
Traje de tres piezas: pantalón, chaleco y chaqueta de lana a cuadros, en colores sobrios. / Corbata: siempre oscura, la que no se separó de los chilenos hasta los 60. / Zapatos: de líneas simples de cuero color oscuro.
Los chilenos recibieron el Centenario vestidos con sus mejores trajes, adecuando sus prendas según el grupo socio-económico al que pertenecían. Imitaban las tendencias francesas de la belle époque, repletas de glamour. Las telas eran importadas desde Inglaterra, Francia y Alemania.
El frac era sólo para las ocasiones más formales. El color predominante era la escala de grises. Los más pudientes usaban el sombrero hongo para el día y el de copa para las galas. La clase media intentaba replicar este patrón, mientras que los obreros se vestían de manera precaria, pero similar. Muchos de ellos andaban descalzos.

Blusa: de cuello alto e intervenida de alguna tela ligera como el tafetán en color claro. / Pollera: Faldón abultado en color oscuro, también de tela ligera. / Zapatos: de cuero y de colores oscuros.
Las mujeres se preocupaban de que su silueta luciera como una "S", abultada en el busto y en las caderas. No se usaba escote y los blusones eran bordados. Grandes sombreros le daban volumen a la cabeza. Portaban guantes. El pañuelo era otro accesorio indispensable. Las otras clases sociales repetían este modelo.

Pantalón de tela: La prenda masculina por excelencia hoy ha incorporado nuevas tecnologías que dan mayor comodidad. / Polera: Las poleras llegaron para quedarse luego de que Marlon Brando vistiera una en Un tranvía llamado deseo, en 1951. Se incorporan en toda la gama de colores al vestuario masculino. / Zapatillas urbanas: se masifican en la década del 70, con las North Star. Hoy las hay en diferentes tonos, telas y estilos.
A través del siglo XX, las chilenas se adecuaron rápidamente a las tendencias internacionales. Se cortaron el pelo en los años 20, usaron jeans en los 60 y minifalda en los 70. Los hombres han tenido un proceso mucho más lento de adaptación y los cambios no han sido tan drásticos.
Las prendas, en general, tienden a su masificación. La formalidad ya no se reserva sólo para ciertos eventos, sino que el pantalón de tela en los hombres y los vestidos en mujeres se usan tanto de día como de noche. La incorporación de los jeans al ropero cotidiano replica las influencias extranjeras, con distintos cortes y diseños.

Jeans: Se incorporan a la moda chilena en los 60. A través de las décadas se han usado pata de elefante, a la cintura o la cadera, ajustados y pitillos. / Polera: Se masifica luego de que los hombres las utilizaran. / Zapatos: Hoy han optado por volver a la moda de los 70, donde las plataformas eran las reinas del baile.
Las plataformas vuelven a usarse y las zapatillas logran imponerse por comfort y estilo. Las poleras, cuya incorporación a la moda latinoamericana viene dada por la influencia del cine, son usadas de manera mixta. Los colores y texturas son los que hacen la diferencia entre tanta estandarización del vestuario.
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