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El futuro de Bachelet

  • Fecha: 20 03 2010
  • Sección: Política
  • Comentarios: 11
Periodista y panelista del programa Tolerancia Cero

Periodista y panelista del programa Tolerancia Cero

Fernando Paulsen

1. ¿Debe Michelle Bachelet convertirse ahora en la líder de la oposición?

Hoy no existen figuras en la Concertación con claro liderazgo, con la excepción de Bachelet, en gran medida porque acaba de dejar el gobierno con alta popularidad. Mantener ese liderazgo y proyectarlo a través de la acción de oposición, obliga a la ex presidenta a encabezar procesos de interlocución con la ciudadanía y el gobierno que, para ser franco, no imagino que esté dispuesta a hacer en el corto plazo. El ideal, desde su punto de vista, es que decante hacia su persona una voluntad política avasallante de la Concertación para que lidere el sector. Y eso no se verá este año. Porque compite con el terremoto y sus secuelas, con el Mundial de Fútbol, con los meses de fiesta del Bicentenario, todos sucesos donde el gobierno tiene ventajas comparativas para administrar la agenda comunicacional de corto plazo.

2. ¿Cree que la ex mandataria debería ejercer un rol opositor a Sebastián Piñera desde los albores de su gobierno o respetar la "luna de miel" de su sucesor en el cargo?

La respuesta tiene que ver con disposiciones personales de la ex presidenta y con su sentido de Estado. En lo primero, la variable clave será el grado de crítica y de responsabilidad que el gobierno de Piñera achaque al anterior por el estado del país. Él ha dicho que hará un diagnóstico de cómo recibió el gobierno. Si ese diagnóstico, además de la actitud de los partidos oficialistas, apuntara a responsabilizar a Bachelet por lo hecho y no hecho durante su gobierno, imagino que la obligaría a tener una posición más frontal a raíz de su propia defensa.

Si lo anterior no ocurriera, o fuera leve, ella ha demostrado suficiente capacidad de Estado, como para no utilizar anticipadamente, por razones políticas, su información privilegiada como ex jefa de Estado contra su sucesor en La Moneda. En esta materia, los ex mandatarios tienden a no ser muy críticos de inmediato, amparados en la idea de continuidad y responsabilidad de quienes han sido elegidos para gobernar.

3. ¿Desde dónde la ex mandataria podría potenciar mejor su liderazgo y reforzar su popularidad con miras al 2014?

Depende exclusivamente de dónde se sienta más cómoda. Quizás no quiere potenciar ese liderazgo, si ello implica entrar en una pelea con otras figuras de la Concertación. No la veo dando batallas al interior de su partido o siendo vocera de facciones. Me imagino que debe sentirse bastante cansada. Y merece un descanso.

4. ¿Corre el riesgo Bachelet de ser objeto de fuertes críticas que atenten contra su capital político, tal como le sucedió al ex presidente Ricardo Lagos?

Esto es inevitable, como decía anteriormente. Por varias razones: efectivamente hay mucha crítica pendiente al interior de la Concertación sobre el gobierno de Bachelet, que encontrará, después que se asiente la polvareda de la derrota, la forma de salir, canalizarse y discutirse con bastante publicidad. Segundo, porque el gobierno de Piñera, en algún momento dado, dará curso al proceso de apoyo a un gobierno sucesorio de la misma coalición. Eso pasa necesariamente por inhibir o bloquear las posibilidades de la persona con mejor imagen y posibilidad de repetirse el plato: Bachelet. Tercero, porque hay un legítimo impulso, gatillado por la elección pasada, de renovar los cuadros partidarios, lo que generará, supongo, posicionamientos mucho más francos de políticos más jóvenes de la Concertación. Todos los cuales en privado, pero ahora deberán sacarlo a la superficie, responsabilizan en no poca medida a la relación del gobierno de Bachelet con los partidos y a su énfasis en la popularidad personal, como una de las claves para terminar como la figura más apreciada por la gente, pero que debió traspasar la banda presidencial al candidato opositor. Esa dicotomía, imagen y liderazgo, será materia de discusión profunda en la Concertación. Y probablemente afectará el capital político de Bachelet.

Alfredo Joignant

Alfredo Joignant

Investigador del Instituto de Políticas Públicas Expansiva UDP

1. ¿Debe Michelle Bachelet convertirse ahora en la líder de la oposición?

Sí, pero evitando violentar otros liderazgos que califico como emergentes. La presidenta tiene un enorme capital propio, que depende mucho de ella, pero depende de la coalición opositora preservarlo en el tiempo y eventualmente transformarlo en capital presidenciable el 2013.

2. ¿Cree que la ex mandataria debería ejercer un rol opositor a Sebastián Piñera desde los albores de su gobierno o respetar la "luna de miel" de su sucesor en el cargo?

El terremoto logró generar condiciones de anestesia en la política chilena, lo que se entiende dada la magnitud de la catástrofe. Pero, al mismo tiempo, se dio una cosa totalmente maligna, ya que esto supone una especie de administración de ingenieros en donde la política desaparece. Michelle Bachelet tiene que ser la principal promotora de no violentar un liderazgo presidencial que se acaba de instalar, pero eso no es eterno. Habrá que esperar por lo menos hasta el 21 de mayo, y a partir de ahí empezar a evaluar a la nueva administración.

3. ¿Desde dónde la ex mandataria podría potenciar mejor su liderazgo y reforzar su popularidad con miras al 2014?

Es difícil el destino de los ex mandatarios, sobre todo cuando pueden volver al poder. La presidenta tendrá que generarse una plataforma personal, probablemente por vía de una fundación, un centro de estudios o un think tank. Además, debería evitar correr el riesgo que corrió Ricardo Lagos: de internacionalizarse excesivamente y perder anclaje en la vida política chilena. Ella debería encabezar algún tipo de institución sobre la política del futuro y en concreto que acoja a todos los líderes emergentes y eso incluye eventualmente a los posibles presidenciables.

4. ¿Corre el riesgo Bachelet de ser objeto de fuertes críticas que atenten contra su capital político, tal como le sucedió al ex presidente Ricardo Lagos?

Tengo la certeza de que eso será así. La Coalición por el Cambio va a emprender nuevamente, al más viejo estilo opositor de la derecha, un intento de demolición del gobierno de Michelle Bachelet. Y van a enfatizar los que habrían sido, en el lenguaje de Piñera, errores de manejo de la catástrofe post-terremoto y deslizarán una que otra crítica respecto de la supuesta ejecución del presupuesto y cosas de ese tipo.

Pero no es fácil criticar a la presidenta y voy a decir por qué: creo que aquí la comparación es con Ricardo Lagos. Y Lagos fue un presidente admirado y respetado, pero no necesariamente amado. La ex presidenta Bachelet es una persona profundamente amada y en el amor se perdonan muchas cosas y se reconocen enormes virtudes a la persona amada. Por lo tanto, es ahí donde yo digo que es muy difícil emprender un trabajo de demolición sobre la presidenta dados sus atributos extraordinarios de comunicadora y de encanto. Además, agreguémosle que es mujer.

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