Conocido por su cautela y moderación, la interpelación al presidente Sebastián Piñera puso a Víctor Pérez en el ojo del huracán. El rector de la Universidad de Chile es un férreo defensor de la educación pública. Cuáles son los aciertos de su gestión y qué opinan de él sus opositores.
Considerado un hombre cauto y moderado, el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, sorprendió la semana pasada cuando interpeló públicamente al presidente Sebastián Piñera por los cambios a la educación superior anunciados por el gobierno.
El siempre cálido y sereno rector de la casa de estudios más antigua del país dejaba a un lado su perfil más diplomático y conciliador para marcar claramente sus diferencias con el primer mandatario.
Y aunque en su entorno prefieren bajarle el perfil a la polémica y dicen que no se trató de un enfrentamiento, lo cierto es que nadie quedó indiferente ante sus dichos. "Lamento profundamente que se nos haya notificado por la prensa de una serie de cambios en el sistema universitario, que han sido aparentemente resueltos entre cuatro paredes, sin consulta, diálogo o discusión alguna con este Consejo (…). De ser permanente, reflejaría un espíritu autoritario y poco dialogante", le dijo a Piñera en su discurso de asunción como rector reelecto el 23 de junio pasado, a quien minutos antes había condecorado como patrono de la casa de estudios.
Aunque el mismo Pérez ha comentado a sus cercanos que su alocución y la posterior respuesta del presidente fueron parte de un acto tranquilo y "muy republicano", algunos de los que presenciaron el episodio se sorprendieron con el tono. "No invitas a alguien a tu casa para darle un palo en la cabeza. Sus palabras fueron muy fuertes", comentó uno de los asistentes. Mientras otros creen que se trata de una nueva estrategia del rector para marcar la pauta en el fuerte y largo debate que se avecina en torno al futuro de la educación superior y aplauden su decisión de establecer su independencia ante los cambios que se están fraguando desde La Moneda.
"Rechazamos de modo respetuoso, pero de la manera más categórica que sea necesaria, toda propuesta que, con el argumento de modernizar el sistema universitario, termine por profundizar la privatización y mercantilización del sistema", dijo ese día.
Esta semana volvió a arremeter. A través de una carta a El Mercurio, el ingeniero reforzó sus críticas a las ideas del gobierno de igualar a las instituciones públicas y privadas ante el Estado.
Pérez (67 años) es el mayor de cinco hermanos. Sus padres eran profesores primarios de Rancagua. "Es una condición de la que se siente muy orgulloso y que recalca cada vez que puede, para dejar en claro cuáles son sus orígenes y explicar su compromiso con la educación pública", dice Antonio Holgado, uno de sus amigos cercanos y quien fue su compañero en la universidad.
Aunque algunos lo ven más cercano a la Concertación -pues participó en la elaboración del programa educacional de Bachelet-, ni en su círculo más estrecho, saben a ciencia cierta cuál es su postura política. Hay quienes lo sitúan cerca de la DC.
Entre sus recuerdos de infancia, la figura paterna, director de la Escuela Granja de Doñihue, lo marcó profundamente. Cuando la familia Pérez Vera iba de vacaciones a Pichilemu, el padre del rector se paseaba por la playa vestido de chaqueta y corbata. "Era profesor todos los días del año", ha comentado Pérez a sus cercanos.
El rector se siente producto de la educación pública del país. Cursó sus estudios secundarios en el Liceo Manuel Barros Borgoño y estudió en la Universidad de Chile. No siguió el mismo camino de sus padres y optó por entrar a Ingeniería Industrial, desde donde egresó en 1968.
Holgado recuerda a Pérez como un joven formal y reservado, que además de ser muy estudioso, mostraba un gran interés por la música y la pintura. "Durante los recreos, le gustaba tocar el piano de la cafetería de la universidad para entretenerse y entretener a la gente", recuerda.
Entusiasmado con la idea de estudiar más a fondo las entonces emergentes tecnologías de la información, Pérez decidió partir a Estados Unidos, a fines de los 60 para estudiar un Master of Science en la Universidad de Michigan. En ese viaje lo acompañó su mujer, la educadora de párvulos, Carmen Stephens.
A su regreso, volcó sus conocimientos en sistemas de información en la docencia. Se integró como profesor en la Facultad de Ingeniería de la U. de Chile y escribió varios documentos y libros sobre la materia junto al académico Óscar Barros.
A eso sumó una incursión empresarial. Junto a Holgado y Barros creó una firma de capacitación en tecnologías de la información; una editorial que publicaba en Chile las revistas Computer World y PC World, entre otros documentos relacionados a la informática; una empresa de desarrollo de sistemas, que tuvo una corta vida; y el instituto profesional CIISA. De esos emprendimientos, el único que sobrevive hasta hoy es este último, que continúa en manos de Holgado.
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