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Acción bajo el Techo

Por: Natalia Cabrera, desde Chanco

En medio del debate por la instalación de mediaguas después del terremoto, acompañamos a voluntarios de Un Techo para Chile -organismo a cargo de levantarlas- en su trabajo en la localidad de Chanco, VII Región. ¿Cómo se organizan?, ¿cuál es su rutina en terreno?, ¿qué piensan los beneficiados? Éstas son las respuestas.

  • Fecha: 19 03 2010
  • Sección: Actualidad
  • Comentarios: 3

Fotografía: Alfonsina Riffo

La mañana del sábado 13 de marzo, a Felipe Berríos se le nota molesto. Desde las oficinas en Santiago de Un Techo para Chile (UTPCh), el capellán de esta organización le habla a un grupo de jóvenes voluntarios que partirá al sur a construir mediaguas. El diálogo es duro. Les pide que trabajen mucho y duerman poco. Les dice que la misión de construir 20 mil mediaguas que la fundación se propuso tras el terremoto del 27 de febrero no será fácil. Les cuenta que en la zona las familias están durmiendo en carpas improvisadas con bolsas de basura para protegerse del frío. Y que eso no es justo. Pero sobre todo, esa fría mañana de marzo Berríos les exige que hagan caso omiso a las críticas que, en el último tiempo, han tildado la labor de UTPCh como una solución parche. "Ahora no tenemos tiempo para escuchar a alcaldes que están calentitos en su casa y no saben hacer su pega", remata. Los 40 jóvenes que lo escuchan atentos rompen en aplausos. Se ponen las poleras con el logo de la institución, toman sus mochilas y suben al bus que, en unas siete horas, los dejará en una de las zonas más golpeadas por el sismo.

El comienzo

Un Techo para Chile

Antes siquiera de pensar en construir, lo primero que hizo UTPCh para ayudar en esta emergencia fue investigar. Su misión, desde que se fundó, ha sido erradicar los campamentos en Chile. Y para eso, su director ejecutivo, Juan Pedro Pinochet, dice que hay que estudiar: "Mucha gente cree que nuestra labor se centra en la construcción de viviendas de emergencia, pero en teoría es mucho más que eso". Así, a dos días de la catástrofe, a la zona afectada llegó un grupo de voluntarios que, con papel y lápiz en mano, recorrió las ciudades damnificadas. Con la información que les pasaron las municipalidades de la VI, VII y IX Región hicieron un catastro de la situación y decidieron cuántas familias necesitan una mediagua para reemplazar lo que antes fue su hogar.

José Pedro Silva (24), estudiante de Derecho de la Universidad Diego Portales, y Alfonso Cárdenas (21), estudiante de Construcción Civil de la UC, fueron los encargados de realizar ese registro en Chanco. Ambos llevan seis años como voluntarios estables del Techo. En promedio, calculan, cerca del 60% de las casas de esa ciudad de la VII Región serán demolidas. Y aunque otro grupo de voluntarios los ayudó con el primer registro de damnificados, son ellos dos los que, en la práctica, están asignando las primeras 60 mediaguas de las 120 que planean levantar en la etapa inicial de reconstrucción en la zona.

"Esta casa es por mientras logro volver a construir una estable como la que tenía antes", cuenta Francisco Torres, obrero agrícola, mientras mira su hogar: una casona de 4 piezas que, en los próximos días, será demolida por los daños que le dejó el terremoto.

La tarde del sábado 13 de marzo, durante un recorrido de ambos por Chanco, la gente se les acerca. Les piden que revisen sus casas. Quieren que vean que, al igual que la del vecino, su vivienda no está en condiciones de habitarse. "Es súper fuerte tener que decirles a las familias que no van a recibir una vivienda de emergencia. Pero lamentablemente tenemos que ser enfáticos en eso: este plan de reconstrucción se está enfocando en la gente que más necesita", explica Silva.

Sólo a Chanco, llegaron cerca de 150 jóvenes a ayudar. Y para organizarlos, la estructura con la que trabaja UTPCh es clave. En la Escuela Los Héroes, ubicada en pleno corazón de la ciudad y que la municipalidad facilitó para recibir a los voluntarios, hay cerca de 10 personas que, día y noche, lideran al resto para que la reconstrucción salga a flote.

Un Techo para Chile

En pie a las 7

La premisa con la que trabaja UTPCh es simple: los jóvenes que ayudan deben ser líderes innatos. Los cerca de 15 mil voluntarios estables de la fundación lo tienen claro. Por eso, para organizar a las cuadrillas que construyen mediaguas se elige a quienes, entre otras cosas, ya llevan tiempo trabajando en terreno. En cada grupo de voluntarios hay dos jefes de escuela, dos intendentes y dos "camioneta". Los primeros dirigen el trabajo in situ y coordinan la entrega de materiales. Los segundos, ofician de dueños de casa: cocinan, hacen aseo y ordenan el espacio que están ocupando. Los terceros, hacen recorridos en las camionetas que la fundación arrienda y prestan ayuda a las cuadrillas en los aspectos técnicos de la obra. Al team hay que sumar un jefe de construcción, que enseña a su cuadrilla -de unos 8 jóvenes- cómo construir una mediagua.

En total, entre jefes y voluntarios, cada escuela de trabajo la componen cerca de 70 personas. Ahora, por la emergencia, este número se duplicó en las ciudades más afectadas.  Eso sí, a pesar de la la jerarquía, a la hora de construir todos, sin excepción, participan en el levantamiento de las mediaguas. "Uno no se queda sólo en el cargo. Si uno ve que una cuadrilla está atrasada en los plazos, ayuda y clava igual que todos", explica Alfonso Cárdenas.

Un Techo para Chile

Los jóvenes que participan en la reconstrucción de Chanco duermen en el suelo. Algunos más precavidos trajeron colchonetas. Pero la mayoría sólo se abriga con su saco de dormir. Se acuestan a las 2 de la madrugada y están en pie a las 7. Toman un desayuno rápido y, antes de partir a construir, realizan "el envío": una ceremonia presidida por los jefes, donde se recalca por qué están allí. La idea, explican, es motivar a la gente. "Llevamos varios días de trabajo sin parar. Estamos cansados y, a veces, perdemos el foco, por eso hay que recordar que nuestro trabajo es clave", cuenta José Pedro Silva.

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N° 2032, 19 de marzo de 2010

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