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¿De qué meritocracia me hablan?

Diana Ortíz

Con su 5,9, Diana Ortíz (19) se convirtió en el mejor promedio de su curso en el liceo Alcalde Jorge Indo, en Quilicura. Pero ella reconoce que nunca le gustó estudiar. "Eso es para los pernos", dice sonriendo, mientras sienta en sus piernas a Martín, su hijo de un año. En todo caso, sabe que si no estudia después de salir del liceo no podrá cumplir sus sueños: "Yo no quiero ganar 180 mil o 200 mil pesos trabajando. Yo quiero ser profesional".

Recién el martes pasado, al día siguiente de su publicación oficial, Diana se enteró que sus resultados en la PSU no venían buenos: 377 puntos en Lenguaje, 386 en Matemáticas y 296 en Historia. En Ciencias obtuvo 477 puntos, y eso que Física era uno de sus mejores promedios en el liceo: terminó con un 6,5. "Estaba muy difícil la prueba específica", se excusa.

En su liceo (cuyo promedio en la PSU fue de 387), Diana era de las pocas alumnas que estaban atentas a las clases. Ésa, a su juicio, fue la clave para ser la mejor del curso. "Ponía atención y después recordaba lo que había aprendido", cuenta. Sostiene que hay una gran diferencia entre el colegio particular subvencionado donde estudió hasta segundo medio -año que repitió- con el liceo municipal del cual egresó: "Aquí muchos alumnos no pescaban a los profesores, y los profesores se aburrían y comentaban que estaban 'chatos' que algunos no se pusieran las pilas". Una muestra de ello, dice, fue que pese a que los integrantes de su curso fueron becados para rendir la PSU, cuatro no se presentaron. "Los demás dieron la PSU sólo por cumplir. Yo la di para medir lo que había aprendido. Y siempre le decía a mi mamá en broma: 'estoy segura que saco 700 puntos'".

A diferencia de miles de escolares chilenos que no tienen cómo pagar sus estudios, Diana tiene una oportunidad: fue becada -independientemente de los resultados de la PSU- para estudiar Kinesiología en la Universidad Católica Cardenal Silva Henríquez. Obtuvo ese beneficio este año, después de competir con otros tres compañeros por dos cupos en un programa propedéutico. "Todos los sábados me levantaba a las 6 de la mañana para ir a clases", recuerda. El 2010 será su prueba de fuego: la beca la mantiene si no reprueba ningún ramo.

Incentivos para hacerlo, Diana tiene de sobra: ella y su hermana mayor son las únicas de la familia que han llegado a la universidad. Otros ocho hermanos de los matrimonios anteriores de sus padres -cuatro por parte de su papá, quien vive de trabajos esporádicos; y cuatro por el lado de su mamá, quien es dueña de casa- sólo llegaron hasta cuarto medio.

Álvaro Díaz

Alvaro Díaz

El día que salió de su casa en San Bernardo para dar la prueba que para muchos otros tipos de su edad es la más importante de sus vidas, Álvaro Díaz (18) recuerda haber escuchado que su madre, Ermila, le deseaba suerte. Álvaro la miró y vio también una parte de su vida. La más oscura. Estaba viviendo en una mediagua. Estaba de allegado en un terreno de su hermana. Su padre no estaba, porque se había ido hace mucho, cuando dejó su familia en Santiago para irse a vivir con otra que había armado en Temuco. Y por eso, por ese quiebre, Ermila estaba postrada en esa vivienda de emergencia con un problema mental y depresivo que nunca ha podido tratarse. En la casa de Álvaro no alcanza la plata. Ni siquiera para curar a una madre.

Tampoco estaba su hermano Cristián, que tiene doce años más que él y que alguna vez estudió Pedagogía en Arte en la universidad, pero que tuvo que dejarlo cuando apenas le faltaba un año para terminar. El padre se había ido y él, el hermano mayor, debía hacerse cargo de la familia. Al principio, con $ 80 mil al mes.

Álvaro pasó su adolescencia con una madre enferma, con un hermano con el que no hablaba mucho y mudando las pertenencias de un rincón a otro. Cambiándose a casas donde familiares o amigos pudieran aceptarlos. Aun así, Álvaro Díaz logró ser el mejor alumno en el Liceo Industrial Miguel Aylwin Gajardo de San Bernardo. Fue el mejor no porque quisiera ganarle al resto, sino porque el estudio le permitía escapar de lo que le esperaba cuando las clases terminaban. Esa casa, esa vida, ese destino. Sus registros académicos dicen que egresó con un promedio 6,7 de enseñanza media. Que sacó un siete en educación física y en inglés. A pesar, explica, de que no sabe hablarlo. Pero no van a decir que Álvaro soñaba con estudiar Odontología o Ingeniería en minas. Que sufre depresiones y dolores de cabeza crónicos que le causan náuseas y terminan en desmayos. "Es por todo lo que me ha tocado vivir", explica.

Por eso, quizás, pueda entenderse que los resultados de la PSU no le hayan importado mucho. Que esa prueba, los 459 puntos que promedió (superior al promedio de 384 de su colegio), no iba a decirle nada que no supiera. Que cuando terminara de contestar todo, tendría que volver a su casa pensando en hacerlo bien en su práctica como mecánico industrial, soñando -tal vez- con juntar plata para pagarse un preuniversitario y dar la PSU de nuevo, y por sobre todo dispuesto a cuidar a Ermila. A esa madre enferma que espera un tratamiento que, sabe, no va a llegar.

Francesca Pascal

Francesca Pascal

Colegio: Centro Educacional Mariano Latorre

Comuna: La Pintana

NEM: 6,5

Promedio PSU: 496,5 / Lenguaje: 518 / Matemática: 475

Promedio PSU colegio: 406,7

¿Qué quería estudiar?: Sicología

¿A qué postuló y dónde?: Gastronomía en el Inacap

Profesión padres: La madre es auxiliar en una clínica psiquiátrica; el padrastro es chofer de colectivos

¿Cómo piensa pagar la universidad?: Tiene la beca Presidente de la República

Iván Silva

Iván Silva

Colegio: Centro Educacional Eduardo de la Barra

Comuna: Peñalolén

NEM: 6,4

Promedio PSU: 480 / Lenguaje: 450/ Matemática: 510

Promedio PSU colegio: 389

¿Qué quería estudiar?: Ingeniería Civil en la U. Católica, porque asistía al Penta UC

¿A qué postuló y dónde?: Estudiará Topografía en el Inacap, donde ya se matriculó

Profesión padres: Su padre es obrero de Aguas Andinas y su madre vende productos Avon

¿Cómo piensa pagar la universidad?: Tiene beca indígena y pretende trabajar part-time

María Cheuquelaf

María Cheuquelaf

Colegio: Centro Educacional Valle Hermoso

Comuna: Peñalolén

NEM: 5,6

Promedio PSU: 500,5 / Lenguaje: 518 / Matemática: 483

Promedio PSU colegio: 429

¿Qué quería estudiar?: Ingeniería Forestal

¿A qué postuló y dónde?: Espera dar la PSU el próximo año. Buscará trabajo para pagar un preuniversitario.

Profesión padres: Vive sola con su madre, quien es asesora del hogar

¿Cómo piensa pagar la universidad?: De lograr llegar a la universidad en 2011, pretende trabajar y estudiar

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