El doctor Paul Weston (Gabriel Byrne) en In Treatment.
Al igual que en el Festival de Cine de Toronto (a fines del 2009), Mother and Child tuvo una calurosa recepción en Sundance. La película -que Rodrigo le mostró a su padre en una función privada y que recibió la aprobación instantánea del premio Nobel colombiano- cuenta la historia de tres mujeres estadounidenses. Elizabeth, una abogada influyente que cree tener todo bajo control y que no conoció a su madre; Karen, una enfermera camino a la vejez y que vive arrepentida de haber dado una hija en adopción cuando ella era una joven de 14 años; y Lucy, quien quiere, pero no puede ser madre, por lo que planea adoptar. El final -como un big bang fílmico- enlaza las tres historias.
En todo caso, el cansancio de Sundance fue parte de la terapia post In Treatment. Y el esfuerzo valió la pena. García consiguió que Sony Classics distribuya la cinta en Estados Unidos, donde se estrenará el 7 de mayo. Algo difícil, tomando en cuenta que no fue creada bajo ningún estudio grande, sino gracias al apoyo de Alejandro González Iñárritu (Amores perros), quien estuvo en la producción y puso parte del financiamiento. "Con Alejandro nos conocemos hace tiempo. En un principio su productora me iba a ayudar mucho más, pero no se pudo. De todas maneras, él fue clave en el hecho de que Naomi Watts estuviera en Mother and Child. Fue el responsable que Naomi leyera el guión y aceptara trabajar en el proyecto".
Acá, entonces, una pausa. Para cualquiera que haya visto alguno de los anteriores títulos de García hay dos cosas que se repiten. Primero: su afición por las cintas en que múltiples historias se cruzan, como ocurre en Con sólo mirarte o en la aplaudida Nine lives. Un tipo de cine emparentado con Magnolia y que ha sido etiquetado como hyperlink films. Lo segundo, claro, es que a García le encanta escribir y dirigir películas sobre mujeres. Para Mother and Child, todo se inició con una blonda actriz.
-¿Es cierto que cuando estabas escribiendo el guión se te apareció Naomi Watts en la cabeza y no paraste hasta tenerla asegurada en el elenco?
-Digamos que en los primeros cuatro años de gestación de la película, ya que me tomó diez años tenerla lista, nunca pensé en Naomi. Pero luego se fue moldeando el personaje y, sí, ahí se me apareció Naomi. Y me costó bastante desengancharme de la idea de tenerla a ella como Elizabeth.
-Y si te pidiera que te quedaras con una de las protagonistas, ¿cuál elegirías?
-Es imposible escoger a una. Pese a que cada historia tiene un valor por sí misma, este es el tipo de películas en que cuando los personajes se conectan, se arma un todo. Y para eso se necesita a Karen, Lucy y Elizabeth.
Escena de Mother and Child.
Y una buena terapia, por supuesto, implica no quedarse de brazos cruzados. Por eso el próximo proyecto de García, Revolución, ya está listo y se estrenará en las próxima semanas en el Festival de Cine de Berlín. Cuando le ofrecieron participar en esta película, en que diez directores mexicanos reflexionan sobre la herencia de la revolución mexicana en la actualidad, no lo pensó mucho. Porque pese a que nació en Bogotá, creció en Ciudad de México. Por lo demás, también era una buena forma de salir del ruedo de In Treatment. "Cada uno filmó su parte y luego los montajistas y productores se encargaron de armar y darle un orden al todo. Así que ni yo ni el resto de los realizadores (Carlos Reygadas, Diego Luna, entre otros) hemos visto el final cut", comenta sobre esta cinta que produjo Gael García Bernal.
-¿Y tu corto de qué trata?
-Es una seguidilla de imágenes sobre los barrios latinos en Los Ángeles. Llevo viviendo acá desde principios de los 90, cuando me vine desde México. Y, ciertamente, es un tema que me atrae como director.
-¿Y qué significado tiene para ti la palabra revolución?
- No es algo que pueda responder así tan fácil, ya que eso fue lo que, justamente, me cuestioné cuando me ofrecieron estar en este proyecto. ¿Qué heredaron de la revolución las nuevas generaciones? Eso es algo que me he preguntado varias veces desde que estoy en Los Ángeles. Siempre me pregunto si tiene algo de vigencia o no la revolución entre esos inmigrantes. Entonces, eso es lo que estaba buscando responder cuando los filmé y los mezclé con escenas del día a día de la ciudad.
Digamos que este es el momento en que Rodrigo García, el paciente que lleva un buen rato tendido en el diván de esta entrevista, termina de contar sobre su vida en Los Ángeles. Hace una pausa. Y, como en toda terapia, se ve obligado a hablar sobre su padre. Sobre si a García Márquez les gusta su trabajo para HBO. O si mira con recelo este nuevo tipo de narrativa. Y, dentro de todas las preguntas en referencia al premio Nobel colombiano, será la única en que Rodrigo se explayará más allá de una escueta línea: "Bueno, Los Soprano es una serie que le gustó mucho a mi padre y que disfrutó bastante en su momento. También, por razones obvias, vio In Treatment. Y sí, le gustó. De hecho, me felicitó".
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