Por: Antonio Díaz Oliva
John Irving no se da por vencido. El autor de "El mundo según Garp" consiguió la aprobación de la crítica con "La última noche en Twisted River", un relato que recorre la historia de Estados Unidos desde los años 50 hasta la controversial era de George W. Bush como presidente. En esta entrevista, cuenta el inicio de su afición por la lucha grecorromana, sus años en Iowa -donde conoció a José Donoso- y su juicio sobre Obama.
Era una extraña figura en el cielo. Tal como el resto de los presentes, John Irving se percató de ese punto en las alturas que, a todas luces, parecía ser un paracaidista. Una persona en descenso que -a medida que se acercaba- se develó como lo que realmente era: una mujer completamente desnuda. Irving, en ese entonces profesor de la Universidad de Iowa, dividía su tiempo entre los libros y su papel como director del equipo de lucha grecorromana de aquella casa de estudios. Esa tarde, con varios de sus alumnos habían preparado un asado. Y lo que hasta ese momento había sido una jornada familiar, se convirtió en una escena bastante extraña. Una que tuvo su clímax cuando aquella stripper aterrizó en uno de los círculos de cal que los alumnos usaban para luchar, y luego se fue caminando como si nada hubiese sucedido.
Hartos años se sucederían hasta que esa anécdota se transformase en literatura. Hasta que John Irving vertiese algo de eso en "La última noche en Twisted River" (2009), su reciente novela, que llega a Chile en las próximas semanas. La razón, claro, es que no se podía escribir sólo de esa escena. Como lo dice una de las tantas máximas que hay en el mundo según Irving: la realidad poco importa. La ficción, en cambio, aparece como un espectro. "Sí, hubo una paracaidista de caída libre desnuda. Pero no era la Lady Sky (el personaje de mi novela). Ella, la de verdad, era una paracaidista contratada que aterrizó en una fiesta del equipo de lucha en una granja de Iowa. Muchas mujeres y niños (y sus padres) se ofendieron porque estaba desnuda. Pero nada más interesante pasó. Así es la vida real: generalmente decepcionante", dice John Irving (68) a Qué pasa.
"Recuerdo a Donoso. Era un hombre sofisticado y muy imponente. Le decíamos Pepe. Y creo que su señora se llamaba Pilar. Todos los estudiantes estaban enamorados de ella".
Pero, ¿qué hace un escritor, de la talla de Irving, practicando un deporte como la lucha grecorromana? Y la pregunta, por supuesto, nos lleva a otra historia. "Era pequeño, pero también muy fuerte. Y me metía en muchas peleas. Un día mi mamá me llevó a un gimnasio", recuerda Irving. "Si te quieres meter en peleas, tienes que saber cómo hacerlo", le dijo su madre. Ése fue el comienzo de una de sus grandes aficiones. De esa manera, las miles de peleas que Irving disputaría como luchador grecorromano, las combinaría con otro tipo de peleas: las literarias. La última es "La última noche en Twisted River", novela que había anunciado hace veinte años. "Sí, parece mucho tiempo de espera para empezar una historia que tenía muy clara desde el comienzo. Sabía la trama, cuántos años pasarían, las circunstancias que harían que este padre y su hijo se volvieran fugitivos. Incluso sabía que el hijo, Danny, se convertiría en un escritor", comenta. La razón de la demora es que, tal como en la lucha, para Irving el proceso de escritura es un procedimiento de ensayo y error. "En la lucha uno tiene que repetir varios detalles pequeños; uno ejercita movimientos y pasos muchas veces. La lucha no es 'natural'; mucho de lo que uno hace es una reacción aprendida luego de la reiteración. Escribir y luchar son eso: muchas repeticiones involucradas. En un match de lucha, eso sí, tu destino está en tus manos; en un libro, no es así".
Otra máxima: en el mundo según Irving los escritores son gente como él. Tipos que por la mañana salen a cortar leña. O practican deportes nada sofisticados, como lucha grecorromana. Personajes que se acercan al modelo de Ernest Hemingway. Ese escritor que pescaba, cazaba y practicaba boxeo. Pese a las similitudes, Irving advierte que no le gusta el autor de "Adiós a las armas". "En mi opinión, Hemingway fue un escritor mediocre. Un periodista que trajo a la ficción el dictado de reducir la historia a algo breve y simple. Y que sólo se puede escribir sobre lo que uno 'sabe' o lo que uno 'ha vivido'".
-De todas maneras, Hemingway es una de las principales influencias de muchos escritores...
-Por lo menos en la literatura estadounidense, él ha sido una influencia terrible. Estamos hablando de una literatura que anteriormente tuvo gigantes y heroicos pilares, como "La letra escarlata", de Hawthorne, y "Moby Dick", de Melville.
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