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"Aquí no hay espacio para ser conservador"

Por: Josefina Ríos

Joaquín Lavín dice que no le importa gastar su capital político en la revolución educacional que, según él, está a la "altura de las reformas que hizo la Concertación en materia de justicia penal y sistema previsional". Aquí, habla de los planes del ministerio y también de los suyos.

  • Fecha: 25 06 2010
  • Sección: Política
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Fotografía: José Miguel Méndez

Joaquín Lavín asume sin sobresaltos el buen momento político por el que atraviesa actualmente: diversas encuestas publicadas en los 100 primeros días del gobierno de Sebastián Piñera lo sitúan como el ministro mejor evaluado y con mayor futuro de toda la administración.

Bastante menos conciliador que antaño, el titular de Educación ya no teme "quemarse" o gastar su capital político. Dice que quiere liderar la revolución educacional, que según él, "está a la altura de las reformas que hizo la Concertación en materia de justicia penal y sistema previsional".

-Se le acaba de abrir un nuevo frente con las duras declaraciones hechas por el rector Víctor Pérez en relación al nuevo proyecto de educación superior, presentado en La Tercera el domingo. ¿Es cierto que el ministerio prescindió de rondas de consulta con los rectores de los planteles públicos para la elaboración de este plan?

-Lo que expresó el jefe de la División de Educación Superior es en esencia el programa de gobierno que presentó el presidente Piñera sobre este tema, nada distinto. El presidente es el patrono de la U. de Chile y como tal tiene una especial preocupación por ella. Pero, al mismo tiempo, debe cumplir otros roles. Las palabras de Víctor Pérez son las de un rector. El ministerio, en cambio, debe mirar la realidad en su conjunto y tiene responsabilidad no sólo por un tipo de universidad, sino que por los 800 mil estudiantes de educación superior del país.

-Hace pocos días sufrió su primer traspié en el Congreso, cuando la Concertación rechazó el proyecto de ley sobre la nueva institucionalidad educacional, pese a haber comprometido su apoyo en el gobierno anterior.

-Me gustaría llamar a un gran acuerdo nacional por la educación en el Bicentenario. Éste requiere de cuatro puntos legislativos. El primero, la puesta en marcha de la Agencia de Calidad y la Superintendencia de Educación, que es el proyecto al que usted se refiere, el cual efectivamente está hoy nuevamente en el Senado, porque la Concertación rechazó algunos artículos. Lo segundo es el aumento de la subvención escolar; lo tercero es la reforma a la carrera docente, que involucra la modernización del estatuto; y el cuarto punto es buscar nuevas fórmulas de administración de la educación pública, es decir, alternativas a la municipalización. Todos deben discutirse en el Congreso el próximo semestre. A lo que aspiro es que busquemos un consenso.

-¿Pero tiene plan B? La Concertación no da muchos indicios de querer lograr un consenso en este sentido.

-Sí, hay un plan B: consiste en tratar de hacer todo lo que se pueda desde el propio ministerio. Por ejemplo, éste puede realizar el rol de la Agencia de Calidad. Sin embargo, hay ciertas cosas, como la facultad de la Superintendencia para cerrar colegios, para las que se necesita la reforma. Lo segundo es que trataremos por todos los medios de lograr este consenso y, por eso, por ejemplo en el tema de la carrera docente, tenemos un panel de expertos transversal, donde participan cuatro ex ministros de la Concertación.

"Las palabras de Víctor Pérez son las de un rector. El ministerio, en cambio, debe mirar la realidad en su conjunto y tiene responsabilidad no sólo por un tipo de universidad, sino que por los 800 mil estudiantes de educación superior del país".

-¿Se desanimó cuando no prosperó el acuerdo?

-Desde que me designaron ministro prometí no desanimarme, porque sabía que estos temas iban a ser - y son- un parto. A veces, en estas materias prima un ambiente demasiado ideologizado y también aparecen intereses corporativos detrás de ciertas discusiones. Por eso, en ocasiones un proyecto que es muy importante, se pierde simplemente porque el clima político no lo acompaña. Es verdad que con los acuerdos no todos quedan 100% contentos, pero lo peor que puede pasar en educación es mantener el statu quo.

-Entre las reformas pendientes, una clave es la de la formación docente. ¿Qué metas se ha planteado en materia de becas estudiantiles para la carrera de Pedagogía?

-El panel de expertos dará a conocer en julio su plan y, por lo tanto, no quiero adelantarme a lo que ellos propondrán. Pero obviamente aquí hay una decisión de revalorizar lo que significa ser profesor. Los países que han reformado la educación lo hicieron con los profesores y lograron prestigiar la profesión docente. En Chile, queremos que los mejores alumnos egresados de cuarto medio quieran ser profesores. En países como Finlandia lo lograron.

-¿Y cómo se logra?

-Pasa por incentivar fuertemente a aquellos que logran buenos puntajes en la PSU para que estudien Pedagogía. Significa becas para la carrera, pero más que eso. Me gustaría decirle a un estudiante con más de 700 puntos en la PSU que si estudia Pedagogía le becaremos la carrera completa y, además, le entregaremos plata para el bolsillo y lo enviaremos a estudiar un semestre al extranjero, con la condición de que vuelva y haga clases en un colegio vulnerable.

-¿Y esto acompañado de un endurecimiento de los requisitos de acreditación de la carrera docente?

-La idea es que la prueba Inicia -que se realiza a los egresados de la carrera de Pedagogía- deje de ser un test voluntario y anónimo, en el sentido que no se pueden publicar los resultados de cada plantel. En el futuro queremos que se convierta en una medición obligatoria y que sus resultados sean conocidos y funcionen como indicadores.

-También hay que asegurar el aumento de los sueldos a los buenos profesores, para hacer la carrera docente una profesión competitiva en el largo plazo.

-Los buenos profesores tienen que ser mejor remunerados, eso está claro. Sin embargo, para que eso ocurra hay que cambiar la estructura de la carrera docente. Hoy, un profesor ingresa a un colegio público con un sueldo de $ 450 mil. Esta remuneración aumenta lentamente, más de acuerdo con la antigüedad que con el desempeño. Entonces tiene una carrera muy estable, pero con sueldos bajos y que no suben por desempeño. Una carrera planteada así no es suficientemente atractiva para un joven.  

-El tema de los directores de colegios es otra pieza importante en esta reforma. ¿Qué metas se ha planteado en el área de la formación de los directores, endurecimiento en los requisitos de concursabilidad y mayores remuneraciones?

-Un buen director puede hacer toda la diferencia en una escuela. Ahora, las cualidades para ser un buen profesor no necesariamente son las mismas que para ser un buen director. Queremos profundizar algo que dejó esbozado la administración anterior: un programa de estudios especiales.

-¿Una carrera paralela?

-Más bien un magíster para directores que genere un cuerpo de directivos de excelencia. La idea es que sean cerca de 400 cada año y que, ojalá, partan a trabajar a las escuelas más vulnerables. Por otro lado, cuando hablemos de la nueva carrera docente es necesario aumentar las atribuciones de los directores. Muchas veces llegan solos a los colegios y no pueden armar sus equipos. Entonces, necesitamos mejores directores, pero también con más atribuciones.

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N° 2073, 31 de diciembre de 2010

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