacio de la comunicación".

Gonzalo Cordero:

"En el futuro, veo a la presidenta en un rol que responda al tipo de liderazgo que ella tiene; esto es, un cargo social desde el cual pueda seguir mostrando su faceta humana, alejada de la política, pero cerca de los problemas y, por ello, de las políticas públicas.

Lo que ha hecho Mario Waissbluth con Educación 2020 es la mejor demostración de que se puede jugar un rol relevante en la solución de los problemas sin necesidad de 'emplearse' en una institución o crear una fundación.  Si la presidenta se abocara a un tema social y pusiera en él su energía y su liderazgo, podría convocar gente fuera de la lógica partidista y ser un actor relevante por sí misma.  La presidenta no necesita buscar un trabajo, sólo creo que tiene que definir un objetivo. Ella es el medio para intentar alcanzarlo por sí misma. Lo que definitivamente creo que sería un error es buscar una 'plataforma'".

Paulina Veloso:

"La popularidad de la presidenta se explica por la concurrencia de factores íntimamente entrelazados: una inteligente conducción política del país; un contenido sustentado en el desarrollo democrático con fuerte protección social; y su empatía con la gente basada en una forma de hacer política más horizontal, exenta de las parafernalias del poder, privilegiando un hablar sincero, donde su ser mujer es relevante. En vista de este conjunto, esperaría que ella liderara en mejorar la calidad de la política; el debate público, privilegiando los temas que importan, con intención de profundidad y convocando a nuevos actores. Además, dada la urgencia de la tarea, ella podría encabezar un movimiento político ciudadano para una mejor educación pública. Se requiere un salto de proporciones y para liderar este proceso, que se ha demostrado muy  difícil, necesitamos liderazgos lúcidos, con capacidad de convocatoria y una clara convicción sobre la necesidad de potenciar la educación pública. No importa desde qué lugar o espacio. Lo significativo serán los temas en que intervenga. Y, desde luego, la convicción, la claridad y las formas".

Jorge Navarrete P.:

"Después de abandonar La Moneda, Michelle Bachelet debería procurarse una estancia fuera del país por algún tiempo. Sea en un cargo ejecutivo de cualquier organismo internacional relevante o asumiendo funciones académicas o docentes en alguna universidad extranjera, lo ideal es 'obligarse' a cierta ausencia de la política coyuntural, en aras de preservar su patrimonio político. En el caso de que el oficialismo lograra prolongar su estadía en el gobierno por un quinto mandato, lo aconsejable -incluso en la perspectiva de que quiera repetirse el plato- es que mantenga una distancia de a lo menos un par de años. En caso contrario, y habiendo la Concertación perdido el poder, sospecho que su presencia será requerida más temprano que tarde. En dicho escenario, la mayor urgencia estará puesta en la reorganización de las huestes progresistas, lo que significará asumir un debate sobre el fondo y las formas del proyecto político, temas en los cuales la presidenta tiene mucho que decir".

Roberto Méndez:

"El fenómeno de la popularidad de Bachelet es muy reciente. Desde que asume en marzo del 2006 y hasta fines del 2008, sus indicadores fueron modestos, no más de 40% de aprobación promedio. Peor aún, la crisis de los pingüinos en 2006 y el Transantiago en 2007 la castigaron en forma tan marcada, que más de alguno pensó que naufragaba.  Pero la cosa cambió dramáticamente en el mismo momento que Lehman Brothers se hundió y el pánico se extendió por el mundo. Desde entonces, mes a mes vimos cómo la opinión pública se agrupó y se encantó detrás de la  misma presidenta a la que, sólo meses antes, culpaba de no saber cómo manejar a estudiantes revoltosos o implementar un sistema de transporte urbano. Convengamos que se trata de una de las paradojas de opinión pública más extraordinarias que posiblemente nos toque presenciar. Tan extraordinaria, que nadie entiende muy bien la naturaleza de este apoyo. Creo, sin embargo, que se trata de un capital político sólido, si bien muy personal. No es un cariño superficial y frívolo, como sus opositores a veces proclaman, sino la aprobación a un trabajo bien hecho, junto a una comunicación que ha sabido diferenciarse marcadamente de los políticos tradicionales por su sinceridad, naturalidad y horizontalidad. Es un cambio que llegó para quedarse, pero, tan individual, que de paso destruyó la estructura de poder tradicional que sustentaba a la Concertación. ¿Cómo conservarlo? Mi consejo: mantenerse lo más alejada posible de las estructuras políticas tradicionales. Si es posible, fuera de Chile. Si no, tranquila en su casa. Ya vendrán a buscarla cuando llegue su hora".

QPedia 2009: B

Benedetti (1920-2009)

Mario Benedetti

"La muerte no se apura, sin embargo/ni se aplaca. Tampoco se impacienta./Hay tantas muertes como negociaciones./La muerte que desgarra, la que expulsa,/la que embruja, la que arde, la que agota,/la que enluta el amor, la que excrementa,/la que siega, la que usa, la que ablanda,/la muerte de arenal, la de pantano,/la de abismo, la de agua, la de almohada.

Hay tantas muertes como teologías,/pero todas se juntan en la espera./Esa que acecha es una muerte sola./Escarnecida, rencorosa, hueca,/su insomnio enloquecido se desploma/ sobre todos los sueños, su delirio/se parece bastante a la cordura./Muerte esbelta y rompiente, qué increíble/sirena para el Mar de los Suicidas".

"A ras de sueño" (1967), de Mario Benedetti

Brotes verdes

Por Aldo Lema*

En el semestre finalizado en marzo de 2009 vivimos en medio de una tormenta perfecta, con expectativas dominadas por el riesgo de "la Segunda Gran Depresión". Pero, con la aplicación de las lecciones de la crisis del 29, esa amenaza se disipó y el clima mejoró. Los brotes verdes emergieron gracias a la siembra de una gran expansión monetaria, la estabilización de los sistemas financieros y un fuerte debilitamiento global del dólar. No fue, entonces, el gran impulso fiscal muy determinante para evitar el gran colapso.

Tras la gran tormenta, las megatendencias previas siguen vigentes. No fue el fin del capitalismo, ni del mercado como principal asignador de los recursos. Continuamos en el mismo ciclo iniciado con las reformas de Deng Xiaoping en 1978 y acentuado en 1989 con la caída del Muro de Berlín. En contraste con los 30, no emergió un proteccionismo masivo, ni un rol generalizado del Estado en actividades productivas. Habrá con seguridad más supervisión bancaria, pero no necesariamente represión financiera. Tampoco fue el fin de la globalización. La drástica caída en los costos tecnológicos y la internalización de sus beneficios la harían irreversible.

Junto con los excesos de ahorro y el déficit de activos, también persiste el rol protagónico de China y otros países para fijar un piso más alto al crecimiento mundial y contener las presiones inflacionarias. Seguimos, por tanto, en un mundo de tasas de interés bajas.

Todo ello ha impulsado, además de tres trimestres de reactivación global, un fuerte rebote de las materias primas, una mayor debilidad global del dólar y condiciones financieras más expansivas para los emergentes. Los brotes verdes van quedando atrás y se avecina una buena cosecha para 2010.

*Economista jefe del Grupo Security

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