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El álter ego científico de Obama

Por: Paulo Ramírez

Jim Gates es físico teórico. Su mundo son las matemáticas y su fe está puesta en la "teoría de cuerdas", el último chiche de la ciencia mundial. Pero eso no es todo. Hoy, cada tres o cuatro meses, habla cara a cara con el hombre más poderoso del mundo.

  • Fecha: 21 01 2011
  • Sección: Ciencia
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Dos años antes de la nominación de Barack Obama como candidato presidencial, en uno de los accesos del aeropuerto de Washington D.C. un hombre lo golpeó accidentalmente por detrás, tratando de destrabar su maleta. Obama se dio vuelta y el hombre lo miró y le dijo: "Excuse me". Eso fue todo. Veinticuatro meses más tarde, ya como presidente de EE.UU., se encontraría con el nombre de esa persona en una lista de la cual debía seleccionar a un nuevo integrante de su Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología. De esta historia tal vez Obama no se acuerda, pero su otro protagonista, el físico teórico Jim Gates, la guarda como tesoro, aunque dice que nunca la había contado.

Sylvester James Gates Jr. tiene una de esas cabezas a las que ninguna idea parece quedarles demasiado grande. Ni demasiado chica. La adorna con un particular peinado que lo hace inconfundible. Estuvo una semana en Chile, invitado por la vicerrectoría de Investigación y Doctorados de la Universidad Andrés Bello.

Hoy, Gates forma parte de un consejo de 20 integrantes que no constituyen funcionarios públicos ni reciben remuneración. Emiten sus informes a petición del presidente Obama -el primero fue acerca de la epidemia de influenza H1N1- o en relación con temas cercanos a los objetivos de esa administración -el último se trató del estímulo a la educación científica de los niños-. El Consejo se junta mensualmente, y cada tres o cuatro meses asiste el presidente en persona. En esas citas, Gates ha podido ir bastante más allá de ese encuentro accidental en Washington...

-El presidente Obama parece ser muy humanista, ¿pero tiene una mente científica?
- Oh, sí...
- ¿Se lleva bien con los científicos?
- Sí, muy bien. La persona pública que uno ve es exactamente el mismo individuo que he podido observar en privado. Es muy inteligente. Y lo es en la forma en que los científicos reconocemos la inteligencia...
- ¿Y en qué consiste esa inteligencia?
-Se refiere a la habilidad de la persona para insertarse en una situación, usar un método similar al método científico para llegar a determinadas conclusiones que le permitan decidir qué acciones tomar. Y el presidente tiene esa habilidad.
-Sus preocupaciones parecen ser la salud, la pobreza, el medioambiente, las minorías...

"(Obama) está extremadamente preocupado por el consumo energético de un modo sostenible. Le preocupa el cambio global del medioambiente. Le preocupa la proliferación nuclear. Y el terrorismo: está completamente involucrado en la protección de la nación. Algunos piensan que eso es incompatible con su preocupación por la paz, pero yo no lo veo así".

-No estoy de acuerdo con eso de las minorías. Lo que siempre le he escuchado es una preocupación por los estadounidenses. Los comentarios que le he oído dan cuenta de alguien que cree profundamente en la capacidad de los estadounidenses de resolver problemas.
-¿Cuáles son sus preocupaciones fundamentales, entonces?
-Está extremadamente preocupado por el consumo energético de un modo sostenible. Le preocupa el cambio global del medioambiente y lo que eso significa para el mundo. Le preocupa la proliferación nuclear. Y el terrorismo: la seguridad de nuestro país está al tope de su lista, está completamente involucrado en la protección de la nación. Algunos piensan que eso es incompatible con su preocupación por la paz, pero yo no lo veo así.
- ¿Cuál fue el objetivo del consejo al elaborar sugerencias en políticas de educación para las ciencias? ¿Permitir que Estados Unidos recupere el liderazgo perdido?
- Más que haber perdido liderazgo, nuestro país ya no es tan predominante como después de la Segunda Guerra Mundial. En ese período se dio una anomalía histórica que nos llevó a representar un porcentaje altísimo de la riqueza mundial. El mismo triunfo en la guerra fue producto de la capacidad de Estados Unidos de superar a sus oponentes en capacidad de innovación. La bomba atómica es un tema horroroso en términos de su impacto en los seres humanos, pero el hecho de que la ciencia y la tecnología fueran capaces de generar un cambio así de disruptivo en los métodos bélicos dotó a Estados Unidos de la capacidad de tener la mayor infraestructura científica del mundo.
- ¿Y qué pasó después?
- Ha habido un cambio cultural muy profundo, que ha reducido la valoración del científico en la sociedad. Hoy la mayoría de los jóvenes no quieren ser científicos: quieren ser estrellas de rock. Los jóvenes están obsesionados con producir "contenido" para el consumo masivo: cantantes, actores, atletas... Otras naciones han entendido lo que nosotros hemos olvidado: que el desarrollo económico está atado a la habilidad de una nación de innovar en ciencia y tecnología. El año pasado, en Estados Unidos se graduó más gente en teatro y danza que en ingeniería... Además, las grandes empresas ya no apoyan el desarrollo científico como antes lo hacían. Ahora, esto no tiene por qué ser tan malo: la naturaleza nos enseña el valor de la diversidad... ¡la naturaleza pone sus apuestas en muchas partes al mismo tiempo!

