Por: Paula Comandari y Josefina Ríos
El ex presidente Ricardo Lagos vuelve al debate: lanza aquí una propuesta con los siete desafíos para el Chile del 2030. En esta entrevista, se pasea con profundidad y soltura sobre lo que él entiende por liderazgo. Del propio y el ajeno. Juzga el estilo de Piñera -no lo ve tan alejado del suyo- y advierte que la Concertación debe ordenarse.
Fotografía: Alejandra González
Ricardo Lagos Escobar anda relajado por estos días. Para esta entrevista hizo caso omiso a su rígida agenda y se sentó a conversar, olvidando por completo su reloj. Por unos minutos, también olvidó su talante circunspecto de ex presidente. Y se rió. Con ganas. Incluso de sí mismo. "¿Qué habría pasado si Arturo Prat hubiera caído al agua en su acto heroico?", ironizó para explicar la delgada línea que separa el liderazgo de la arrogancia, defecto que asume muchos ven en él.
El tema del liderazgo cruzó entera esta conversación: desde cómo debe posicionarse Chile en la región hasta el papel de los partidos políticos y de la Concertación en el nuevo escenario. Pero se atrevió a dar un paso más allá: reconoció que aspira a pasar a la historia "como un presidente que corrió la frontera de lo posible". Y quizás, por lo mismo, empatiza con el estilo omnipresente de Sebastián Piñera. "A mí me dijeron que no podría aguantar los seis años con el ritmo que le impuse a la Presidencia. Y aguanté", ejemplifica.
Pero el ex mandatario no pierde el foco. Más alejado de la contingencia política, se da tiempo para dar rienda suelta a sus obsesiones por el devenir del país. Acaba de terminar el documento "Chile 2030: Siete desafíos estratégicos y un imperativo de equidad" (ver pág. 32 y 33), donde esboza los retos que debe asumir el país para enfrentar el futuro. ¿Por qué ahora?, cuestionan muchos. "En los próximos 10 años, Chile será un país desarrollado, si entendemos por esto que el país ha alcanzado un ingreso per cápita de US$ 20 mil anuales. Hemos llegado a un punto donde debemos preguntarnos dónde queremos estar", responde.
Su invitación a pensar es amplia: Lagos Escobar no está dispuesto a ver limitado su campo de influencia sólo al universo de la Concertación. Por ello, intenta que, a través de plataformas diversas, todos participen en la creación del nuevo Chile.
-¿Cómo definiría usted los liderazgos que hoy se imponen en el mundo?
- Creo que es una mezcla de idea fuerza, capacidad de acción y voluntad política. Idea fuerza porque hay que tener ideas muy claras para estar en una actividad tan poco humilde, donde uno le dice al resto "vóteme a mí, porque creo saber lo que es bueno para el país". Cuando hablo de capacidad de acción, me refiero a que hay muchas ideas fuerza, por ejemplo, en la academia, pero ahí se buscan otro tipo de liderazgos intelectuales, más relacionados con la observación. Cuando hablamos de capacidad de acción en términos políticos, lo que usted quiere es incidir. El tercer elemento es la voluntad política, o sea, hasta dónde estoy dispuesto a llegar para llevar a cabo esas ideas.
"Creo que el liderazgo tiene que tener razón para ser ejercido. Pero claro, se puede confundir con arrogancia. En todas las cosas existe un límite tan pequeño".
-¿Quién encarnaría en el mundo actual ese tipo de liderazgo? ¿Personas como Sarkozy u Obama, o liderazgos más clásicos como el suyo?
-Eso tiene que ver con el momento. Obama fue una reacción a la administración Bush. Sarkozy, a lo mejor, responde a esa forma tan presidencial de un Mitterrand o un Chirac. Hay un tema de contrapunto. La alternancia no sólo se da en las ideas, también en las ambiciones políticas y en los estilos.
-¿O sea para usted los liderazgos son circunstanciales?
-Hay liderazgos que producen una marca profunda en la sociedad. La actuación de Churchill en la Segunda Guerra Mundial quedará ahí para siempre. Por otro lado, Roosevelt, en sus cuatro administraciones, definió a la sociedad norteamericana, tanto que Eisenhower y Nixon, ambos republicanos, siguieron implementando sus políticas. Tuvieron que llegar los años 80 y Ronald Reagan para decidir "vamos a terminar con esto". En ese contexto, pienso que hay liderazgos y estadistas que han logrado moldear una sociedad de una manera muy fuerte.
-¿Y cómo cree usted que lo van a recordar los libros de historia?
- No tengo idea. Pero sí creo que los libros de historia van a recordar los 20 años de la Concertación, porque eso marcó un antes y un después en el país. Nadie ha pensado modificar aquello. Ninguna persona ha dicho terminemos con el AUGE o con el superávit estructural. Nadie ha cuestionado tampoco los avances que se hicieron en el gobierno de la presidenta Bachelet. Otra cosa es decir cómo seguimos. Por ejemplo, ¿qué pasa con el posnatal? Bueno, es una continuidad normal porque el país como tiene más recursos, a lo mejor se puede dar el lujo de tener un posnatal de seis meses.
- Personalmente, ¿cómo le gustaría que lo recordaran?
-No sé. Esas cosas son muy difíciles. No se puede gobernar pensando en eso.
-¿Pero cuál es su mayor logro, ése por el cual quiere que la gente lo recuerde?
- La mayor importancia es que tú fuiste capaz de correr la frontera de lo posible.
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