Elige la mejor universidad que puedas. Una vez que estés ahí, lucha por ser uno de sus mejores alumnos.
Por Andrés Benítez*
Soy un convencido de que los alumnos, en general, tienen una idea bastante clara acerca de cuáles son las buenas universidades en la especialidad que les interesa estudiar. De hecho basta mirar que en el mismo ranking de Qué Pasa, las universidades de mayor prestigio son precisamente las que tienen mejores alumnos, medidos por el puntaje PSU.
Lo que no se sabe, o se sabe menos, es cómo ser un buen alumno. Porque una cosa es clara: no basta con entrar a una buena universidad para ser un buen profesional. La evidencia empírica nos demuestra a diario que ello no es correcto.
Entonces, me gustaría concentrarme en lo que a mi juicio es uno de los grandes desafíos de los jóvenes hoy: cómo ser un alumno de excelencia en la universidad por la que opté o en la que quedé. Ojo con esto, no quiero decir que la elección de la casa de estudio es un tema menor. Por el contrario, la probabilidad de tener éxito profesional es mayor en las universidades con mejores alumnos. Esto por una razón muy simple: un curso de alumnos bien preparados, motivados por aprender y con hábitos de estudio, genera un círculo virtuoso. Crea un ambiente de exigencia para ellos, sus profesores, y para la misma universidad, que permanentemente tiene que adecuar sus estándares a los más altos niveles.
La pregunta es cómo formar parte de ese selecto grupo de alumnos. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la experiencia universitaria es totalmente distinta a la escolar. Por lo pronto estamos hablando de un ambiente de libertad donde la responsabilidad por asistir a clases o estudiar, recae en el alumno. Los padres ya no juegan un rol controlador, o es muy bajo, y las universidades no andan siguiendo a sus estudiantes como en el colegio. El manejo responsable de la libertad es fundamental para el éxito universitario.
Segundo, un buen alumno generalmente está asociado a un buen grupo de estudio. En la universidad no se estudia solo y mientras antes uno logre conformar un buen grupo, mejor. Y para lograrlo, la receta es simple: hay que ser responsable, estudioso y cumplir con las tareas que se asignan.
Tercero, los mejores alumnos persiguen a los profesores más exigentes, aquellos de los que la mayoría arranca. Como todo en la vida, el camino difícil siempre trae recompensas.
Cuarto, los buenos alumnos se destacan al menos en un área. En otras palabras, son los mejores. Si son estudiantes de Ingeniería Comercial, por ejemplo, podrán destacar en los ramos de economía, o de finanzas, o los matemáticos.
Quinto, los mejores son siempre ayudantes de algún ramo. Esto significa que al menos un profesor confió en ellos para ser parte de su equipo. En general, los ayudantes conforman la casta superior entre los alumnos de las universidades.
Éstas son algunas de las características académicas con las que cuentan los alumnos destacados en las universidades. La lista, eso sí, hay que complementarla con otras cualidades, de las cuales mencionaré dos. La primera es participar. Las buenas universidades se caracterizan también por tener una vida muy activa en sus campus. Asistir a las charlas, participar de clubes de especialidad con profesores, de los trabajos de invierno, de los centros de alumnos u otros es parte fundamental de la experiencia universitaria.
Finalmente, está la idea de aprovechar todos los espacios de diversidad intelectual que ofrece una buena universidad. Desafiar las ideas propias, contrastarlas sin temor, es parte de la riqueza de este período.
En definitiva: elige la mejor universidad que puedas. Una vez que estés ahí, lucha por ser uno de sus mejores alumnos.
*Rector Universidad Adolfo Ibáñez

Se trata de uno de los atributos fundamentales de la formación universitaria. Es dentro de un espacio educativo diverso y tolerante donde los jóvenes podrán desarrollarse a plenitud.
