Jorge Lorenzo; Xavi, mediocampista de la selección española y Rafael Nadal, top 1 del ATP.
Tras los convulsos años 70 y 80, y la entrada a la Unión Europea, los españoles mejoraron ostensiblemente su nivel de vida. Las mejoras en la nutrición, en el sistema sanitario -tienen la esperanza de vida más alta después de Japón- y en los planes deportivos escolares fueron indispensables a la hora de cultivar talentos. Sin embargo, la pieza angular fue la planificación. Dejó de estar a voluntad del gobierno de turno y se transformó en un verdadero asunto de Estado, agigantado por la competencia entre las distintas regiones e, incluso, por una creciente participación a nivel municipal, lo que ha hecho que las instalaciones de primer nivel -como polideportivos, pistas de barrio, canchas públicas o gimnasios- florezcan.
Y en esta ecuación no hay que olvidar el respaldo sin fisuras de la TV pública. Con horas y horas de emisiones de deportes, en principio, minoritarios y deficitarios -como el voleibol, el hockey césped, las carreras de cross - country, la natación o la equitación-, ampliaron el espectro del panorama deportivo, escapando de la omnipresencia del fútbol y acercando a la afición.
Tacho de la Calle, uno de los pioneros en transmisiones deportivas -como la Vuelta Ciclista a España, los JJ.OO. o los mundiales de motociclismo-, resalta el papel de los medios a la hora de explicar el boom: "La gente veía por la pequeña pantalla, en directo, lo que antes les contaban por los periódicos y la radio. Era verdad. Era la reacción ante una acción.Como cuando salíamos de las películas de vaqueros y todos queríamos jugar a ser vaqueros. Ahora la película era un partido de tenis, de básquet...".
Pero, por sobre todo, cambió la psicología del deportista. Se pasó de cumplir el expediente al convencimiento de que no hay límites. El grito de guerra acuñado hace dos años de "¡A por ellos, oé!" resume a la perfección el nuevo espíritu. España al ataque, a la ofensiva. Lo nunca visto.
"Es una generación desacomplejada, que no tiene ni remotas referencias del oscurantismo cavernario de hace unos años, aquel victimismo que no era más que una excusa cualquiera. La mayoría ha triunfado en categorías inferiores, saben muy bien que los alemanes o estadounidenses no muerden y han aceptado con naturalidad medirse a grandes retos en el extranjero", dijo esta semana José Sámano, redactor jefe de Deportes de El País.
"Es que esto hay que verlo", señala jocosamente Gozalo. "El otro día cuando jugamos contra Alemania, los asustados eran ellos. España mantuvo su personalidad. Eso no pasaba antes, que celebrábamos un empate en un partido amistoso". Morenilla abunda en el nuevo marco mental del deportista: "Ya no acude con miedo. Ahora está más crecido, más confiado, porque se acostumbró a competir contra los mejores. Alonso con Schumacher, Contador con Armstrong y Nadal con Federer".
"Es una generación desacomplejada, que no tiene ni remotas referencias del oscurantismo cavernario de hace unos años, aquel victimismo que no era más que una excusa cualquiera. Saben muy bien que los alemanes o estadounidenses no muerden y han aceptado con naturalidad medirse a grandes retos en el extranjero", dice José Sámano, redactor jefe de Deportes del diario El País.
Miguel Ángel Díaz, locutor de Radio Marca y autor del libro "Los secretos de La Roja", destaca que "hemos aprendido a competir. Antes había pavor, miedo histórico, el abismo de los cuartos de final… La Eurocopa 2008 nos sacudió de golpe todos los complejos".
"Temblaba más la cabeza que el fútbol, temblaban más las convicciones que las piernas. En los años más aciagos, la selección de fútbol sufrió incluso algo peor que la burla: la indiferencia", remata Fest.
Por si fuera poco, el culto a la cantera, remató la faena. Los futbolistas Xavi Hernández, Íker Casillas y Carlos Marchena -piezas angulares en Sudáfrica- ya ganaron juntos el Mundial sub-20 en 1999. Algo parecido ocurrió ese mismo año en Lisboa con los llamados "Juniors de oro", la selección sub-19 de baloncesto, que derrotó al entonces invencible EE.UU. en la final. Entre sus integrantes estaban Gasol, Juan Carlos "la Bomba" Navarro y Raúl López, todos ellos jugadores de la NBA posteriormente y campeones de todo lo imaginable en esta década.
"Ha habido un buen trabajo desde la base", certifica Miguel Ángel Díaz. "Somos un ejemplo y muchas federaciones extranjeras vienen para copiar el modelo español. También han ayudado los clubes, que hace 20 años no apostaban por un joven y ahora sí lo hacen". El ejemplo más reconocido es la cantera del F.C. Barcelona, la célebre Masía, nido del que han salido jugadores como Xavi, Iniesta, Cesc Fábregas, Carles Puyol, Gerard Piqué o el mismísimo Lionel Messi, entre otros.
Axel Torres, director del influyente blog balompédico Planeta Axel, cree que "hay razones para ser muy optimistas. Se ha conseguido lo más importante: ganar por primera vez, instaurar una sensación de normalidad en la victoria, eliminar el vértigo y asumir el favoritismo con personalidad. Los aspectos psicológicos que tienen que ver con la tradición ya están superados. Ahora se trata sólo de jugar y las generaciones que vienen por detrás son realmente interesantes. Esto es sólo el comienzo".
*Ex corresponsal de medios chilenos en España, y Periodista español y ex director del Área Deportiva de TVN, respectivamente.
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