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El super ojo

Por: Paulo Ramírez

El European Extremely Large Telescope es a la astronomía lo que el acelerador de partículas del CERN es a la física. El ojo más grande y poderoso del mundo estará instalado en Chile y comenzará a operar el 2018. Uno de sus objetivos fundamentales: buscar vida en otros planetas de nuestra galaxia. Mario Hamuy, uno de los principales astrónomos chilenos, explica cómo y, sobre todo, para qué.

  • Fecha: 21 05 2010
  • Sección: Ciencia
  • Comentarios: 1

Fotografía: José Miguel Méndez

Probablemente lo mejor de conversar con científicos de la talla de Mario Hamuy Wackenhut es que ninguna pregunta resulta lo suficientemente tonta como para no merecer una respuesta -que nunca es tonta, por supuesto-. Hamuy es licenciado y magíster en Ingeniería de la Universidad de Chile y doctor en Astronomía de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos. Es uno de los científicos chilenos con más citas en revistas de primer nivel, está a cargo de la administración del 10% de tiempo que los grandes telescopios internacionales instalados en Chile deben reservar para investigadores chilenos y fue (junto con María Teresa Ruiz) uno de los "lobbystas" fundamentales para conseguir la elección del cerro Armazones (en la Región de Antofagasta) como sitio de emplazamiento del telescopio más grande del mundo, el E-ELT, de la agencia astronómica europea, el European Southern Observatory.

En 1998, Hamuy fue parte del equipo que, desde el Observatorio Las Campanas, en Chile, y estudiando las supernovas (explosión final de una estrella al colapsar), entregó a la astronomía una de las mayores sorpresas del último tiempo: la demostración de que el universo se expande cada vez más rápido y no más lento, como se creía. Es decir, que hay una fuerza más poderosa que la gravitacional, la de la energía oscura, que compone la mayor parte del universo y aún nadie sabe en qué consiste…

"E-ELT... European Extremely Large Telescope… ojalá le cambien luego el nombre", reconoce Hamuy de entrada, sentado en su oficina de director de Astronomía de la Universidad de Chile, en lo alto del cerro Calán, en Las Condes. Pero es poco probable: el Very Large Telescope, ubicado en Paranal, a unos 20 kilómetros del futuro aparato, sigue siendo conocido como VLT.

Lo que Hamuy y sus colegas celebraron el 26 de abril pasado, los astrónomos españoles -que pretendían la instalación en el sitio Roque de los Muchachos, en Canarias- lo lloraron. La disputa había sido intensa y a ratos con armas poco amigables, como la carta publicada por el director del Instituto de Astrofísica de Canarias, Francisco Sánchez, en la revista Nature, el 15 de abril. En ella alababa las condiciones locales y advertía del carácter sísmico de nuestro país: "La astronomía europea no debe poner todos sus huevos en una shaky basket…".

-¿Estaban muy picados los españoles cuando supieron que el E-ELT se iba a construir en Chile?

-Sí, estaban picados. Hicieron mucho lobby, sobre todo Paco Sánchez. Él jugó un rol muy importante, muy agresivo. Para poder contrarrestar las grandes ventajas de Chile en noches despejadas, ellos necesitaban hacer una oferta económica muy atractiva y ofrecieron unos 300 millones de euros. Pero entre el gobierno de Canarias y el gobierno español hubo problemas para formar esa oferta.

-¿O sea que les faltó plata no más, porque si la hubieran conseguido el telescopio se instala allá?

-Si hubiera sido todo en efectivo, cosa que dudo, por la situación económica española, creo que ni aun así hubiera sido suficiente para contrarrestar las grandes ventajas de Chile en condiciones meteorológicas.

"Lo que se busca es un planeta parecido a la Tierra en tamaño, con una fuerza de gravedad similar, que orbite alrededor de una estrella parecida al Sol, que no esté ni muy lejos ni muy cerca: en el primer caso el agua estaría en forma de hielo, y en el segundo, en forma de vapor de agua".

