Mediacenter « »

Ingresa | Inscríbete

| Cerrar sesión

  1. Agrandar
  2. Agrandar
  3. Imprimir Imprimir

Esto no es una parodia

Por: Patricio Jara*

"Estrellas muertas", la última novela de Álvaro Bisama, se ancla en las universidades públicas tras el fin de la dictadura, aquella tierra prometida para el encuentro de dos generaciones: los jóvenes estudiantes lanzados a la vida y los retornados políticos que buscan una segunda oportunidad. Un paisaje fértil y colorido en plenos 90, pero que termina consumido por la precariedad y tiznado por la decepción.

  • Fecha: 13 08 2010
  • Sección: Cultura
  • Comentarios: 0

Fotografía: José Miguel Méndez

Acaban de entregarle el primer ejemplar de Estrellas muertas, su tercera novela y debut con Alfaguara, y el escritor Álvaro Bisama (35) camina por Antonio Varas con dirección a Providencia. Lleva el libro dentro de una bolsa plástica. En Santiago ha oscurecido, pero el cielo está nublado, de manera que no están las condiciones meteorológicas para hacer alegorías con el título de la novela.

A poco andar, Álvaro saca su iPhone de su chaquetón del ejército alemán y llama a Carla, su mujer.

-Quedó la raja… ya habrá tiempo para arrepentirme.

Son buenos tiempos para Álvaro Salvador Bisama Mayné. Van dos años desde que junto a su mujer decidieron radicarse en Santiago. Embalaron sus cosas, metieron a sus dos gatos (Ignacio y Eduardo) dentro de una mochila y se instalaron en un departamento en Providencia.

-Si nos quedábamos allá, tenía que comenzar a viajar cuatro veces por semana. Yo era profesor de una universidad pública, había hecho todos los gestos para quedarme y no se pudo… pero las privadas de Santiago me acogieron muy bien. Tenía todos los vínculos acá más que allá.

Allá es Valparaíso. Allá es donde nació, en abril de 1975. Pero marcharse del puerto también tiene otros elementos, otras señales que a Álvaro le hacen sentido, como la cuadra de calle Serrano que explotó en febrero de 2007. Él vio todo desde su ventana.

-Volaron tiendas por donde pasábamos todos los días. Además, nuestra relación con Valparaíso nunca fue idealizada: ni la del turista ni la del patrimonio. El día que fui a devolver las llaves del departamento que arrendábamos, había un incendio forestal que llevaba dos semanas y caían cenizas. Al final, nos cansamos de ver el fuego por la ventana.

Esas cenizas y esos incendios están en el inicio de Estrellas muertas, una novela sobre la accidentada remoción de escombros que fue la transición a la democracia dentro de las universidades públicas. Es el encuentro de dos generaciones: la de quienes se iniciaban a la vida universitaria recién salidos del colegio, y la de los retornados, aquéllos quienes luego de la militancia -y de lucha, a veces- volvían a retomar los estudios a un país que no los reconocía.

En Estrellas muertas ocurren las peores mezclas, como música punk con jarabe para la tos consumido en cantidades industriales, y también amores tóxicos, como el de Javiera con Donoso: él es un niño deslumbrado con el mundo y ella una militante con un pasado en blanco y negro.

"Antes había escrito dos libros sobre el fin del mundo, pero éste no es sobre la cultura pop ni sobre lo freak. Tiene que ver con un espacio que conocí, con la velocidad de la provincia, con que todo el mundo hace como que las cosas caminan, pero no caminan".

Si su novela Caja negra (2006) comienza con "una década llena de monstruos" y la siguiente, Música marciana (2008), con "se aproxima un huracán", en Estrellas muertas las imágenes apocalípticas a gran escala ceden su lugar a pequeñas hecatombes personales. A diferencia de sus anteriores trabajos, esto no es una parodia.

-No, esto no es una parodia. Antes había escrito dos libros sobre el fin del mundo, pero ahora no es una alegoría, no es sobre la cultura pop postmoderna ni sobre lo freak. Tiene que ver con un espacio que conocí, con la velocidad de la provincia, con que todo el mundo hace como que las cosas caminan, pero no caminan.

-Es sobre lo que nadie quitó del camino.

-Está hecha sobre los escombros de historias que me quedaban de mi época de universidad, que además es la universidad (de Playa Ancha) donde trabajé. Tenía muchas ganas de escribirla. Me interesaba la voz de esta mujer dopada con jarabe para la tos e insensibilizada por el entorno. Tenía ganas de escribir sobre el escombro cultural que fue la década de Frei. Me demoré tres semanas.

-¿Y en corregirla?

-Un año y medio.

-¿Nunca dudas de lo que escribes?

-Es que demoro mucho en empezar. Las vueltas que le doy a un libro pueden tomar cinco o seis años. Dudo, claro, pero cada novela es como tirar de una madeja.

-Y ésta es sobre la generación que queda en el entrepiso: los chicos de 17 que tuvieron compañeros de 30.

-Es verdad. Yo entré a la universidad con 16 y tuve la suerte de tener compañeros mayores, de quienes teníamos que aprender su lenguaje, y no al revés. Nosotros debimos acomodarnos a ellos. Te acostumbrabas a los paros de mayo, a la precariedad de las bibliotecas, al discurso político. Los espacios académicos de entonces no hacían más que reproducir la precariedad que nos rodeaba.

-Pero es raro: tu novela está llena de punk, es una novela de los 70 que ocurre en los 90. Y los 20 años que hay entremedio, ¿qué son? ¿Un borrón?

-Los perdimos en el camino. El punk era la única música que me parecía honesta en los 90. Además, es coherente: en lo único que se puede confiar es en el ruido. El No Future en los 90 era real.

-Sobre todo en las provincias.

-Si no eres punk en la provincia no eres punk en ninguna parte.

-La estrellas muertas no le importan a nadie.

-Porque son lugares a los cuales la luz se demora en llegar. O bien una estrella muerta hace tiempo y que demoramos en saberlo. Es la metáfora del fin de los 90.

1 | 2 | Siguiente »

Comenta

Quedan 500 caracteres

¿Quieres debatir?
Ingresa aquí. Sí no tiene cuenta aún, registrate.

Las opiniones vertidas aquí representan el pensamiento de quienes las emiten y no necesariamente representan la opinión de Qué Pasa.

¿Quieres comentar? Inscríbete, es gratis. Si ya eres miembro, Ingresa.

No hay comentarios en este momento

Edición impresa

N° 2073, 31 de diciembre de 2010

Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.

Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.