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La vida después de un saqueo

  • Fecha: 25 06 2010
  • Sección: Actualidad
  • Comentarios: 1

Según su versión, decidió esperar el momento para devolver todo. Pasaron días, semanas, un mes. Hasta que los descubrieron.

De acuerdo a la acusación de la fiscalía, el 27 de febrero Daniel y sus 6 hombres se llevaron de la CGE un LCD de 37 pulgadas, un equipo musical, una CPU, una máquina de coser, un secador de pelo, dos PlayStation, un notebook, dos cámaras fotográficas. Repartieron las mercaderías en distintas casas, usando el carro bomba. El tribunal lo calificó como robo con fuerza en lugar no habitado y los condenó a más de 300 días de presidio, pena que no se cumple en la cárcel sino que firmando y pagando una multa.

Para ellos, las penas graves fueron otras: los expulsaron de su institución y Daniel, quien trabajaba como bombero en Asmar, también perdió su empleo. La exposición pública del caso lo obligó a congelar sus estudios de Química Industrial. Pero lo peor fue la cárcel. Aunque su condena no contempló ese castigo, pasó, junto a sus hombres, 11 días en prisión preventiva.

Como la mayoría de los condenados, no tenía antecedentes policiales. E igual que ellos, sentía que los delincuentes eran otros, gente muy distinta a él. Fue muy traumático ver que la maquinaria de fiscales, leyes y medios de comunicación, implacables, apuntara sobre ellos.

-Sentía que nos querían usar de ejemplo. Cuando nos dijeron que iríamos a la cárcel, no lo podía creer. La noche previa fue larguísima. A mí hasta me daba miedo caminar en la noche por algunas calles; entonces saber que iría al lugar donde está todo lo que me da miedo, era terrible.

Los encerraron en El Manzano II:

-Llegamos cuando estaban todos en las celdas. A un amigo le preguntaron por qué habíamos caído y él contestó que era por robo. "Pero ustedes son imputados", les dijo el preso y se empezó a reír: "Es que aquí estamos los rematados, somos todos malos". Después se dieron cuenta de quiénes éramos. Y empezaron a gritar "¡Son los bomberos!" y golpeaban las celdas. Ahí me dio indigestión. Se reían y gritaban "mañana te tengo harta ropa para que me laví, hueón". Yo no pude dormir. Tiritaba, y no era por frío.

Como andaban en grupo no les hicieron nada y algunos incluso los trataron bien. Al salir, Daniel tenía otra mirada respecto de los delitos y de la forma implacable como los cuentan los medios.

"¿Sabe? Mucho del robo respondió a la lógica de la compra de liquidación. Había gente que se llevaba 50 botellas de Coca-Cola o jabas vacías. ¿Para qué? Pensaban como en una liquidación: no lo necesito, pero está barato. Aquí era gratis", dice Andrés Cruz, fiscal de Talcahuano.

Ahora, reflexionando sobre lo ocurrido, dice poco: "Nos fuimos en la volada".

El fiscal de Talcahuano, Andrés Cruz, escuchó decenas de explicaciones similares. Eran amas de casa, estudiantes universitarios, obreros, carpinteros, marinos mercantes, escolares…

-Cuando les preguntaba por qué lo habían hecho, me decían: "Es que como estaban todos robando". Nada más. Eso me hace pensar en algo que leí sobre la banalidad del mal. Uno espera que el que comete un delito sea un monstruo sin moral, pero la mayor parte de las veces es una persona como usted o como yo que, puesta en determinadas circunstancias, hizo algo que no debía.

El fiscal relata que en esas jornadas de caos hubo también delincuentes organizados que robaron a un ritmo profesional. Pero el grueso del saqueo no fue efectuado por ellos.

-¿Sabe? Mucho del robo respondió a la lógica de la compra de liquidación. Había gente que se llevaba 50 botellas de Coca-Cola o jabas vacías. ¿Para qué? Pensaban como en una liquidación: no lo necesito, pero está barato. Aquí era gratis.

Vista así, parte de la destrucción puede leerse como una enorme barata de temporada en la que los chilenos -que según muchos sociólogos ya no son ciudadanos sino consumidores- se volvieron locos.

Tal vez la única lección positiva que se pueda sacar es ésta: durante los días en que la autoridad desapareció de varias ciudades importantes, los delitos violentos bajaron. No hubo más violaciones, ni homicidios ni agresiones o asaltos.

Sin la autoridad encima, lo que muchos chilenos hicieron fue robar.

Este reportaje estará en www.ciperchile.cl a partir del martes 29 de junio.

*Centro de Investigación e Información Periodística, Ciper.

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N° 2071, 17 de diciembre de 2010

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