Mediacenter « »

Ingresa | Inscríbete

| Cerrar sesión

  1. Agrandar
  2. Agrandar
  3. Imprimir Imprimir

La generala

Fotografía: Juan Pablo Sierra

ADN UDI

Jacqueline van Rysselberghe fue especialista en 400 metros planos. Compitió durante toda su juventud como atleta federada y corrió en sudamericanos. De niña, pasaba los veranos entrenando mañana y tarde, mientras sus amigos viajaban a Viña. Quería ser campeona. Pero una lesión a la rodilla derecha mientras esquiaba en Chillán, lo frenó todo.

El vacío competitivo recién pudo ser cubierto cuando vio que tenía alguna posibilidad de ganar elecciones.

Eso ocurrió en las municipales de 1992. Tenía 27 años. Eugenio Cantuarias, senador UDI, le pidió ser candidata a concejala de Concepción por ese partido. Como era tan joven, la campaña se centró en su calidad de doctora e intentó agarrar popularidad con una pegajosa cumbia. Fue durante estos años que Jacqueline comenzó a salir a terreno en una comuna que le tenía alergia a la derecha. En una de esas salidas, comió un completo que estaba algo pasado y se enfermó de hepatitis.

Estuvo en cama hasta el día de la elección. Debut y despedida, pensó.

Pero salió cuarta: sería concejala por cuatro años. En ese minuto, entendió que podría traspasar su competitividad del atletismo, hacia la política. Porque si sólo siendo la hija y la nieta de, había salido cuarta, con una campaña podría ganar.

Eso fue lo que varios medios y encuestas pensaron en las municipales de 1996. Pero ahí, a Van Rysselberghe le faltaron algo así como 1.500 votos para ser alcaldesa. Después de los resultados, su comando quedó solo y ella, una cooperadora del Opus Dei, entendió que las derrotas, a diferencia de las victorias, eran sin compañía. Por eso, le cuesta confiar en otras personas. Si en todos los departamentos de la Municipalidad de Concepción trabajan 500 personas, no más de seis son parte de su círculo más íntimo. Su equipo tiene un promedio de edad que no sobrepasa los 40 años. A la mayoría los formó y a varios, planea llevárselos a la Intendencia. Uno de los ritos que mantiene con su círculo de hierro son las salidas a comer una vez a la semana. Las debilidades de la alcaldesa son los completos de la Fuente Alemana y las prietas, chunchules y pisco sours de La picá de don Talo, en la calle Baquedano.

Esa suerte de apetito popular le permitió a van Rysselberghe meterse a las poblaciones. Ella misma cuenta que golpeaba las puertas, la gente veía quién era y antes de que le cerraran, procuraba poner su pie para detener la puerta. Incluyó en su campaña al ex concejal PC Camilo Fernández y diseñó un plan maestro en los sectores populares, con las juntas de vecinos y miembros de su equipo en terreno, que le permitió ganar la alcaldía en las elecciones de 2000.

No soltaría más esa municipalidad. Su popularidad subiría y los altos mandos de la UDI en Santiago, se darían cuenta que habían encontrado un caudillo en la frontera del Biobío. Jacqueline Van Rysselberghe fue vicepresidenta de su partido dos veces y hoy, gente como Andrés Chadwick, Jovino Novoa, Juan Antonio Coloma y Pablo Longueira son voces que le prestan consejo. En todo caso, no se ha casado con ninguno de los grupos internos. De hecho, pese a ser parte de la nueva hornada, en la última elección gremialista optó por Coloma y no por José Antonio Kast.

En su partido destacan los votos que ha logrado en una zona que siempre fue territorio comanche para la derecha. Es la encarnación del ADN gremialista. "Llega al mundo popular", dicen. Y por eso desde hace años que suena como presidenciable.

Abeja reina

Los medios buscan a Jacqueline porque ella parece no medir sus disparos. Da noticias porque se niega a tomar el posnatal o porque critica a Bachelet. Un día cualquiera, como ese lunes 8 de marzo, atendería a no menos que diez medios. Le preguntaban por los saqueos y por los riesgos y costos que significaba que Sebastián Piñera la haya nominado como intendenta de una región en ruinas.

Hace no mucho, eso sí, ella no era una figura con una fama que trascendiera las fronteras de Concepción. Pero saltó a Santiago. El secreto detrás de esto es bastante menos glamoroso de lo que uno imaginaría. Cuando Jacqueline no era más que la alcaldesa de Concepción, algunos de sus asesores llamaban a radios en Santiago diciendo que alguien, alguna productora, los había llamado para coordinar alguna entrevista. Y esto, claro, era mentira. Pero muchas veces, esa mentira terminaría en una entrevista.