 

Naturaleza inteligente

Gates nació en 1950 y su encuentro con la ciencia se produjo cuando un profesor en su escuela de Orlando, Florida, mostró cómo se podía representar una bola rodando mediante una ecuación. Decidió convertirse en físico. Su padre y su madrastra lo convencieron para que entrara al MIT, de donde saldría con un doctorado. Hoy es profesor John S. Toll de la Universidad de Maryland en College Park y uno de los apóstoles de esta especie de secta que integran quienes han puesto su fe en la "teoría de cuerdas", esa colección de ecuaciones que buscan explicarlo todo a partir de una serie de filamentos (o tallarines) cuyas vibraciones generan la realidad que percibimos: a veces vibran produciendo luz, otras protones, electrones o quarks.

"La 'teoría de cuerdas' no es todavía ciencia... es matemáticas. Es preciencia. La proposición es que cada ley de la naturaleza, cada pedazo de materia y energía, incluso el espacio y el tiempo, todo surge como manifestación de esta idea matemática...", explica Gates. Para que sea ciencia es necesario poder contrastar la propuesta con la realidad natural y poder reproducir sus manifestaciones. "Y la naturaleza es muy, muy inteligente, y puede encontrar situaciones especiales, en las que uno en principio debiera poder hacer predicciones, pero no puede. Eso nos pasaría con una 'teoría de todo'. La naturaleza es siempre un poco más inteligente", reconoce.

- Y eso sólo lo sabemos cuando conocemos en profundidad a la naturaleza...
- Uno de los atributos de las ciencias es que la mejor forma de comprender la naturaleza es preguntarle a ella lo que "piensa". Y eso lo hacemos experimentando y observando. Al observarla, aprendemos cuán inteligente es.
-Y cuando la observamos, a veces nos dice que estamos en lo cierto, pero la mayoría de las veces nos demuestra que estamos equivocados, ¿no?
-Eso es verdad. De hecho hay una cita famosa de Albert Einstein que dice algo así: el destino de la mayoría de las teorías científicas es ser desmentida al poco tiempo; para las que se salvan, la naturaleza dice "tal vez...".
- ¿Ese fue también el destino de su famosa teoría de la relatividad?
- La historia de Einstein muestra la capacidad humana de penetrar profundamente en la comprensión de la naturaleza, encontrar respuestas, representar esas respuestas en fórmulas matemáticas y regresar a la naturaleza para preguntarle si estamos en lo correcto. En su caso, es una sorpresa maravillosa descubrir que obtuvo la respuesta correcta. Dice algo muy poderoso acerca de las herramientas que usamos: las matemáticas. Es un hecho que de todos los lenguajes humanos, sólo las matemáticas han demostrado su idoneidad para esta tarea de entender la naturaleza.
- ¿Sólo las matemáticas?
- Así es. Para un científico teórico, las matemáticas constituyen un órgano de percepción extrasensorial. Tenemos los cinco sentidos: podemos ver, oír, oler, tocar, saborear... pero tenemos además este órgano adicional llamado matemáticas que usamos realmente para observar la naturaleza. El propio Charles Darwin dijo que gracias a las matemáticas, estamos dotados de un nuevo órgano sensorial.

