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Trauma y consumo

  • Fecha: 04 06 2010
  • Sección: Actualidad
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¿Existe riesgo de desórdenes masivos?

Al menos en Talcahuano y en algunas zonas costeras devastadas por el maremoto, la crisis actual corre el riesgo de convertirse en convulsión social. En esas zonas coinciden una serie de factores que nos hacen evaluar la posibilidad de ver desórdenes masivos en un futuro no muy lejano. Las precarias condiciones en las que aún se encuentran viviendo muchas de las familias afectadas, la llegada del invierno, el frío y las lluvias sureñas, unidos a la masiva falta de empleo -y, por lo tanto, de ingresos para comprar bienes y pagar deudas- son claras condiciones que pueden propiciar una crisis social de cierta envergadura.

¿Cómo debe ser la reconstrucción?

El concepto de reconstrucción que desarrollaron los chilenos durante estos tres meses es bastante más elaborado y complejo que la sola restitución de las viviendas. En cierta forma, se exige que el proceso sea global. Una reconstrucción personal y social, de sus pueblos y ciudades, de su cultura y su patrimonio. Una reconstrucción que implique la unión y encadenamiento de todos los actores sociales: sector público, sector privado y sociedad civil. Una reconstrucción que entregue soluciones rápidas, temporales y de emergencia, pero que también cuente con un alto estándar de calidad y que se pueda proyectar al mediano plazo. Los chilenos no van a aceptar que las soluciones de emergencia se queden para toda la vida. Se demanda una reconstrucción en la que los afectados participen activamente, es decir, un proceso de co-reconstrucción que genere oportunidades de trabajo y que sea poco asistencialista.

campamento

El Mundial, ¿hará olvidar el terremoto?

A menos que el desempleo y las lluvias invernales logren revivir la atención de los medios y la opinión pública, el Mundial tiene el potencial necesario -desde las expectativas de la gente- para dejar atrás la coyuntura del terremoto. El Mundial es una fiesta, un escape y un hito de unión con alegría que nos hará olvidar las grietas. Por el contrario, el Bicentenario aparece como una fecha que se desvanece en la mente del consumidor. Más que una celebración con espíritu de fiesta, el Bicentenario debe ser austero y enmarcarse en línea con el proceso de reconstrucción.

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N° 2060, 1 de octubre de 2010

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