-Esas 320 noches despejadas del norte chileno son imbatibles, parece…

-Armazones es por lo menos un 20% mejor que Canarias en esos términos. Y también tiene menor humedad ambiental, lo que es muy importante en las observaciones en el infrarrojo, que es una de las ventanas más de moda hoy día. Mientras menos vapor de agua, menor es la interferencia en las observaciones. Armazones tiene mayor cantidad y mayor calidad de noches para la observación astronómica.

-¿Y eso tiene un impacto económico además de científico?

-Claro. La inversión es de unos 1.000 millones de euros y si uno calcula que ESO observará unos 20 años en Armazones, el 20% de superioridad de noches despejadas significa que en Canarias el telescopio hubiera tenido que operar 24 años para lograr los mismos resultados, lo que se traduce en unos 400 millones de euros más.

-¿Y para Chile hay beneficios directos?

-Bueno, se estima que el costo anual en operación es de un 10% del total; es decir, unos 100 millones al año, de lo cual una buena parte va a quedar en la economía local: mano de obra para construcción y contratación de profesionales con sueldos muy altos, algunos de ellos chilenos, que dejarán acá muchos recursos.

-Todavía quedan cosas que no se pueden comprar con dinero: las noches despejadas...

-Es un recurso natural de Chile, como el cobre, pero mejor, porque es renovable.

-¿Y se está aprovechando bien para nuestros efectos, pese a tanto extranjero invirtiendo y operando en estas instalaciones…? ¿No hay depredación?

 -No, realmente. Ellos extraen información del cielo que llega nítidamente a Chile, pero son datos que finalmente son ocupados por toda la comunidad internacional.

-¿Y no es una riqueza de Chile que podría y debería ser aprovechada por los chilenos?

-Está siendo aprovechada por chilenos. Y, además, está siendo aprovechada por toda la comunidad internacional. Esto es distinto a otras ciencias, tal vez: aquí estamos hablando de conocimiento, del conocimiento más puro, que viene de los cielos chilenos. Si bien son los europeos los que recolectan esa información (o los norteamericanos en Tololo y Las Campanas, o los japoneses en el ALMA), es para beneficio global, de toda la humanidad.

-A Chile también le corresponde un porcentaje de la observación, ¿no?

-Ésa es una condición que se estableció hace muchos años y que ha permanecido: el 10% del tiempo es para investigadores chilenos. Para nosotros es muy importante, porque nos da acceso al instrumento y no somos simples observadores de extranjeros operando en Chile. El país es conocido hoy por sus vinos, el cobre, la madera, pero con estas instalaciones pasa a ser un generador de conocimiento de avanzada. No sólo por el 90% de tiempo usado por extranjeros, sino también del 10% nuestro.

-¿O sea que Chile es una especie de Hollywood de la astronomía?

-Relativamente. La comunidad de astrónomos ha crecido. Hace 20 años éramos unos 30 y ahora somos más de 100.

-¿Y necesitamos más astrónomos?

-Es nuestra obligación usar el 10% a nuestra disposición. Hoy se usa todo, con un factor 2 a 3 de sobredemanda (por cada espacio de tiempo disponible hay entre 2 y 3 postulantes). Pero me gustaría que fuera más competitivo, con factores de 4 ó 5.

-¿Y nuestra astronomía está a la altura de la internacional?

-Absolutamente. Tanto en cantidad como en calidad. Hoy la media de publicación de los astrónomos chilenos en revistas ISI (que cumplen con los criterios de selección del Institute for Scientific Information) es de 3 por año, superior a la media internacional. Y la calidad en ciencias es medida por la cantidad de citas, y las citas de los astrónomos chilenos son un 40% superiores a la media internacional (de 10,24 citas por publicación).

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N° 2073, 31 de diciembre de 2010

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