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La película que escribió Franco

  • Fecha: 22 08 2009
  • Sección: Cultura
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Raza. Afiche de la película, estrenada en 1942.

Raza. Afiche de la película, estrenada en 1942.

Fotografía: Latinstock

El álter ego de Franco

En 1942, el mismo año del estreno de la película, el libro firmado por Jaime de Andrade fue publicado por Editorial Numancia bajo el título Raza. Anecdotario para el guión de una película. Pero no se trataba del primer libro escrito por el dictador. En 1922 había publicado Marruecos, diario de una bandera, donde relataba su paso por el frente africano. Raza significaría su salto hacia la ficción con una historia sospechosamente parecida a la suya. El protagonista, José Churruca, es un militar que rompe la tradición familiar ligada a la Marina e ingresa en el Ejército. Pero será la Guerra Civil la que cambiará definitivamente la historia de los Churruca: José se convierte en un héroe del ejército franquista, el hermano menor se mete a cura, mientras que otro de los hermanos inicia una carrera política desde el bando de los republicanos.

Aunque claro, como en las películas, se trata de una versión ligeramente edulcorada de la vida del Caudillo. Si el padre de los Churruca es un capitán de navío que murió peleando en la guerra de Cuba, lo cierto es que el padre de Franco era un contador de navío de una clase media alejada del mundo aristocrático de Raza. Y aquel padre de familia ejemplar, devoto de su esposa e hijos, también distaba mucho de la imagen paterna que tuvo el dictador. Su padre, después de separarse de su madre, se unió a una profesora con la que convivió el resto de su vida, algo que Franco, un católico apostólico y romano, jamás le perdonaría.

Como apunta el académico Jordi Sebastián, en Raza: La historia escrita por Franco: "Aquel niño que soñaba con capitanear alguno de los navíos que partían hacia las colonias se encontraba ahora en el cenit de su carrera y se dispone a escribir la historia a su medida". Lo que sí parece más ajustado a la realidad es el personaje de Pedro, el hermano político, que inevitablemente recuerda a Ramón Franco, masón y republicano.

En Raza: un film modelo para un género frustrado, el historiador del cine Román Gubern ofrece una lectura psicoanalítica de esta obra: "Franco, autor del texto, cita en el libro varias veces al Generalísimo -es decir, a sí mismo- como si se tratase de un ser lejano, mitológico, como un dios escondido tras su puesto de mando, de autoridad y prestigio indiscutibles. Sin embargo, Franco, como autor, se proyecta como protagonista de la ficción y encarna sus conflictos personales en el oficial de infantería José Churruca. Esta interesante dualidad esquizoide hace por lo tanto del Generalísimo el Franco-Dios y de José Churruca el Franco-hombre".

Gubern califica a Raza como un "panfleto político" e "ideología en estado puro". Y no hay que esforzarse demasiado para descubrir eso. Nunca se escuchó la palabra "patria" tantas veces durante una película, y en una de las escenas más dramáticas, filmada con una bella fotografía, los republicanos asesinan a unos curas a la orilla de una playa. La imagen de las mujeres, también encaja con la moral franquista: la madre es una devota católica y José Churruca tiene una eterna enamorada a la que sólo besa en la frente.

Los personajes están todo el rato recitando frases para el bronce, pero sin duda las palabras que resumen la ideología de la película, las dice el hermano político hacia el final, cuando traiciona a los republicanos y se "redime": "Son ellos (los militares nacionalistas) los que sienten en el fondo de su espíritu la semilla superior de la raza, los elegidos para la gran empresa de devolver a España su destino". Tras esas palabras, y mezcladas con imágenes documentales, vemos a unos niños levantando su brazo derecho como parte del saludo fascista y a Franco presidiendo un desfile. El montaje final es deudor del cine de Eisenstein, por lo que algunos han denominado a Raza como "el Potemkin del franquismo", aunque otros investigadores asocian las sobreimpresiones y fundidos de la secuencia final con el cine de propaganda nazi.

Un nuevo corte de la película se estrenó en 1950, con el título Espíritu de una Raza. Con cerca de 10 minutos menos, se eliminaron los saludos fascistas y los gritos de "¡Arriba España!", y se agregó un cartel que culpaba al comunismo de las catástrofes de los pueblos. En plena Guerra Fría, el general Francisco Franco, el hombre que se convirtió en su propio Goebbels, volvía a reescribir la historia.

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N° 2060, 1 de octubre de 2010

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