Mediacenter « »

Ingresa | Inscríbete

| Cerrar sesión

  1. Agrandar
  2. Agrandar
  3. Imprimir Imprimir

Google en NY

No sólo bytes. Las oficinas de Google New York son, en  parte, sueño infantil; y, en parte, universidad para genios. Entre los computadores y las patinetas, hay cafeterías (Nevill-Manning me prepara un capuchino con una perfecta hoja dibujada sobre la espuma: "¡Aprendí con YouTube!"), gimnasio, clases de yoga, guitarras del videojuego Rock Band, salones de lectura, sofás y pelotas medicinales.

Todo está pensado para estimular la creatividad y facilitar la comunicación: los paneles que separan los cubículos de algunos ingenieros a mediana altura permiten lanzar preguntas a viva voz; las salas de reuniones, equipadas con todos los utensilios básicos para trabajar sin tener que pararse (lápiz, papel, Post-its); las puertas de las oficinas sirven como pizarrones para explicar ideas; el pasillo aloja más pizarrones para resolver problemas en común.

Apócrifa. "Eso es completamente falso", me dice Nevill-Manning, abriendo una sonrisa en su barba de candado acerca de las versiones de que Google New York está en el antiguo edificio de la Autoridad Portuaria debido a la suerte de autopista de las telecomunicaciones que aloja debajo de él. Algunos han aventurado que el plan maestro de Google sería aprovecharla para proveer nuevos servicios a grandes compañías, o incluso seguir creando la red de computadores más grande de la historia. "Es cierto que muchos de los cables de fibra óptica de Europa terminan en este edificio", agrega. "Pero la verdadera razón por la que nos instalamos aquí es bastante más aburrida: por su superficie, que nos ayuda tanto para el cableado como para tener a mucha gente trabajando en el mismo nivel. A veces, una escalera te incita a no subir a hablar con quien está en el piso de arriba. Y también estamos aquí para capturar talento. Por otro lado, Chelsea es un barrio en el que la gente puede vivir, trabajar y comprar: estamos aprovechando todas las ventajas de Nueva York".

La profecía. Y creo que esto ya se dijo, pero a Google lo prefiguró Borges. No sólo a Google (el buscador, los servicios Maps y Earth) como El Aleph, el lugar donde puede vérselo todo simultáneamente, sino Google (el buscador, el traductor, el proyecto de digitalizar catálogos de libros completos) como la Biblioteca de Babel, la colección "total" que en sus anaqueles registra "todas las posibles combinaciones de los veintitantos signos ortográficos … o sea todo lo que es dable expresar en todos los idiomas". Y aquí es donde también nos conviene recordar las reacciones de los mortales ante semejante descubrimiento: la "extravagante felicidad" inicial de que existiera en algún rincón de la Biblioteca la solución para todos los problemas, incluyendo el origen de la propia Biblioteca y el tiempo; la depresión posterior ante la confirmación de que los libros con las respuestas son inaccesibles; la aparición de "buscadores" (!) y sectas purificadoras; los cultos, las epidemias, las peregrinaciones, los suicidios.

"Nos gusta decir -medio en broma, medio en serio- que nuestro negocio es el de salvar vidas: lograr una reducción de 10 milisegundos en el tiempo de respuesta es un gran avance", dice Nevill-Manning, de Google New York, entornando sus pequeños ojos azules.

Salvación. Google New York ha desarrollado productos como Google Maps y las hojas de cálculo en línea. Pero la misión principal es hacer más veloz su buscador. "Nos gusta decir -medio en broma, medio en serio- que nuestro negocio es el de salvar vidas: lograr una reducción de 10 milisegundos en el tiempo de respuesta es un gran avance", dice Nevill-Manning, entornando sus pequeños ojos azules. "Ese tiempo que te ahorramos se va sumando, y luego lo puedes ocupar en hacer otras cosas: estamos regalándote tiempo de vida".

Epifanía. De vuelta en mi despacho, prendo el computador. Y tal como he visto a tanta gente hacer en el último tiempo, le formulo a Google una pregunta completa: sujeto, predicado, signos de interrogación. Sólo que la mía tiene que ver con el principio y el final.

« Anterior | 1 | 2

Comenta

Quedan 500 caracteres

¿Quieres debatir?
Ingresa aquí. Sí no tiene cuenta aún, registrate.

Las opiniones vertidas aquí representan el pensamiento de quienes las emiten y no necesariamente representan la opinión de Qué Pasa.

¿Quieres comentar? Inscríbete, es gratis. Si ya eres miembro, Ingresa.

No hay comentarios en este momento

Edición impresa

N° 2073, 31 de diciembre de 2010

Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.

Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.