Dirigentes de la coalición gobernante de la zona argumentan que "para ella puede ser complicado ser funcionaria y trabajar para alguien, porque está acostumbrada a la independencia y a tomar decisiones".

Jacqueline van Rysselberghe rara vez rechaza una entrevista. Sobre todo cuando se trata de medios nacionales o televisión. Tiene contratada una productora que analiza todos los contenidos de televisión y radio que tienen que ver con ella, y que además compara sus apariciones en la prensa con las de otros alcaldes.

En terreno, tampoco nada es azaroso. Cuando llegó a la alcaldía implementó el uso de unos chalecos de polar amarillos, que hicieron que su equipo fuera conocido como las "chaquetas amarillas". Y a ella la llamaban la abeja reina. Van Rysselberghe quiere ser vista y que no la olviden, porque sabe que ha construido una imagen potente. Por eso es que, por ejemplo, para los meses de campaña usa una bandera naranja fosforescente. Porque es un color que nadie más usaría, y que la hace reconocible desde cualquier parte.

Conflictiva

Cuando Jacqueline está encerrada, como ocurrió en esa reunión con Jaime Tohá, se aburre. No por nada, personas que han participado en reuniones municipales con ella, dicen que cuando alguien se habla sobre algo que no le interesa, no tiene problemas en ponerse a jugar jueguitos en su celular.

Patricio Lynch, un concejal de la UDI por Concepción, ha sido uno de los que ha tenido que enfrentarse a ella. Una vez, recuerda, cuando estaban repasando una licitación para el alumbrado público donde ganó la segunda mejor oferta, por ser más barata, Lynch cuestionó los procedimientos y la fórmula que se había usado. Ella le respondió: "Ah bueno, no sabía que usted era ingeniero ahora".

Lynch dice que Van Rysselberghe "no es muy reflexiva". "Le cuesta no perder la mesura. Ésa es su gran debilidad", dicen dirigentes capitalinos de la UDI. Por estos días obtuvo un récord: en medio del caos por el terremoto, fue la única autoridad criticada con vehemencia desde La Moneda de Bachelet. El ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, fue enfático cuando le preguntaron si los funcionarios de la pasada administración continuarían en sus puestos en vista y considerando la magnitud de la tragedia: "Las declaraciones conflictivas que ha habido por parte de la futura intendenta no producen el clima necesario para que la gente esté a disposición de colaborar".

Ella devolvió un misilazo :"No sé si sea necesario que todos continúen en sus cargos. Nosotros tenemos gente buena que los puede asumir. Si ellos quieren seguir haciendo las cosas mal, qué le vamos a hacer".

Algunos asesores de Piñera miran con suspicacia su nombramiento: "Es conflictiva y ha construido su liderazgo desde la pelea y polémica", dicen. Dirigentes de la coalición gobernante de la zona argumentan que "para ella puede ser complicado ser funcionaria y trabajar para alguien, porque está acostumbrada a la independencia y a tomar decisiones. Además, estaba a cargo de una alcaldía con plata, donde hace y deshace, y ahora, en su nuevo cargo no va a ser así".

Nunca fue piñerista. En 2005 estuvo por Joaquín Lavín. Según fuentes de la Coalición, en la última campaña estaba jugada por la candidatura a diputado de su hermano Enrique y pensaba que Piñera no tenía una actitud imparcial en la elección, ya que apoyaba a su rival, Claudio Eguiluz. Al actual presidente, además, no le gustó que la entonces edil recibiera, en medio de la contienda, a su oponente, Eduardo Frei.

Sin embargo, eso ya es pasado y hoy ella es la cara visible -y la mano poderosa- del nuevo gobierno en la región. Cuando le preguntaron por las conversaciones que había tenido con Piñera y Rodrigo Hinzpeter, antes de aceptar el cargo, fue clara: les dijo que estaba acostumbrada a la autonomía.

« Anterior | 1 | 2

Comenta

Quedan 500 caracteres

¿Quieres debatir?
Ingresa aquí. Sí no tiene cuenta aún, registrate.

Las opiniones vertidas aquí representan el pensamiento de quienes las emiten y no necesariamente representan la opinión de Qué Pasa.

¿Quieres comentar? Inscríbete, es gratis. Si ya eres miembro, Ingresa.

Comentarios recibidos

Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.

Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.