Por Juan Manuel Zolezzi*
La elección de universidad es una de las decisiones más importantes en la vida de un estudiante. Esta decisión abrirá las puertas al conocimiento, pero también a diversas experiencias que trascienden el proceso educativo formal. Durante esta etapa, los jóvenes se verán enfrentados a múltiples estímulos que cambiarán para siempre su forma de pensar, sentir e interactuar, formándose a plenitud como personas y profesionales.
La diversidad es, sin duda, uno de los atributos fundamentales de la formación universitaria. La vida universitaria, tal como lo indica la palabra, debe ofrecer a las personas perspectivas sociales, culturales y políticas diversas, permitiendo que tanto dentro de las aulas como fuera de ellas coexistan miradas heterogéneas sobre la vida y la sociedad. Es dentro de un espacio educativo diverso y tolerante donde los jóvenes chilenos podrán desarrollarse a plenitud.
La inclusión educativa es otro factor a considerar en la elección de una institución académica. Las buenas universidades tienen la capacidad de atraer a estudiantes talentosos que han tenido menores oportunidades educativas. En un país educativamente segregado como el nuestro, una universidad de calidad está llamada a reducir las brechas sociales, haciendo que una formación secundaria deficitaria no sea una barrera para el éxito universitario.
Un cuerpo académico competente es también otro elemento relevante. La formación del cuerpo docente, así como también su vocación docente, deben ser atributos significativos al momento de escoger entre alternativas universitarias diversas. El proceso formativo requiere tiempo, disposición e interacciones significativas entre estudiantes y académicos. No hay nada más alejado del ideal universitario como la falta de oportunidades de encuentro y dialogo académico.
La capacidad de investigación, innovación y desarrollo en una universidad es un atributo diferenciador en la formación. Un estudiante expuesto a estos estímulos desarrollará mayores competencias profesionales que le permitirán destacarse dentro un sistema educativo cada vez más competitivo. Por ello, es importante conocer la capacidad y proyección de las instituciones académicas en esta materia. Una institución sin I+D+I no debiese llamarse universidad.
Es innegable que los recursos educativos son otro elemento a considerar al momento de escoger una universidad. Las instituciones educativas de calidad ofrecen buenas bibliotecas y laboratorios, ya que son estos recursos los que potencian el verdadero aprendizaje. Hago un llamado a los estudiantes a informarse sobre los recursos educativos más significativos y a no dejarse engañar por una publicidad superficial que olvida los aspectos fundamentales de la enseñanza.
La formación general es otro de los elementos a considerar al momento de escoger una institución universitaria. Una universidad debe ofrecer actividades culturales, sociales y deportivas que expongan a los estudiantes a una formación comprensiva. Las universidades de mayor calidad ofrecen oportunidades formativas extracurriculares ya que comprenden que la educación universitaria debe ser integral o integradora.
Finalmente, creo que una universidad debe convocar a los estudiantes a soñar con un país mejor; es decir, con un país más integrado y justo. La formación universitaria debe estar al servicio de la sociedad, ofreciendo oportunidades educativas transformadoras. Para ello, los estudiantes deben sentirse invitados como protagonistas y líderes de su propio aprendizaje y no como meros receptores de un conocimiento.
*Rector Universidad de Santiago de Chile
« Anterior | 1 | 2 | 3 | Siguiente »
¿Quieres comentar? Inscríbete, es gratis. Si ya eres miembro, Ingresa.
por: Emilio Maldonado
Comentarios 0
por: Josefina Ríos
Comentarios 0
por: Lorena Rubio
Comentarios 0
por: Álvaro Bisama*
Comentarios 0
por: Alejandro Alaluf B.
Comentarios 0
por: Andrew Chernin
Comentarios 0
por: José Manuel Simián, desde Nueva York
Comentarios 0
por: José Zalaquett*
Comentarios 0
por: Alberto Fuguet*
Comentarios 0
por: Daniel Greve*
Comentarios 0
por: Rodrigo Fresán*
Comentarios 0
Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.