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África se toma el fútbol

Por: John Carlin*

En cada esquina de África, millones de personas sueñan con convertirse en Drogba, Essien, Touré o Eto'o. Aquí, el fútbol hermana enemigos y llega a ser hasta instrumento político. Hace veinte años apenas había africanos en las ligas europeas. Hoy ya representan el 14% de los jugadores extranjeros.

  • Fecha: 18 06 2010
  • Sección: Actualidad
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Samuel Eto'o juega en el Inter de Milán y es un ídolo en Camerún.

Samuel Eto'o juega en el Inter de Milán y es un ídolo en Camerún.

Los Elefantes, la selección de fútbol de Costa de Marfil, han tenido un impacto arrollador en la política interna de su país. Costa de Marfil había sido uno de los países más prósperos y estables de África durante décadas, hasta que en 2002 explotó un conflicto entre los musulmanes del norte y los cristianos del sur. Un grupo armado rebelde obtuvo el control del norte, dividiendo el país en dos, hasta que en 2007 se firmó un endeble acuerdo de paz.

El capitán de Los Elefantes, Didier Drogba, propuso que una eliminatoria decisiva para el Mundial de Sudáfrica se disputase en el norte del país. Aquel partido, según gran parte de los observadores políticos marfileños, influyó de manera determinante en el destino del país. El acuerdo, que ha resultado duradero, se selló. Muchas cosas dividían, y siguen dividiendo, a las diferentes partes del país, pero el fútbol ha resultado ser el gran cemento de unidad nacional.

No es el único caso africano. Ruanda vivió una de las peores atrocidades del siglo XX en 1994, un genocidio en el sentido real  de la palabra. Un partido hace seis años, contra el país vecino de Uganda, unió a los dos bandos, genocidas y sobrevivientes, de manera eufórica. También se han visto casos, como en Camerún, de dirigentes déspotas que han utilizado el éxito de sus selecciones como instrumento para consolidarse en el poder.

Lo interesante es saber por qué existe, muchas veces, una vinculación tan cercana en África entre la política y el fútbol. Y la respuesta es que el fútbol del continente es, como en otros lugares pobres del mundo, el consuelo y la alegría de las multitudes. Es la actividad social que más corazones toca. El fenómeno Nintendo sólo ha llegado a las capas sociales más privilegiadas. El fútbol, el deporte de equipo más democrático que existe, es la principal diversión que ofrece la vida. Es democrático porque es accesible a todos, independientemente del tamaño, raza, religión o nivel económico. Lo pueden jugar bajitos (véase el Barça, el club más admirado del mundo en este momento) y altos, gordos y flacos, blancos y negros. Y no es necesario invertir en un costoso equipamiento. Ni siquiera botines, ni siquiera un balón reglamentario. Una pelota de tenis puede servir o, incluso más habitual en los pueblos africanos, donde la mayoría de los niños juegan descalzos, unas bolsas de plástico bien apretadas y atadas con una cuerda o cinta adhesiva.

La superficie donde se juega tampoco tiene que ser de hierba, ni natural ni artificial. Puede ser una calle, un patio, un terreno baldío lleno de piedras (que también pueden servir de balón) o un campo de arena. Escenas de este tipo, llenas de niños concentrados pero sonrientes, se ven a lo largo y ancho de África, desde Marruecos hasta Sudáfrica, de Kenia a Senegal. Las niñas también juegan al fútbol, con más y más frecuencia.

Prácticamente todos entienden las reglas del juego, con lo cual ver partidos en televisión de las grandes ligas europeas se convierte en una forma de entretenimiento mucho más popular que el cine. Muy pocos tienen sus propios televisores, por eso en los guetos de las ciudades se dan muchos casos de individuos emprendedores que se han conseguido una parabólica y un televisor y, dentro de una choza de madera, se han construido pequeñas salas oscuras, como de cine. Carteles anuncian los grandes partidos que se avecinan de la Premier League inglesa o de la Liga española -o de la Champions- y se cobra la entrada. Esto explica, a su vez, la cantidad de camisetas del Barcelona, del Real Madrid, del Manchester United y del Arsenal que se ven en los rincones más inesperados de África, y lo informada que está la gente sobre los pormenores de, por ejemplo, las luchas internas en las directivas de los clubes, sobre los eternos rumores de grandes fichajes veraniegos.

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N° 2071, 17 de diciembre de 2010

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