-El ministro Jaime Mañalich dijo a Qué Pasa que en Chile por cada niño nacido vivo había un aborto, y que el acento para precaver esto debía ponerse en la educación sexual y la prevención del embarazo adolescente. ¿Existe coordinación con la cartera de Salud sobre este punto?
-Tenemos que conversar mucho más con el ministro Mañalich sobre este tema, porque efectivamente estamos frente a una agenda compartida. Para nosotros lo central es avanzar en la educación de la afectividad.
-¿A qué se refiere con eso?
-No sólo abarcar la sexualidad en un sentido biológico, sino que ir más allá, pues involucra valores, afectos, a la persona completa. No es meramente un acto biológico o mecánico.
-Y en términos de la prevención del embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual, ¿estaría de acuerdo con repartir preservativos en los colegios?
-No corresponde repartir preservativos en los colegios. Pero las políticas de Salud Pública se conversarán con el ministro Mañalich en su momento.
"Me gustaría decirle a un estudiante con más de 700 puntos en la PSU que si estudia Pedagogía le becaremos la carrera y, además, lo enviaremos a estudiar un semestre en el extranjero, con la condición de que vuelva y haga clases en un colegio vulnerable".
-Usted es miembro del Opus Dei, que ha tenido gran éxito académico con sus colegios. ¿Toma elementos de su modelo educativo para replicar en las escuelas públicas?
-No. Soy partidario de la libertad y la diversidad. Cada colegio debe responder a sus propias metas educativas.
-¿Qué opinión tiene sobre el acuerdo de vida en común?
-Lo importante es regular ciertas situaciones que se derivan de la convivencia entre dos personas, como son la herencia y la salud. Pero no debe generarse ninguna institución alternativa al matrimonio. El matrimonio será siempre matrimonio, y éste es siempre entre un hombre y una mujer.
-¿Cómo se lleva con el presidente Piñera?
-Tengo con él una gran sintonía sobre el tipo de gobierno que ha propuesto. El tema de la unidad nacional, de gobernar con los mejores y la excelencia son términos a los que adhiero plenamente.
-¿Conversan a menudo?
-Sí, pero básicamente de asuntos de la cartera. Las reuniones con él son muy exigentes y no hay tiempo para hablar de otros temas.
-La relación entre ustedes se da más en el plano formal.
-Exactamente.
-Hasta hace algunos meses usted se autoproclamaba "bacheletista-aliancista". ¿Cómo se define hoy?
-100% ministro de Educación del presidente Piñera.
"No corresponde repartir preservativos en los colegios. Pero las políticas de Salud Pública se conversarán con el ministro Jaime Mañalich en su momento".
-Pese a los malos augurios que se tejieron tras su nombramiento en Educación, hoy es el ministro mejor evaluado del gobierno. ¿Intuía que esta cartera podía ser una buena plataforma desde donde reinventarse?
-No. Cuando me ofrecieron esta cartera, siempre supe que no sería fácil. A la última ministra le tiraron un vaso de agua en la cara, otro tuvo que enfrentar la "revolución pingüina", a Yasna Provoste la destituyeron. A lo largo de los años ha existido una alta rotación de ministros en esta secretaría.
-Algunos predijeron que su perfil conservador podía jugarle en contra, sobre todo en su relación con las dirigencias estudiantiles y el profesorado.
-Aquí no hay espacio para ser conservador. Las reformas deben ser rápidas y profundas porque es el futuro de los niños el que está en juego.
-Desde Ricardo Lagos que no se veía un ministro del ramo tan empoderado y popular. ¿Cómo cree que se le viene la mano en la encuesta CEP?
-No sé. Y la verdad no me importa mucho. El capital político que tengo es para gastarlo no para guardarlo. Estamos en el momento de dar grandes batallas y no podemos eludir el inevitable conflicto que se producirá con ciertos temas que son vitales de reformar si queremos realmente liderar la revolución educativa que el país necesita. Como dije, en este tema no se puede ser conservador.
-Sin embargo, en su partido algunos ya apuestan a que su popularidad también se puede capitalizar para una posible carrera presidencial. Incluso, Cristián Larroulet dijo que usted sería un excelente presidente.
-No estoy pensando en el 2014. A lo más pienso en julio o agosto del 2010. Estoy concentrado en ser un buen ministro y llevar a cabo con éxito la inmensa tarea que el presidente me ha dado. Sinceramente no pienso más allá.
-¿Pero en su fuero interno, cuando está solo en su casa, tampoco lo piensa?
-Tampoco.
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