Un asunto de supervivencia

- Cuando los científicos hablan de ciencia uno tiene la impresión de que están hablando al mismo tiempo de filosofía y de teología...
-Bueno, la física proviene de una parte del conocimiento llamada "filosofía natural", así que los físicos siempre hemos sabido que somos parte de la búsqueda filosófica. Pero, a mi modo de ver, la física no reemplaza a la filosofía, simplemente nos entrega un lente diferente para pensar cómo funciona el universo. La pregunta acerca de la religión es más difícil. Mucha gente me pregunta si lo que hago no va en contra de la religión... Yo creo que no, y creo que la ciencia francamente no puede reemplazar a la religión.
- ¿No?
- No, y doy un ejemplo. Imagina que ocurre un milagro... ¿Cómo podría un científico reconocerlo? Dada la forma en que está estructurada la ciencia, no podemos reconocerlo. La ciencia se trata de observaciones reproducibles. Lo propio del milagro es que ocurra una sola vez... y si algo no puede ser reproducido, la ciencia no tiene cómo discutirlo. La estructura de la ciencia impide comprender fenómenos que quedan fuera de sus fronteras. En ese sentido, no entiendo cómo la ciencia podría siquiera atacar a la religión...
- En estos días, en todo caso, hay científicos que parecen empeñados en demostrar que hay creencias equivocadas, partiendo por la mismísima existencia de Dios...
- Hay una palabra que describe lo que está pasando: "cienticismo", que asume que la ciencia efectivamente es capaz de desplazar a la religión. Yo opino que es imposible. No estoy de acuerdo con los científicos que piensan que la ciencia es capaz de desplazar las creencias religiosas... no veo cómo podrían lograrlo si hay fenómenos que son simplemente invisibles para la ciencia. No entiendo cómo Hawking o Hitchens llegan a esa conclusión.
- ¿Cómo la ciencia se transforma en arma de la política?
- En la política, lo que se busca es que la mayor cantidad de gente esté de acuerdo con mis ideas, porque eso me da el poder de hacer cambios. La historia nos demuestra que cuando obtenemos un conocimiento, alguien terminará utilizándolo. Si hay un nuevo conocimiento, se va a usar de maneras nuevas y algo va a cambiar. Si simplemente aprendiéramos cosas para ponerlas en los libros ¡estaríamos todavía viviendo en chozas! Pero ésa no es la dinámica de nuestra cultura: los avances de la ciencia tienden a convertirse en avances tecnológicos.

"Imagina que ocurre un milagro... ¿Cómo podría un científico reconocerlo? Dada la forma en que está estructurada la ciencia no podemos. Porque la ciencia se trata de observaciones reproducibles. Lo propio del milagro es que ocurra una sola vez... y si algo no puede ser reproducido, la ciencia no tiene cómo discutirlo".

-Pero eso tal vez ocurre porque la ciencia actual está siempre ligada a algún interés...
- Eso es cierto. No conozco ningún caso en que pueda existir ciencia desvinculada de algún interés que le dé soporte. La ciencia no obtiene el apoyo de la sociedad sin demostrar que tiene algún beneficio. Y eso está bien, porque la ciencia es muy costosa: no sólo en términos económicos, sino que de esfuerzo humano. En una sociedad donde la tarea principal es obtener el alimento, mantener a un individuo dedicado a entender la estructura del átomo es un enorme "impuesto" para quienes tratan de sobrevivir. A cambio de ese "lujo", la ciencia tiene que devolver conocimiento útil para la sociedad.
- ¿Por qué debiéramos comprender el átomo y no mejor desarrollamos ciencia para combatir el hambre...?
- Te contesto primero en broma y después en serio. No hubo "científicos dinosaurios"... y los dinosaurios ya no existen... En último término, pienso que hacemos ciencia porque es la manera de defender a nuestra especie en el largo plazo. Como especie hemos sido bastante afortunados. Hemos disfrutado de un medioambiente propicio para nuestro desarrollo... la naturaleza ha sido amable. Pero como científico sé que ése no tendría por qué ser el caso. La naturaleza es muy caprichosa, el ambiente cambia, a veces radicalmente. Y si me preguntas cómo podremos sobrevivir a lo largo de cientos de miles de años, mi sospecha es que lo haremos gracias a nuestra tecnología, que nos permitirá superar episodios capaces de destruir el planeta, y la única manera en que puedes obtener esa tecnología es la ciencia. Al entender cómo funciona el universo, ponemos a nuestra especie en una mejor posición para sobrevivir durante milenios.
- ¡Usted sí que cree en la ciencia...!
- Es lo que creo, de verdad. El objetivo final de la ciencia es la supervivencia de nuestra especie.

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N° 2076, 21 de enero de 2011

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