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El explosivo Peña

Por: Ana María Sanhueza

Alejandro Peña es el fiscal estrella hoy por hoy. El gobierno mira con buenos ojos su trabajo en la investigación del caso bombas, donde aplicará las mismas técnicas que lo hicieron conocido como el zar antidrogas. Su estilo no pasa inadvertido. Ésta es su biografía y también su modus operandi.

  • Fecha: 25 06 2010
  • Sección: Actualidad
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Fotografía: José Miguel Méndez

El 11 de junio del año de 2009, apenas se enteró del crimen de René Morales -El Lauchón-, un conocido delincuente de la población San Gregorio asesinado fuera de la discoteca Costa Varúa en La Florida, Alejandro Peña (43) tomó su teléfono y ordenó a su equipo ir de inmediato al sitio de suceso. Por esos días, el jefe de la Fiscalía Metropolitana Sur estaba en Los Ángeles, Estados Unidos, en un curso en la Universidad de California (UCLA), que formaba parte del programa de MBA que acaba de terminar en la Universidad Católica. Y pese a su lejanía y que el homicidio no ocurrió en su jurisdicción -correspondía al territorio de su amigo Xavier Armendáriz-, quería de todas formas tener presencia.

Aunque en este caso había una razón para que Peña quisiera al menos ser representado en el lugar del crimen-cuando El Lauchón fue asesinado, la Fiscalía Sur lo indagaba por drogas-, su excesivo protagonismo, sobre todo en las causas de interés público y periodístico, es una de las características que más le critican en los círculos de abogados y jueces más garantistas de la Reforma Procesal Penal.

Ellos enrostran a Peña -jefe de una de las fiscalías más proclives a la prisión preventiva e impulsor del polémico Registro de Verificación de Identidad con el que se fotografía a los detenidos por delitos graves para tener información sobre ellos- una excesiva publicidad en cada uno de sus pasos. A veces, dicen, incluso en desmedro de las policías, las que han debido acostumbrarse a compartir con él el sitio de suceso: uno de los mayores críticos de su estilo fue el fallecido general director de Carabineros, Alejandro Bernales.

A la fama de ser el fiscal "más duro" de su zona, de ser competitivo y ambicioso y de tener un carácter explosivo, también se le han sumado los adjetivos de efectivo, rápido, trabajólico, proactivo y audaz, un perfil que su fiscalía se encarga de proyectar.

Así, a diferencia de sus pares de la Región Metropolitana -Armendáriz de la Fiscalía Oriente, Sonia Rojas de la Centro-Norte, y Solange Huerta de la Occidente-, desde que Peña asumió su cargo, en 2003, es común verlo por la televisión, confundiéndose entre los detectives durante los allanamientos a narcotraficantes. Una imagen que partió con su incursión en las casas de las bandas Los Cara de Pelota y Los Cara de Jarro, hace dos años, y que culminó con el operativo de hace 15 días, cuando apareció en medio de un falso cortejo fúnebre, en La Legua.

Sin embargo, ese singular estilo le ha dado buenos dividendos. A la fama de ser el fiscal "más duro" de su zona, de ser competitivo y ambicioso y de tener un carácter explosivo que lo ha traicionado en varias ocasiones -fue sancionado por el fiscal nacional, Sabas Chahuán por prácticas antisindicales y denunciado por una fiscal por su trato sin que se probaran las imputaciones-, también se le han sumado los adjetivos de efectivo, rápido, trabajólico, proactivo y audaz, un perfil que su fiscalía se encarga de proyectar. Allí tomaron la decisión de mostrar los resultados de sus operativos y sus juicios bajo la política de "lo que no se comunica, no existe".

Aunque dicen que suele estar al tanto del devenir de las pesquisas y que su memoria guarda los alias al igual que los nombres completos de los miembros de las asociaciones ilícitas que ha desarticulado, otros sostienen que su ansia de protagonismo es tal, que en ocasiones "opaca a sus propios fiscales, que son los que investigan".

El zar de la prisión preventiva

Justamente este perfil de Peña -proactivo, con resultados en mano y en terreno- es el que llamó la atención en el Ministerio del Interior. Ahí siguen con atención los golpes de sus fiscales al narcotráfico.  Y miran con muy buenos ojos su reciente nombramiento para investigar los casi 100 bombazos atribuidos a grupos anarquistas, luego  que la semana pasada Sabas Chahuán -con quien tiene una relación sólo profesional- decidiera sacar del caso al fiscal Francisco Jacir y a su jefe, Xavier Armendáriz, y en su reemplazo instalar a Peña. Su designación se produjo pocas horas después de que el ministro Rodrigo Hinzpeter se quejara públicamente de los escasos avances que había tenido la Fiscalía Oriente.

Para Interior,  la mirada que Peña le ha dado a la causa de las bombas -enfocarla como una asociación ilícita tal como se ha indagado a las grandes bandas de narcotraficantes de la zona sur- tiene concordancia con su postura frente al caso. También para La Moneda fue una buena señal que rápidamente nombrara para las pesquisas a sus cuatro fiscales jefes: Héctor Barros de drogas, Marcos Emilfork de delitos violentos, Francisco Rojas de secuestros y Pablo Sabaj, de Puente Alto.

Para Interior, la mirada que Peña le ha dado a la causa de las bombas -enfocarla como una asociación ilícita tal como se ha indagado a las grandes bandas de narcotraficantes de la zona sur- tiene concordancia con su postura frente al caso.

A Peña le gusta que su zona ostente cifras que a un garantista le hacen arrugar la nariz: al 2009 -el último registro del Ministerio Público- la Fiscalía Sur presenta la mayor cantidad de medidas cautelares que restringen la libertad: 7.286. La siguen la Centro-Norte con 6.226, la Occidente con 4.679, y la Oriente con 3.597. Además, lidera las prisiones preventivas con 3.173 casos frente a los 2.443 casos  de la Centro Norte o los 1.359 de la Oriente. 

También, la Fiscalía de Peña tiene el mayor número de juicios orales en 2009: de los 2.496 que hubo en la Región Metropolitana, 855 son de la zona sur.

Parte del estilo de Peña es intentar siempre llegar al juicio oral. ¿La razón? En su fiscalía dicen ser "poco amigos de los juicios abreviados", pues estiman que significan "demasiadas negociaciones que implican concesiones". "Si pensáramos como jueces o defensores, se rompería el equilibrio", es una frase que se le suele escuchar.

Sus detractores, en todo caso, estiman que a diferencia de otras fiscalías, el equipo de Peña tiene un escenario proclive a su estilo debido al perfil de los jueces que ven las causas de la Fiscalía Sur: el 10º, 11º, 12º y 15º Juzgados de Garantía son considerados más bien "duros" en sus resoluciones y muy apegados a las medidas cautelares y la prisión preventiva.  Tal como Peña.

"A muchos no nos gusta como trabaja Peña, pero son los jueces los que han avalado su estilo", dice un  abogado.

No obstante, el equipo de Peña también es conocido  por llevar gran cantidad de antecedentes y pruebas a sus juicios orales: se preparan durante meses.

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N° 2071, 17 de diciembre de 2010

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