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La mejor hora

Por: Óscar Landerretche M.*

Esta semana, Eduardo Frei se reunió, en el Centro de Estudios Públicos, con los empresarios. En esta columna, Óscar Landerretche M., su principal asesor económico, delinea en detalle los fundamentos del plan de la candidatura concertacionista.

  • Fecha: 05 08 2009
  • Sección: Economía
  • Comentarios: 5

La Concertación enfrenta el desafío de implementar una nueva fase de políticas públicas progresistas. Un desafío en un contexto muy diferente de hace 20 o incluso 10 años atrás.

Siete nuevos desafíos

1.Tenemos un Estado solvente que puede hacer promesas sociales y financieras creíbles. Antes, el desafío era reconstruir el buen nombre financiero del Estado chileno; hoy, es cómo poner ese buen nombre al servicio del desarrollo.

2.Tenemos un sector financiero local maduro y sólido, que ha sabido expandirse sin irresponsabilidad financiera. Antes, el desafío era lograr solvencia y estabilidad; hoy, es introducir más competencia y aprender a exportar estos servicios.

3.Tenemos una economía abierta e integrada al mundo. Antes el desafío era lograr esta apertura; hoy, es cómo profundizarla conquistando nuevos mercados, no sólo geográficos, sino de nuevos productos y servicios.

4.Enfrentamos el fin de una fase de estabilidad global y entramos en una de mayor volatilidad y riesgo. Antes, el desafío era estabilizarnos junto con el mundo; hoy, es continuar desarrollándonos en un marco de mayor incertidumbre.

5.Enfrentamos el surgimiento de una nueva arquitectura financiera global. Antes, el desafío era aprovechar las oportunidades de un mundo que se abría y desregulaba; hoy, es mantener nuestra integración al mundo en un marco cambiante.

6.Enfrentamos un proceso de concentración del poder de mercados que se ha convertido en una traba a la competencia. Antes, el desafío era simplemente incentivar la inversión; hoy, el desafío es la política pro competencia, antimonopolio, anticolusión, pro pyme y pro consumidor.

7.Enfrentamos un agotamiento del marco de relaciones laborales. Antes, el desafío era priorizar la inversión; hoy, el desafío es compatibilizar flexibilidad con seguridad, adaptabilidad con dignidad, negociación con cooperación y la participación de todos los actores relevantes en el desarrollo de la empresa y del país.

En definitiva, estamos en un mundo nuevo y con un país diferente, una nueva generación de desafíos que requiere de una nueva generación de políticas y una nueva generación progresista.  

Cuatro trampas neoliberales

En lo inmediato, necesitamos recuperar el dinamismo, pero no puede ocurrir que lo que hagamos se convierta en un obstáculo para más adelante. No podemos volver a las políticas efectistas desreguladoras que en el pasado practicaron nuestros adversarios. La gran lección de la crisis internacional es que hay políticas que suenan como pro crecimiento en el corto plazo, pero que en el largo plazo son fuente de enorme riesgo y fragilidad económica. Algunos ejemplos:

1.Si es que se desregulara agresivamente el mercado de capitales, como desean algunos especuladores financieros y entusiastas de la información privilegiada, se podría producir una burbuja que generaría una falsa sensación de riqueza, como ocurrió en otros períodos históricos bajo la dirección de la derecha (1960-62; 1979-82). En el mediano plazo, sin embargo, se generaría una crisis que nos haría retroceder severamente como país. Nosotros creemos en una regulación financiera prudencial que desarrolle la economía real en forma sustentable y solvente.

2.Si es que se desregulara agresivamente el mercado laboral, como han propuesto siempre nuestros adversarios, se podría generar algo de crecimiento económico en el corto plazo. En el mediano, sin embargo, se acentuaría la especialización internacional del país en rubros en los cuales la competitividad no se basa en una fuerza de trabajo altamente calificada y se originaría un problema social muy profundo,  derivado de los grados de vulnerabilidad a los que se sometería a los trabajadores. Esto terminaría en más desigualdad, menor crecimiento e inestabilidad social. Nosotros creemos que solamente es posible modernizar la legislación laboral a través de un proceso de diálogo social en el que todos los actores sean capaces de ceder en algo, para que el conjunto sea el que gane.

3.Si es que se hiciera retroceder la legislación ambiental o se frenara su aplicación como proponen nuestros adversarios, esto generaría algo de crecimiento en el corto plazo. En forma irresponsable estaríamos posibilitando proyectos que producen daño ambiental. Pero en el mediano plazo acarrearía costos enormes, ambientales, por cierto, pero además económicos, en la medida en que se nos cierren mercados y oportunidades por ser un país que no está a la altura de los desafíos ambientales globales. Nosotros creemos que para generar crecimiento sustentable necesitamos compatibilizar las necesidades económicas del país con la existencia de una institucionalidad ambiental de estándares técnicos OECD.

4.Si es que frenáramos la política antimonopolios y anticolusión como proponen algunos de nuestros adversarios podríamos generar algo de crecimiento en el corto plazo. Algunos monopolios y oligopolios podrían expandirse entusiasmados con fusiones y economías de escala. Pero en el mediano plazo la reducción en la competencia, en la equidad en el acceso a los mercados, la pérdida de poder relativo de los proveedores pyme y de los consumidores generaría una economía menos competitiva en los mercados globales. Nosotros creemos en una agresiva política pro competencia que garantice igualdad de acceso a los mercados, evite concentraciones de poder de mercado donde ello sea posible y regule cuidadosamente los monopolios donde son inevitables.

Las fórmulas fáciles son espejismos: pan para hoy y hambre para mañana. Necesitamos políticas que nos permitan generar los incentivos correctos hacia el sector privado, que nos hagan crecer a tasas más aceleradas, pero construyendo una nación altamente educada, capacitada, comprometida con sus unidades productivas, responsable y participativa. Este desafío no es fácil. Requiere mejores políticas públicas, mejores regulaciones, mejores servicios públicos, más voluntad política. Finalmente, requiere de un mejor Estado, un Estado más activo, pero más sutil, más efectivo y más eficiente, un Estado que está donde tiene que estar y deja espacio donde corresponde.

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N° 2073, 31 de diciembre de 2010

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